Amigos, cumpleaños y arroz con pollo.

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Escribir es, muchas veces, atrapar momentos, hacerlos vivir para siempre en letras. Aquí estoy, con la disyuntiva de irme al gimnasio o narrarles una tarde especial, entre amigos y afectos. Desde la primera palabra adivinaran que van ganando las letras y pesas y barras, tendrán que esperar; al menos hasta que este escrito este publicado y compartido con amigos y seguidores.

La semana pasado, un grupo de amigos del trabajo había decidido reunirnos y almorzar juntos el día de mi cumpleaños. Por diferentes razones, el almuerzo se pospuso, pero el lugar elegido se mantuvo. Todos acordamos que fuera en Yoyito Restaurant. ¿Por qué Yoyito? La elección no se basó solo en la calidad de la comida o en el trato especial y familiar que se recibe en el lugar. Elegimos el lugar, porque almorzar o cenar allí, es borrar distancias y tiempos.
Yoyito, es un restaurant pequeño, familiar, abrir la puerta de la entrada es como traspasar un “portal” tiempo-espacio. Nos sentimos en nuestra Isla, almorzando en La Habana, olvidamos exilios y lejanías. Es un pedacito de Cuba en el Miami de las nostalgias y los suspiros. Aunque pagamos la cuenta, nos sentimos siempre, como si un amigo nos hubiera invitado a almorzar, a compartir un almuerzo cubano y familiar.

Mis amigos me habían oído elogiar el famoso arroz con pollo del lugar. Muchos de ellos trabajan el domingo, que es el día que lo hacen. Decidieron hacer un grupo de 10 y disfrutar del famoso mejor arroz con pollo del sur de la Florida.

Conversamos, disfrutamos una vez más del lugar, nos hicimos fotos; llego el momento de disfrutar del famoso y anunciado arroz con pollo. Mis amigos casi sufren un orgasmo alimentario; esto esta delicioso, que rico, así es como me gusta. Uno tras otro dedicaban su frase al plato, mientras lo disfrutaban.Todos pensaron que era mucho y todos terminaron dejando solo los huesos del pollo en el plato; estoy seguro que regresaran a saborearlo, es adictivo.

El postre fue inesperado y especial. Eduardo, me llevo a la mesa un cake con, ¡Felicidades Habanero! Una amiga me envió un mensaje; lo tuyo no es un cumpleaños, es más bien una fiesta patronal, ¡Cuantos días de celebraciones! Nos hicimos fotos, disfrutamos el cake, nos despedimos de todos, con la promesa de volver, de repetir esta tarde entre amigos. Siempre nos quedamos con ganas de más, cuando se pasa especialmente bien.

La tarde finalizó en casa de una amiga, tomamos tragos, escuchamos música. Terminamos viendo videos de Polo Montañez en alarde de cubanìa y palmeras al viento. No faltó quien aprovechara para “echar un pie”. Al final, otro cake y otra vela que soplar entre amigos, con un mismo deseo que se repitió 3 veces este año; Caridad del Cobre, reúne a tus hijos en esa “patria con todos y para el bien de todos”.
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Una tarde en Yoyito.

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Hoy tenía planes de escribir algo sobre el fin del año, un cuento o un balance personal y cubano del 2013. Al despertarme supe la noticia de la muerte de nuestra damisela encantadora, Esther Borja y me dije; debo y tengo que escribir algo sobre ella, le debo ese escrito. No tenía tiempo para sentarme a escribir, unos amigos me habían invitado a almorzar a Yoyito Restaurante. Hoy ¡Por fin! probaría el famoso mejor arroz con pollo del sur de la Florida. Pensé escribir a mi regreso, tendría toda la noche para terminar mis escritos. Mientras hacia la habitual limpieza que todo buen cubano que se respete hace antes de fin de año, se me ocurrían frases. A veces dejaba todo y corría a la computadora a guardar alguna. Estaba seguro que al regresar del almuerzo terminaría al menos uno de esos dos escritos.

Siempre digo que el escritor propone y las musas disponen. Aquí estoy escribiendo, reviso mis notas, las frases guardadas, ellas niegan, apuntan en otra dirección y me llevan a contarle, ¡Una tarde en Yoyito!

Creo que 3 ó 4 veces había intentado comer el arroz con pollo de Yoyito, como dicen todos; el mejor del sur de la Florida. El número de personas esperando me hacia desistir, para colas ya hice bastante en Cuba, ¡ni una mas! Terminaba comiendo en otro restaurante. Mis amigos de Facebook, subían fotos del famoso arroz con pollo. Casi todo Miami disfrutaba del codiciado plato, todos menos yo, que me negaba a esperar mas de 10 minutos por una mesa. Una noche un amigo que conocía al dueño prometió llevarme, “el que tiene amigos, tiene un central”.

Creo que elegimos la tarde perfecta para disfrutar del tan mencionado y protagónico arroz con pollo. El ambiente de las fiestas de navidad, prometía regalarnos una tarde especial, créanme que los hechos superaron todas las expectativas.

Guille y Gabriel me recogieron puntuales. A la hora acordada ya estábamos parqueando frente a la entrada del restaurante. Solo tuvimos que esperar unos minutos mientras Eduardo, nos preparaba la mesa. Hicimos fotos del lugar, un local con vida y encanto propio. Como dijo uno de mis amigos; uno de esos sitios donde siempre se pasa bien y se come mejor.

Los que siguen mis escritos recordaran “Un almuerzo entre amigos, recuerdos y sueños”. Sin proponérnoslo, sin hacer planes, sin ponernos de acuerdo, coincidimos amigos y afectos en Yoyito. La tarde del domingo se vistió de magia y de amistad, de risas y recuerdos. Llegaron Zenaida y Yunier, Orlando (Mariconchi) y José Valladares, nos saludamos, nos hicimos fotos. Nos olvidamos que estábamos en un restaurante, Yoyito, se nos antojo el patio de la casa de Alfredo y José, estábamos en familia. Conversamos de mil cosas,

Nos trajimos a La Habana hasta Miami y la invitamos a comer arroz con pollo, pero no cualquier arroz con pollo; el mejor del sur de la Florida, ¡el mejor de toda la Florida! Nuestra ciudad se sentó a la mesa con nosotros, se recogió su bata cubana, soltó una carcajada; ¡Ustedes son terribles, se les ocurren cada cosa! ¡Quien me iba a decir que hoy iba a almorzar arroz con pollo! Por cierto, esta delicioso, tengo que pedirle la receta a Yoyito, cuando consiga pollo, haré uno, ¡me encantó! Así entre amigos y recuerdos, sueños y risas, se desato la magia en una tarde-regalo que se nos hizo inolvidable.

Antes de irnos comente con mis amigos que el almuerzo parecía una escena de un escrito mío. Siempre me gustan los retos, soñar es mi vicio o mi virtud. Propuse ponernos de acuerdo un grupo grande de amigos, ir una tarde todos a almorzar allá. Que en todas las mesas compartan almuerzo y recuerdos amigos, como en familia. Entre risas y nostalgias, lágrimas y carcajadas, chistes e historias. ¿Que les parece la idea? ¿Se embullan a pasar una tarde en Yoyito?
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