Una historia de amor en La Habana.

Yenisleidy vive en un barrio de La Habana, en esa cara oculta que no visitan turistas, ni políticos. A Yeni, como le dicen sus amigas, le gusta caminar por su barrio, se conoce cada rincón, cada calle, siempre saluda a sus vecinos, le acepta un café, una conversadita y sigue; su barrio y ella se saben de memoria.

En una época que muchos han desistido de estudiar y buscan vías fáciles para vivir y sobrevivir, Yeni apuesta por los estudios, en 2 años se graduará, dirá adiós a aulas y libretas, será una mujer de ciencias. Recuerda cuando sus amigas le dijeron; ¡Bioquímica, tu estas loca está niña, tu quieres que se te caiga el pelo estudiando y se te quemen las pestañas! Ella no hizo caso, mientras sus amigas hacían negocios o se vendían en ventas desiguales, ella se aferraba a los libros y al futuro.

Un día, al salir de un laboratorio de proteínas, conoció a Manuel, mejor dicho, Manuel y ella se encontraron; como si llevaran toda una vida buscándose.

– Hola soy Manolo

– Hola, Yenisleydi, pero todos me dicen Yeni.

– Ya te buscaré un nombre que sólo yo pronuncie.

Yeni río con esa risa franca y abierta que solo tienen los que no ocultan nada.

-¿De dónde eres? Tienes un acento que me parece que no eres cubano.

-De Islas Canarias, hablamos muy parecido, pensé no ibas a descubrirme. Iba a decirte que era de CentroHabana, pero no quise empezar con mentiras.

-¿Vas a estar mucho tiempo en La Habana?

Preguntó Yeni con un deje triste y de esperanzas.

— No sé aún, por mi estaría todo el tiempo del mundo con tal de poder mirarme en tus ojos. Estoy trabajando, no me pagan mucho, pero me gusta la ciudad.

Yeni bajó sus ojos, tenía miedo que delataran sus deseos de atarlo para siempre a su mirada, de embrujarlo y llevarlo a ese mundo donde no hay razones, ni leyes.

– Ven, vamos a caminar, si seguimos por San Lázaro llegaremos a mi barrio, me gustaría andarlo contigo.

– Adónde tú quieras mi reina, guíame a tu barrio y a tu vida.

Ella le habló de su infancia, sus estudios, de esas ganas de graduarse y llegar a ser una científica de renombre, de su madre, de esa gente del barrio que la quería y saludaba día a día, entre tacitas de café y buenos deseos.

– Mira, está es mi cuadra, aquella es mi casa, si quieres entras y pruebas el café de mami.

– Vamos, tomar ese café, será como adivinar tus secretos.

La mamá de Yeni, no hizo preguntas, le caía bien ese muchacho que sonreía a Yeni mientras tomaba su café. Pensó que era de Camagüey, por lo bien que pronunciaba y lo despacio que hablaba.

Manolo prometió a Yeni, esperarla a la salida de las clases.

A las 5 de la tarde allí estaba Manolo, sentado en la escalinata con un ramo de flores, girasoles, rosas, mariposas. Cuando Yeni se acercó se lo ofreció

– Toma, Flor será tu nombre secreto, serás mi flor y yo tu eterno jardinero.

-Pareces un cubano piropeando.

-Algo se le pega a uno con amigos cubanos y hospendandose en casa de cubanos, no tengo mucho dinero y no puedo rentar en hoteles, siempre me quedo en casa de amigos que rentan barato.

– En mi casa hay un cuarto vacío, puedes quedarte allí cuando lo necesites, no tenemos lujos, pero te ahorrarás gastos, donde comen 2, comen 3.

Al día siguiente, Manolo llegó a casa de Yeny con su maletín.

-No tengo muchas cosas, solo unas mudas de ropa, vine por trabajo.

La mamá de Yeni le preparó el cuarto y le puso agua a calentar.

– Hoy es día de agua, pero la ducha está rota. Tendrás que bañarte con un cubo de agua.

A Manolo no le importaba la humildad de la casa, con tal de estar cerca de Yeni, se sentía capaz de todo.

Los días transcurrían como en un cuento y Yeni disfrutaba esa felicidad. Le gustaba que Manolo le dijera flor, cuando estaban a solas. Prepararle algo de desayuno antes que se fuera a trabajar y esperar por él a la salida de las clases, se fue haciendo una rutina feliz.

Yeni no le hacía preguntas sobre su trabajo. El día que se apareció con unas compras en la casa, la mamá de Yeni se enojó.

-No tenía necesidad de hacer este gasto,eres amigo de mi hija y aquí estamos para ayudarte, para compartir lo mucho y lo poco.

-Elena, es justo que si hoy me pagaron, los ayude en algo, no sería justo que me comiera la comida de ustedes y no los ayudara.

– Está bien, pero sabes que nosotras somos gente sencillas, sin lujos, pero lo que tenemos lo damos de corazón y ve a bañarte que se te enfría el agua.

