Dame una mano.

manos y manos
Dame una mano, solo un rato, con eso basta.
Una mano grande, solidaria, que me permita descansar, recostarme, recuperar fuerzas.

Sabes, necesito una mano enorme con urgencia, aunque sea solo un rato, no por siempre.

No quiero palmadas en la espalda, tampoco un apretón frío, protocolar, lejano. Necesito una mano conmigo, por un rato. Que me ayude a cerrar esas heridas, que por más que trato, se resisten, casi juegan a esconderse y reabrirse, haciéndome sangrar hoy, ayer, mañana.

Dame una mano, solo una. Prometo devolverla después de usarla, de tenerla conmigo por un rato, componiendo desarreglos, malas notas, acotejando futuros, amaneceres.
Una mano así ayuda a partos, provoca orgasmos, furias, desata envidias. Mano necesaria, imprescindible, para una pausa de luchas y desgarros.

No temas, prometo tenerla solo un rato. Seria peligroso acostumbrarme, lo sé y evito.
Con ella izaría banderas en las torres, abriría mentes milenarias, quitaría telarañas gigantescas, detendría mentiras, histerias, rencores, mala leche.

No temas, prometo devolverla, es solo un rato, un minuto de mi vida. Esa mano regresaría satisfecha, acariciando futuros y certezas, convocaría a uniones y suspiros, recuentos, sueños. Dame esa mano pronto que me diluyo en el intento o me matan los odios y la rabia.

fotografia tomada de Google.

Advertisements