La madre del soldado!

Para las madres, sus hijos, son, seremos siempre, niños, pasan los años, pero nos siguen viendo con el mismo cariño, la misma ternura, nos quieren proteger siempre. Sus brazos, son el escudo que intenta parar golpes, ampararnos. De pronto, el niño, se hace hombre y a veces, se hace soldado.

Ser madre de  un soldado, de un joven que recién se estrena como hombre, es una tarea difícil para cualquier mujer. Si la mujer, es inmigrante, si la única familia que tiene de este lado, es ese hijo, que decidió ser soldado, la mujer necesita fuerzas extras. Las mujeres, a veces asombran con su fuerza, su valentía. Tengo una amiga joven, que convierte lagrimas en sonrisas, ausencias en fuerzas, que es capaz de reunir en una oración, toda la fe del mundo cuando pide por su hijo; su hijo, que se hizo soldado.

Como ella, muchas llegaron a este país con su hijo en brazos, en balsas, aviones, cruzando fronteras. Sus hijos crecieron, los niños de ayer, son hoy hombres, deciden su vida y destino. Aunque les causen dolor sus decisiones, las aceptan y apoyan. Las madres, saben que llega un momento que aconsejan, pero son sus hijos quienes deciden su rumbo, el camino a seguir. Esos niños de ayer, no dejan de ser cubanos, pero también se sienten americanos, sienten orgullo infinito ser parte del Army, de arriesgar su vida por este país. Aunque las madres, los quieren a su lado, la vida  y voluntades los envían lejos.

Esta mujer, mi amiga, es una mujer común y corriente. Cuando sonríe, nadie puede imaginar que cada minuto del día pide a Dios que proteja a su hijo. Su hijo es un hombre valiente, supo decidir que rumbo dar a su vida, su madre, es doblemente valiente. El, sabe que si un día gana una medalla, ella, la merecerá tanto como él, será una medalla compartida.

Compartí su angustia cuando su hijo decidió entrar al army, intento disuadirlo con todas su fuerzas, no entendía que su hijo volara tan lejos. Un día conversando le dije; le diste alas para que volara, no para que se quedara a tu lado, es su vida y tiene que vivirla. Cuando su amor de madre, le dejo entender que su hijo tenia todo el derecho de decidir el camino a tomar, lo apoyo. Hoy, lo alienta y lo sostiene. Multiplica sus fuerzas y espera segura. Dios y sus santos, se lo traerán de regreso, sano y salvo.

Aún le queda un año, un año mas esperándolo, pidiendo cada día que regrese, que nada malo le suceda. Mi amiga, la madre del soldado, sabe que no esta sola, que puede contar conmigo y con muchos mas. El hijo soldado, me conoce, conoció a los nuevos amigos de su madre, ahora, esta mas tranquilo. Sabe que su madre no esta sola, nosotros, estamos junto a ella.

Tuve la suerte, el privilegio, de acompañarla a recibir a su hijo, cuando vino de vacaciones, se abrazo a mí llorando, sus lágrimas humedecieron mi camisa y mi alma. Su hijo, le dijo; mami, por qué lloras? Le aclare, estas son lagrimas de felicidad. Se que dentro de un año, volveremos a estar juntos, en la puerta de otro avión, esperándolo. Se que tendré el privilegio de ser uno de los primeros en abrazar al soldado, a su regreso definitivo, otra vez, la madre del soldado, mojara mi camisa con sus lagrimas. Estaré con ellos, cuando juntos, levanten la mirada al cielo y ella diga; gracias Dios mío!