Esa noche, después de comer, Yeni y Manolo se sentaron en el portal, mientras conversaban pasó Lucy, amiga de Yeni en el preuniversitario, había dejado los estudios, cuando decidió tomar un camino “fácil” y mejorar su nivel vida. Se saludaron y aunque a Yeni le sorprendió la cara de asombro de Lucy, no le dio mucha importancia.

A la mañana siguiente, cuando Manolo se marchó a trabajar y Yeni se preparaba para ir a sus clases, alguien tocó a la puerta.

-Soy yo, Lucy, ábreme, tenemos que hablar.

Lucy se sentó en el sofá, al lado de Yeni.

-Sabes que te tengo afecto y aunque hemos dejado de vernos sigo siendo tu amiga, tú me criticaste por esta vida que elegí y sé que tienes razón, pero es la única forma que encontré para que mis viejos no se me murieran de hambre. Me hubiera gustado ser como tú y tener cabeza pa’ los estudios, a mi Dios me dio un culo grande, pero no me dio cabeza pa’ los estudios. Sé la clase de persona que eres y te quiero y admiro, por eso me atreví a venir a hablar contigo. ¿Conoces bien a ese hombre con el que estabas anoche en el portal? Me enteré que esta parando aquí, ¿Sabes quién es?

-Se llama Manolo, está aquí por trabajo, no le pagan muy bien, pero dice que le gusta La Habana, yo le ofrecí mi casa, para que se ahorrara el dinero de rentar en otro sitio y pudiera ahorrar.

Lucy casi se atraganta con la risa.

– ¿Ahorrar? ¿ Que le pagan poco en el trabajo? Ese tipo es uno de los gallegos más ricos que ha pisao La Habana mi santa, tiene un baro que pa’ que. Me extrañó verlo aquí, porque tú no naciste pa’jinetera, contigo Diosito si se botó, cabeza pa’ los estudios y un culo más grande que el mío, que ya es mucho decir, pero lo tuyo es estudiar y triunfar por ti. Por eso vine a verte, ¿ Qué cuento chino te ha contado el tipo ese?.

Yeni la escuchaba con todo el asombro y el dolor del mundo.

– No puede ser Lucy, tú estas equivocada de persona, confundida, Manolo es pobre y es un buen hombre.

– Buen hombre puede ser, yo no digo que sea mala persona, pero es muy rico y no sé porque ese cuento chino de que es pobre y esa telenovela de ahorrar y contar los pesos, aquí hay gato encerrao mi santa, ese tipo se trae algo escondió. Él no me conoce, pero yo sí lo he visto, todas las jineteras de La Habana están puestas pa’ él, ha estado con algunas y siempre paga bien. Dice mi amiga Cristy que es buena cama, que ella trató de engatusarlo, pero el tipo es un camaján y después de 3 noches le vendió el cajetín.

– ¡Manolo pagando jineteras y con dinero! No te creo, no te quiero creer, si nos enamoramos a primera vista, si parecía que toda la vida nos habíamos estado buscando, no, no puede ser, mi Manolo no es el hombre que tú conoces, tú hablas de otro.

Gritó Yeni, conteniendo el llanto, negándose a aceptar una verdad que le traspasaba el alma, que mataba ilusiones, que derrumbaba sueños.

– Cálmate Yeni, que tu mamá se va a enterar, yo solo vine a contarte porque estaba segurísima que ese tipo te había contao un cuento. Lo que no sé, es que se trae entre manos, si esta jugando sucio, si está enamorao, si se quiere acostar contigo y después decirte, quita catao que voy echando, si te he visto no me acuerdo o si de verdad está cogió contigo y quiere hacer hueso viejo a tu lado, no sé. Yo sólo vine a abrirte las entendederas, que soy tu amiga y no me gusta que te cojan de comemierda. Lo que tu hagas, pa’ mi esta bien hecho.

Yeni despidió a Lucy y fue a su cuarto, a llorar su rabia y su pena, no fue a la Universidad, no podía. Después de horas llorando, se dio un baño, se arregló y esperó a Manolo.

Cuando Manolo se bañó, Yeni le pido ir para la sala, para conversar antes de comer y que su mamá no los escuchara.

– Manolo, voy a ser directa contigo, no me gustan las mentiras, ni los juegos sucios.¿Como es eso de que eres muy rico y que has estado con jineteras? ¿ Que daño te hice para que te burlaras de mi? ¿En que momento se te ocurrió jugar conmigo y burlarte de mi?

– Flor

Me llamo Yeni y por favor no vuelvas a llamarme nunca más así, la flor se marchitó Manolo, la mataron tus mentiras y tu burla.

