Una noche mágica, entre musas y autores cubanos.

Montse y Chely, cortesia de Mirtha Maria Lopez
Desde Barcelona llego mi musa transoceánica, mi querida e imprescindible Montse Ordoñez, como regalo anticipado de cumpleaños, como mariposa de blancas alas, haciendo real y tangible la primavera. Porque en esto de las musas, tengo que reconocer que he sido un privilegiado, un elegido, que no me toco cualquiera. Mi musa está hecha de espuma de olas rompiendo contra el muro del malecón y de nubes del cielo de Barcelona. Ella tiene la madurez, sapiencia y cultura de una señora catedrática de mil años, la risa de una adolescente, la picardía y gracia de Cuba y España y la belleza de una diosa griega. Ya lo dije una vez, en otra vida y circunstancias, fuimos de seguro amantes y ahora reencarnamos como musa e intento de escritor.

Como si su presencia no bastase para dar colores especiales a mi próximo cumpleaños, mi musa se las agencio para regalarnos una noche mágica. Una noche entre lo mejor de la literatura cubana, con un acento catalán que sedujo y encantó a todos. Montse hablaba y al influjo de su voz y gesto se hacían presentes, Lezama Lima, Delfín Prats, Fina García Marruz y Virgilio Piñera. Cada uno decía presente y se sentaba a su lado. Sitio especial reservado para Delfín Prats a quien sé que admira especialmente como poeta y ama entrañablemente como persona. Ella, catalana de pura cepa y cubana por adopción y decisión, nos convoca a amar nuestro arte, a no dejarlo morir en el olvido. Ediciones Cumbre y Bagua, no pudieron enviarnos mejor embajador que su voz, presencia y encanto.

Mi musa, también sabe de actos de magia y conjuros. Cuando creímos que después de su presentación, la noche terminaría entre aplausos y felicitaciones, en su último acto de, prestidigitación, saco de la manga su as de triunfo final, deslumbrándonos con Chely Lima. El autor nos dio a probar, en su voz, fragmentos de su novela, Lucrecia quiere decir perfidia. Esos fragmentos, leídos deliciosamente por el autor y la promesa de dedicatorias especiales, casi lograron agotar los ejemplares de su novela.

El Centro cultural español, fue el marco perfecto para esta cita-fiesta con la literatura cubana. Desde el malecón una ola gigantesca saludaba la conjunción de arte, cubania y talento. Mientras Miami aplaudía y daba las gracias entre reflejos azules, rojos y blancos. Allá en la Habana, la giraldilla sonreía pícaramente, segura que no pudo elegir mejor musa, para este habanero que mi querida Montse.

Fotografia cortesia de Mirtha Maria Lopez

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Chismes y chismosos.

¿Quien no se ha visto alguna vez, cara a cara con un chismoso? ¿Quien no ha tenido que enfrentar un chisme y defenderse de infundíos y calumnias? Todos, de un modo u otro, hemos sido victimas de chismes y chismosos, hemos estado, sin ser nuestra intención, en boca de ellos. Hemos sido protagonistas de chismes y de bretes. Recuerdo una vez, en un concierto en el Gran Teatro García Lorca, que un cantante muy conocido dijo; el deporte nacional, no es la pelota, es el chisme!

Siendo un niño, muy pequeño y aclaro bien, que después empiezan a sacar cuentas y voy terminar como la Fornes, con más de 400 años! La primera chismosa que conocí, fue aquella Clotilde del programa “Casos y cosas de casa”. Mami, ocupada en atender la casa y cuidar 5 hijos, no tenía tiempo para chismes. Nunca nadie fue a mi casa a contar historias de vecinos, ni enredos inventados. Cuando se haga la historia del chisme y los chismosos, se reconocerá a mami, como una de las primeras en lograr en Cuba, un espacio libre de Chismoseria! De ella heredé o aprendí la costumbre de no preocuparme por la vida de los demás, sino es para ayudarlos, de no preguntar, lo que no es de mi incumbencia; si alguien me cuenta algo de su vida personal, donde se detenga, ahí terminó la historia. Jamás pregunto para obtener mas información, pienso que las personas deciden hasta donde quieren contar su historia y nadie, absolutamente nadie tiene el derecho a  estar preguntando, pretendiendo, pregunta a pregunta obtener una información que no tiene derecho a saber.

