La familia!

La familia cubana, es peculiar, diferente a todas. Reproduce en miniatura, la población de la isla, sus características y comportamiento. Nuestra familia, es unida, indivisible, aunque a veces parezca que se llevan mal, se quieren entre si. Ni años, ni lejanías han podido destruirla.

Qué madre cubana, no ha gritado a voz en cuello; estos niños me van a volver loca! Si algo le pasa a esos niños, si alguien quiere hacerles daño, se convierte en una leona, dispuesta a defenderlos frente a todos.

Los cubanos, le decimos a nuestra madre, vieja, pura. Tenemos la certeza que no hay vieja mas pura, que esa, la nuestra. Si alguna mujer mayor, nos tiene un cariño especial, nos da su aliento en momentos difíciles, decimos; es como si fuera mi madre, no hay nada más que agregar. La incorporamos a la familia, la hacemos nuestra.

La familia cubana, esta en constante movimiento, los muchachos, llaman a sus amigos, primos. Cuando un amigo, lleva años a nuestro lado, cuando hemos pasado mas de un momento difícil juntos, lo llamamos; mi hermano! Así vamos, sumando familiares, enriqueciendo nuestra familia.

Nuestros sobrinos, hacen añicos, el refrán, “a quien Dios, no le da hijos, el diablo, les da sobrinos”, nos llaman, con orgullo, papa! La escasez de vivienda, obligo a convivir juntas a varias generaciones. El concepto de familia, cambio, se adapto a situaciones nuevas. Los tíos nos convertimos en papás, sin querer y los sobrinos en hijos. Recuerdo mi primer viaje a la habana, mi sobrino-hijo, lloraba a gritos y me tocaba, como diciendo para si; existe, esta aquí! El, sabe que siempre estaré a su lado, cuando me necesite. Como todos ellos estan, siempre, junto a mi.

En nuestras familias, nos fajamos, discutimos, nos tiramos los trastos a la cabeza, parece que vamos a irnos a las manos, al final, todo termina en un abrazo. Los lazos familiares, no los rompemos, están siempre ahí, se renuevan y multiplican, como la vida misma. Dos hermanos discuten, parece que se acaba el mundo, si alguien se atreve a apoyar a uno, ese mismo le dice; es mi hermano, no te metas!

En años de familias dispersas por el mundo, nuestra familia se redefinió, se adapto a nuevos tiempos, la sala de la casa, creció, llego a Europa, a Miami, hasta África. Tal vez no podamos reunirnos todos en un almuerzo de domingo, pero nuestros corazones siguen juntos, lazos indestructibles nos unen. La familia cubana, no cree en lejanías, ni en años sin verse. Siempre que llamo a mami los domingos, pregunto que hizo de almuerzo, junto a ellos saboreo su comida y comparto la sobremesa.

Tengo una amiga que emigro siendo niña. Sus padres, hermanas, están de este lado, pero a cada rato arma maletas y amores y va a Cuba a dar y recibir amor de sus primos, de esa familia que el mar, ni la distancia logra disolver.

Los cubanos, somos todos, al final, una gran familia. Dispersos por el mundo, esperando el momento de ese gran abrazo que nos una y reconcilie definitivamente. Nos tocaremos unos a los otros, seguros que existimos, seguros que el camino por andar, ha de ser unidos, sin tirarnos trastos a la cabeza, dándonos unos a los otros amor, fuerzas para construir la familia mayor, “con todos y para el bien de todos”

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