¡El milagro de Caridad!

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Leí varias noticias sobre miles de cubanos, reunidos, convocados por la Caridad del Cobre, tanto en Cuba, como en Miami. Millones por el mundo, reunidos en oración, encendiendo velas, pidiendo milagros. Asistíamos, sin saberlo a uno de los tantos milagros de la Virgen. Cubanos, reunidos en torno a ella, olvidando diferencias, dejando a un lado odios, el milagro de la unión, aunque sea solo por un día.

La Caridad del Cobre, ha devenido símbolo de cubania, ha escapado a religiones y creencias, pertenece al pueblo. Si al inicio de la construcción de su iglesia, cambiaba de lugar, aparecía y desaparecía, ahora viaja por todo el mundo, nos arenga a la unión, a olvidar diferencias. No habita solitaria en El Cobre, esperando la visitemos, sale a nuestro encuentro, nos habla de frente. Sabe como llegar a nuestros corazones, nos conoce.

¿Por qué esperar al día de la Caridad del Cobre para reunirnos todos y olvidar desacuerdos, para abrazarnos como hermanos y cargarla en hombros? Los cubanos, no podemos, no debemos ser como esas familias mal llevadas que solo se reúnen en velorios o bodas, se saludan, se abrazan, se dicen; tenemos que vernos mas a menudo. Después se dan la espalda y se olvidan, se dividen, toman rumbos distintos.

No podemos dejar todo el trabajo a la Virgen, no bastan 24 horas de unión para salvar la patria. No basta llevarla virgen en hombros un solo día. Debemos llevar la patria en hombros todos los días. Reunidos todos junto a ella, por encima de diferencias y desacuerdos.

La Caridad del Cobre, se eleva sobre si misma, basta un gesto y todos acudimos solícitos. 24 horas de tregua al odio, a la división entre hermanos, de querer imponer criterios e ideas, de creernos todos que nos asiste la razón. La Patria, lleva años convocándonos, suplicándonos y nosotros haciéndonos los sordos, tirando cada uno para su lado. Es hora de tirar todos juntos, en dirección al futuro, no son tiempos de dividir, si no de sumar.

La Caridad del cobre, es la patrona de Cuba, llegó un día sobre olas, vivió en las montanas. Ahora anda por el mundo, tocando puertas y corazones. Cuando el frío es fuerte, se cubre la espalda con su manto azul, rojo y blanco, toma un buen café cubano y sigue, incansable, indetenible, llamándonos a la unión.

Ella, hizo el milagro de unir a los cubanos a todos, aún a los ateos, por 24 horas. Dejo de ser un símbolo religioso, para ser un símbolo patrio. La virgen, no quiere que la llevemos en hombros un día, quiere caminar, junto a un pueblo unido por siempre. No olvidemos que dondequiera que estemos; la patria, es lo primero.

Llevemos todos los días, en el corazón, el mensaje del milagro de la unión de todos los cubanos. Entreguemos a la Virgen, para que los arroje lejos de la Isla, nuestros odios y diferencias. Dejemos que el amor que brota de ella, nos invada y mejore en una patria “con todos y para el bien de todos”. La Virgen ,Nuestra Patria y la historia, nos lo agradeceran.

Fotografia tomada de Google.

¡Caridad!

Virgen de la Caridad

Patrona de Cuba, madre amantísima de los cubanos. La Caridad del cobre, reina en Cuba y en nuestros corazones. Su día, es un poco o un mucho, un cumpleaños colectivo que celebramos con amor y devoción, no solo allá en nuestra islita. En este regarnos por el mundo, donde hay un cubano, en este, su dìa, hay fiestas y emociones, velas encendidas y esperanzas renovadas.

 Nunca he ido al Cobre, le debo esa visita a la virgen de la Caridad. Pienso hacerlo del brazo de mi madre. Ambas se miraran de frente, una dirá; gracias por cuidármelo, otra responderá; él también es mi hijo, no puedo abandonarlo. Mami, no sabrá que siempre que pido a la Caridad del Cobre, pienso en ella, la imagen de la virgen y de mi madre se me funden y confunden. No sé si es el exilio o los años, pero últimamente, se me mezclan ciudades, banderas y un montón de cosas mas. Mi madre y la virgen, no podían escapar a este sobreponerse símbolos y amores. 

Busque en Internet, el por qué la patrona de Cuba. Pienso que los veteranos mambises, pidiendo al papa Benedicto XV, su proclamación, fue como un mirar al futuro, una premonición de tareas por venir. Me resulta llamativo el hecho de tres hombres en un bote, entre olas, en el mar, junto a ella. ¿Presentirían acaso que tendría que cuidar de muchos cubanos cruzando el mar en botes improvisados? Pienso que sabían que su labor, no terminaría en tierra firme, que tendría que ir con nosotros a recorrer el mundo, a cuidarnos. Así lo ha hecho, no cede en su labor de velar por nosotros, el mar no la detiene, para ella no existen fronteras.

 La Caridad del Cobre, como Cuba, se multiplica. Sigue reinando desde montañas, pero tiene también su Ermita en Miami, uno de los primeros lugares que visitamos muchos al llegar a esta ciudad. Recorre el mundo en maletas, se afinca en Madrid, Paris, Lima. Tiene su rinconcito en cada negocio cubano, en cada hogar. Es parte de la familia.

 Ser patrona de Cuba, virgen, haber sido coronada por Juan Pablo II, no la distancia del pueblo. La hicimos nuestra. En momentos de apuro, nos volvemos a su imagen o miramos al cielo y decimos; ¡Ay cachita, ayúdame! No es exceso de confianza, así somos, si queremos a alguien lo tuteamos, la pasamos la mano por el hombro y andamos juntos. Ella nos conoce, nos da licencia para tutearla y contarle travesuras, ríe con nosotros. A pesar de preocupaciones y tristezas acumuladas, no ha perdido la sonrisa, no la perderá nunca.

Nos sostiene a todos en brazos, dispuesta a defendernos con uñas y dientes. Se sabe nuestra madre, nos protege y enseña a amar. Camina sobre el mar, recorre ciudades, continentes, no descuida a nadie. No nos pide actos de arrepentimiento. No necesita títulos, ni protocolos largos para escucharnos, basta un, ¡Madre, ayúdame! y acude puntual a enjugar llantos, a deshacer tristezas. Mi madre, ella, todas las madres cubanas, se saben necesarias, imprescindibles, basta un grito, una queja y sus manos acuden a curar heridas, a salvarnos del abismo. 

Se mezclo con su pueblo, que le ofrenda miel y girasoles, que se arrodilla ante ella y la llama, Cachita, Oshun, Caridad, ¡Madre! Se sabe símbolo y patrona, protección y guía.

Viste de amarillo y en dias de fiesta luce orgullosa una bata cubana blanca azul y roja y desde lo alto de la sierra, espera con su pueblo, en la certeza de ¡Un futuro de unión, luz y amor!

Fotografia tomada de google.