– No me condenes sin escucharme, déjame hablar. Es cierto que soy rico, que si vengo acá es por negocios, soy accionista de varios hoteles. También es cierto que he estado con mujeres y que les he pagado, sexo fácil que no pasa de ahí, desahogos de calenturas y como sé que pasan trabajo, siempre les regalé algo. Pensé hablar contigo más adelante, pero disfrutaba tanto esto de compartir tus necesidades que créeme, hubiera pagado por borrar mi pasado y ser pobre con tal de poder estar a tu lado en esta casita. Te vi varias veces al salir de la Universidad, pasaba en el coche y te seguía hasta tu casa. Averigüe todo sobre ti, todo y planee nuestro encuentro, no con el afán de llevarte a la cama, que te consta que siempre te he respetado y de besos y alguna caricia robada, no hemos pasado, te quiero para siempre Yeni, no quiero perderte, entiendeme.

– Entiendeme tú a mi, como creerte si todo fue mentira, que no me dijiste que eras de CenteoHabana para no empezar con mentiras, coño Manolo, si todo fue mentira, una tras otra. Yo, la tonta del pueblo, soñando que un día te quedaras fijo a trabajar aquí y casarnos, vivir en mi casita y ser felices. Manolo, porque la felicidad existe, aún entre nosotros, los pobres. ¿ Por qué te burlaste de mi? ¿Por qué coño?

– Sabia que si me acercaba a ti como Don Manuel, bajandome de un Mercedes y con ropas de marca, me habrías rechazado, acéptalo Yeni, tú no eres de las que se vende y no hay dinero en el mundo para comprar a una mujer como tú. Cuando te vi, cuando supé de ti, comprendí que no te quería para una o tres noches, te quiero para siempre. Te mentí, es cierto, nunca pensé que en este barrio alguien pudiera reconocerme, quería ganar tiempo y cuando estuviera seguro, contartelo todo mi amor. Esto parece una novelita de Corin Tellado, de esas que guarda tu mamá, pero es real, tan real como mi amor Yeni. De ti depende perdonarme o condenarme, salvarnos o hacernos sufrir toda la vida por este desencuentro. Todo puede ser una mentira, menos este amor, perdóname mi florecita, déjame ser tu eterno jardinero.

Yeni, confundida y enamorada, dejó a las lágrimas hacer de las suyas, Manolo la tomó en sus brazos y las besó una a una.

– Mi florecita linda, no llores, que se mueren de envidia en el jardín. Dejame quererte, no voy a interferir en tus estudios, ni en tus sueños; déjame solo ser parte de ellos y ayudarte a alcanzarlos.

– ¿Te casarias conmigo Manolo, con esta pobre muerta de hambre que un dia será una gran científica? Porque yo no nací para querida de nadie, ni para bajarle calenturas a ningún hombre.

– Llama a tu mamá.

– Mami, ven, Manolo quiere hablar contigo.

– Dime Manolo, ya casi está la comida, el potaje me quedó delicioso.

– Elena, ¿Usted aceptaría que Yeni y yo nos casaramos la próxima semana?, algo sencillo, pero no quiero esperar, quiero que sea mi esposa cuanto antes.

– Claro mi hijo si desde que te vi supe que la querías de verdad, de esos amores para toda la vida que ya solo existen en la novelitas que leo. Una madre no se equivoca y ustedes se aman de verdad, para saber que eres bueno, no me hace falta saber de ti, basta con mirarte a los ojos.

– ¡Nos casamos Yeni, nos casamos la semana que viene!

Un aroma de flores y un aliento a futuro inundó la humilde casita de CayoHueso.

Fotografía tomada de Google.

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El amor contra el odio.


Que tal si compartimos, si en vez de un puño,  extendemos  manos abiertas, francas, hermanas.  Si en vez de insultos, ensayamos palabras de amor, te quieros.

Si en vez de piedras, nos tiramos besos y en guerra de amor interminable, construimos puentes, derribamos muros. Beso a beso ganamos batallas a lo oscuro, iluminamos sendas, descubriendo hermanos.

Si en vez de palabras cargadas de odios y desprecios, lanzamos al contrario, las mas dulces palabras de amor y de consuelo. 

Prohibido odiar desde hoy hasta el final de los tiempos,  prohibido herir, matar,  despreciar.  Es tiempo de amor entre los hombres,  de abrazos sin final, de sanar heridas,  de pedir perdones.

Es tiempo aún,  no demoremos. El odio no ha ganado la batalla, es tiempo de enfrentarlo y derrotarlo,  antes de que una a una apague estrellas  y esperanzas.

Allá vamos, gritaton todos, uniéndose en titánica tarea. Se armaron con sonrisas de niños,  te quieros de las madres mas antiguas, caricias de abuelas legendarias y promesas de amor impostergables. Invencibles en su intento y acción,  construyeron arco iris,  de polo a polo.Aprendieron a amarse sin reservas, sin esas malditas segundas intenciones; amor del bueno.

Cuentan que una voz poderosa desde lo alto, contenplando la victoria del amor, exclamó conmovido; al fin hijos míos,  al fin entendieron cuando dije amaos los unos a los otros. Ya no me necesitan. 

Fotografia  tomada de la página,  Yo extraño a Cuba y tu?