Fantasmas en La Habana.

Fantasma de Yohandry Leyva.

Fantasmas en la Habana, recuerdos que se cruzan y confunden, ir a un lugar y creer ver a alguien que ya no esta que se fue. Ciudad que ha visto partir a sus hijos, algunos para siempre, pero retiene con fuerza sus fantasmas, segura que ellos no la abandonaran jamas. Por allá andamos todos, deshaciendo caminos, andando sus calles, buscando algo en tiendas vacias, fantasmas de recuerdos que pese a todo, decidieron quedarse.

Me contó un amigo, que en este, su último viaje a La Habana, fue a la casa del té y le parecio por un instante que el tiempo le jugaba una trastada. Vio amigos que ya no estan moverse entre las mesas y casi los toca. Fantasmas fieles que quedaron, donde muchos decidimos partir.

A veces, todos los fastasmas deciden salir, muchos desfilan felices hasta el Lorca, ven bailar a otros fantasmas y aplauden entre sábanas blancas, en funciones que sólo ellos disfrutan. Los fantasmas se van hasta el Almendares y allí hacen una orgía de amor a la luz del sol, seguros que nadie los descubrirá. Corren por los jardines del Capitolio, se llegan hasta el Payret, conscientes que no encontraran camiones ni guaguas capaces de recogerlos.  Fantasmas que no temen a redadas, no tienen carnet de identidad, escaparon para siempre a la racionalización y la compartimentación, no pueden ser medidos, censados ni reprimidos. Fantasmas que deambulan por toda la ciudad, corren por Obispo, llegan a la plaza de armas, se sientan, descansan, fantasmas temerosos del mar que nunca montaran la lanchita de Regla.

Fantasmas que saben que su fuerza termina en el Malecón, mas allá, no son nada, no existen en las olas que rompen, sólo en tierra firme.

Muchos que nunca han podido volver, saben que su fantasma fiel, cumple la tarea de caminar por ellos La Habana, de cuidar a los que dejamos atrás cuando partir se conjugó en todos los tiempos y personas. Tengo un amigo especial que tiene correpondencia secreta con su fantasma en La Habana, sólo asi, logra mantener sus recuerdos frescos y me repite historias que entre los dos mantienen vivas y actuales. Su fantasma no le cuenta de ruinas, le salva la ciudad del deterioro, no quiere darle mas penas a mi amigo, que sueña despierto con su Habana y cuando habla de ella, intercambia lagrimas con su fantasma y conmigo.

Fantasmas que viven entre otros fantasmas que ignoran su condición, otros que aún llevan identificación en el bolsillo, que miran sin ver, que caminan lento. Habana que vive en el recuerdo y del recuerdo. Remolino de fantasmas que cuando las penas ahogan, desatan nudos y secan lagrimas.

Fantasmas que se quedaron y cuerpos, que se fueron, todos juntos se reencontraran un día, se tocaran y en una explosión de luz iluminaran toda la ciudad que despertando dirá; hijos mios, ¡al fin juntos!

Fantasma, fotografia de Yohandry Leyva