El chismoso es, por naturaleza, un ser que carece de vida propia. Preocupado en vivir la de los demás y estar al tanto del detalle ajeno, olvida disfrutar su tiempo y su espacio, se pierde persiguiendo historias, sembrando intrigas. Hay chismosos, que llegan y te dicen; a mi, no me lo creas, pero dice fulanita que a menganito lo cogieron en esto y esto otro y a zutanita, le están pegando los tarros, con la vecinita de enfrente, ay niño, mira que hay gente mala en el mundo! Y así van, intrigando, comentando lo que no le importan, preguntando, tratando de obtener información para un nuevo chisme. Para los chismosos, lanzar un nuevo y gran chisme, es su objetivo principal. No les importa si es cierto o no, si ponen en peligro a matrimonios o la moral de personas, traer la última, es solo su objetivo. Su minuto de fama, es soltar su chisme, ser el más enterado y conocedor de la vida de gentes que apenas le conocen y hasta le ignoran.

Si alguien, hombre o mujer, llega a un lugar público acompañado de una persona más joven y que sobresale por su belleza física, enseguida se lanzan a buscar información. Inventan romances e intrigas, donde solo hay una buena amistad. Créanme, esto no me lo contó fulanita, ni esperancejito, me ha pasado a mi, llegan te miran, se acercan y te preguntan; ustedes están? ¿Se están acostando? ¡Que bien luce! ¡Tú siempre rodeado de bellezas! En ese punto, es donde tengo que acordarme de las buenas maneras que me enseñaron desde la infancia, sonreír y decir tajante; solo me rodeo de personas dignas de mi!

Los chismosos, si existe la reencarnación, en otras vidas fueron serpientes de cascabel o víboras. En esta nueva vida, a falta de veneno, fabrican chismes, intrigan. Quieren saberlo todo de los demás y al final, no saben nada, se pierden la esencia de la vida, viven solo su lado oscuro e irritante. Olvidan que hay un sol, un montón de cosas por hacer y crear, una necesidad urgente de ser útil, de ser humano y ayudar.

Creo que en todos los países existen chismosos, he tenido sobradas oportunidades de comprobarlo en este Miami, donde compartimos espacio con diferentes nacionalidades. Nosotros, los cubanos exagerados en todos los aspectos, exhibimos ejemplares capaces de ganar record Guinness en cuanto  a chismes se refiere. No importan años de exilio, se tomaron tan a pecho el cargo de secretarios de vigilancia del comité, que sin recibir orientaciones de arriba, continúan su labor de averiguar la vida y milagro de todos los que le rodean. Me los imagino, algunos han llevado el chisme hasta al mundo virtual. Te piden como amigo, no porque les interese intercambiar ideas u opiniones, eso es lo menos que les importa. Vigilantes diurnos y nocturnos, a veces ni tiempo tienen de postear algo en sus paginas, para disimular. Su único interés es ver a donde fue menganito, en que lugar estuvo fulanito, que ropas tenían puesta, si estaba sonriente el día que se suponía debería estar triste. Cambiaron el sillón del portal o la esquina del barrio, por la computadora, olvidan que darles información falsa, puede ser a veces, un pasatiempo entretenido.  Tuvimos años de entrenamiento en eso de dar pistas falsas, hablar en clave. Desinformando al enemigo, tenemos el uno.

Creo que ya le he dedicado bastante tiempo a los chismosos y a sus chismes. Me los imagino cuando lean mi escrito y comenten asombrados; viste esto Juana, dice un tal habanero que por ahí anda gente metiéndose en la vida  de los demás, de que los hay, los hay!! ¡Que gente caballero, pero que gente!

Amigos, afectos y exilios.

Los cubanos, somos sociables por naturaleza. Abrimos nuestro corazón y dejamos entrar a personas y afectos. Allí dentro, compartiendo el amor por nuestra Islita, conviven gentes, amores, recuerdos y sueños. Como siempre digo; en un corazón cubano, cabe todo lo bueno del mundo.

En este andar y desandar el mundo, dejamos, mar por medio, afectos imprescindibles, de esos que nada ni nadie, podrá romper jamás. Madres, hijos, hermanos y amigos, que aún en la distancia, siguen con nosotros, nuestro corazón nos lo recuerda en cada latido. Corren por nuestra sangre, se hacen presentes en cada alegría y en cada pena. A esos afectos que dejamos atrás, que trajimos con nosotros, vamos sumando nuevos. Entran a nuestra vida y a nuestra alma, personas que llegan para quedarse, seres que llegan ligeros de equipaje y sin pedir permiso, abren la puerta de nuestro corazón y deciden quedarse ahí, felices y seguros; fieles.

Siempre doy gracias a Dios, por mis amigos, ellos iluminan mi vida, están siempre ahí, acuden en el momento justo, sin tener que llamarlos, adivinan cuando los necesito. A un buen amigo, no tenemos que llamarlo, viene solo cuando lo necesitamos.

El exilio, ha sido generoso conmigo, pienso que desde nuestra Isla, mi madre y mi ciudad, le hicieron un guiño a Miami. Una le dijo, no lo abandones, la otra, con lagrimas en los ojos le soltó un; ¡Cuídamelo siempre! En Miami, he encontrados amigos especiales, de esos que todos quisieran tener siempre a su lado. Recuerdo la última gripe que tuve hace unos meses, mis amigos, me trajeron tantas cosas de comer que un mes después, aún mi refrigerador y mis estantes guardaban jugos, comidas y un montón de cosas más. Llego un momento que les tuve que decir; no me traigan nada mas, no tengo donde guardarlo, tengo gripe, no desnutrición. Saberse querido, rodeados de buenos amigos, de personas especiales, convierte cada día en un arco iris. Mis amigos, son como alas, con ellos a mi lado, todo es posible! Hubo una vez, que mis amigos, fueron mis dos piernas, meses con una pierna enyesada, en casa. Ellos, a mi lado, casi me cargaron día tras día. Tenerlos a mi lado, me ayudo a soportar dolores y ausencias, a vivir!

Mi más reciente amigo, entró por el mundo virtual, me saludo una mañana en Facebook. No se como se las arreglo y de un empujón se coló en mi vida, decidido a quedarse para siempre. Una vez le dije; si la reencarnación existe, en otras vidas, fuimos hermanos, amantes o padre e hijo, (eso de padre e hijo, no me hizo mucha gracia). Tenemos diferencia de edades, pero el mutuo afecto, borra todas las barreras, riendo juntos, vuelvo a tener veinte años. Mi nuevo amigo, es como un cascabel, alegrándome mis días. El, junto a los amigos de siempre, que ya hizo suyos también, andará por siempre a mi lado. Logro hacerse imprescindible en muy poco tiempo.

Si, tengo mucho que agradecer a la vida a Dios, a las oraciones de mi madre, a los conjuros de La Habana. Tener tantos afectos a mi lado, es como tener una almohada donde me recuesto, cuando otras ausencias me hacen nudos en el pecho. Mis amigos vienen, me llaman, saben como desatar nudos y alegrarme el dia.Tomados de la mano y del alma, seguiremos juntos. Un día nos reuniremos todos a la sombra de una Ceiba gigantesca y tomando el café de mami o saboreando su comida, daremos gracias a la vida por juntarnos y hacer realidad nuestros sueños.