Rosita en las memorias de un habanero que emigró con el siglo.

Volver a ver a Rosita, es siempre una cita especial, cada minuto junto a ella es parte de la historia; ella es nuestra historia, sin su presencia nuestras artes e historias estarían incompletas.

He tenido el privilegio de visitarla en varias ocasiones, en diferentes lugares. La habitación de un hospital, en su casa en La Habana, su casa en Miami. Me ha abierto su corazón, me ha contado de inicios y carreras. En una ocasión me tomó de la mano y me llevo, suerte que tuve, a la habitación de su casa en Cuba, donde guarda trofeos y recuerdos, allí con la magia de su voz y entre memorias la vi debutar en la Corte Suprema del arte, la aplaudí en zarzuelas y operetas, disfruté sus películas, me senté frente a un viejo admiral a disfrutar de sus programas estelares; Rosita vive eternamente bella y vital en la memoria de generaciones de cubanos que la aman, con ese amor especial que sólo alcanzan los que habitan en corazones y almas de un pueblo.

Tuve el placer de poder llevar a mi madre en mis primeras visitas a Rosita, de regalarle la suerte de conversar con ella. Recuerdo la primera vez, en el cuarto de un hospital que le dijo: quién me iba a decir que iba a estar sentada, conversando contigo, fue un regalo más que le pude hacer; ella y La Fornés conversando como viejas amigas y comentando mis escritos, puedo decir: ¡quién me lo iba a decir!

Rosita, no se cansa de ser bella, de adornar nuestras vidas, es un ser especial, mezcla rara de polvo de estrellas, mieles, girasoles mar y cielo y un puñao de tierra colorá de esa Isla que la hizo suya para siempre.

En esta ocasión le llevé un ejemplar de mi libro; ella es parte de las memorias de un habanero que emigró con el siglo. Le leí y comenté algunos párrafos donde la mencionaba y el párrafo final del escrito dedicado a su vida y obra. Su agradecimiento, ese emocionarse como si le hubiera regalado el más valioso y caro de los presentes, me conmovió. Me repetía, gracias, gracias, mientras apretaba mis manos y yo le decía al oído: ¡gracias a ti por existir!

Rosita habita en el corazón y en la memoria de todo un pueblo, como habita, especialmente, en las memorias de este habanero que emigró con el siglo.

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La Habana se vistió de orgullo.

Ayer La Habana se vistió de orgullo. No sólo de orgullo gay, de orgullo real y total, del bueno. De ese orgullo que es capaz de cambiar historias y derrumbar muros, de mostrar caminos.

Este año, sin razón que convenza, fue suspendida La conga por la diversidad que debía celebrarse en mayo 17. Cuando se supo esta decisión, un grupo de jóvenes en las redes sociales y en grupos de WhatsApp, decidieron hacer una marcha independiente y convocaron una marcha que debía iniciarse en el Parque Central.

Tal vez los más jóvenes o los que han vivido a espaldas a realidades, por aquello de, mientras no me pisen el callo, no digo na’, ignoren por qué para la comunidad gay es tan importante poder manifestarse públicamente en La Habana de todos. Un poco de historia nos ayudará a entender mejor.

Durante años, La Habana asistió espantada a recogidas y represiones contra la comunidad gay, ser maricón en Cuba, era buscarse una salación. Podían hacerte la vida imposible en centros de estudios y de trabajo. En más de una ocasión se hicieron recogidas a la salida de espectáculos públicos como el ballet y conciertos de cantantes. Recuerdo ahora, especialmente, una ocasión que durante un concierto de Rosita Fornés en el Teatro Musical de La Habana, durante el intermedio, algunos salieron a fumar, un grupo de policías empezaron a montar en un camión a todos los que habían salido, sin razón, ni pretexto. Alguien avisó a La Fornes que se remangó el vestido y salió a retar a la policía: o los sueltan a todos o me montan a mí, no se atrevieron a desafiar la ira de Rosita y todos regresaron al teatro. A su salida al escenario Rosita fue recibida con gritos de, ¡Rosa poderosa!. Están aún vivos los homosexuales que sufrieron el horror y espanto de la UMAP. Tengo amigos que durante el Mariel, fueron obligados a abandonar el país, eran escorias, solo por ser homosexuales. Sobran hechos y anedoctas, una gran mayoría lo sabe.

Por eso dolió tanto la cancelación de la Conga por la diversidad y por eso se organizó la histórica marcha gay en el corazón de La Habana.

Su celebración, su triunfo innegable abre un camino, ilumina la ciudad con aires de arcoíris y libertades. Participantes me informaron que no se pronunció ni una consigna contra el gobierno, que la única intención y acción era negarse a que los volvieran a meter en un clóset oscuro, porque coño las libertades no son migajas que se dan y se quitan a voluntad.

En mi modesta opinión, Mariela, a quien no puede negársele su acción a favor de la comunidad gay en Cuba, perdió una gran oportunidad de prestigiar su nombre y figura. Si se hubiera sumado a la marcha, compartido con esos muchachos, hoy muchos la aplaudirian. El gobierno también perdió una gran oportunidad de demostrar tolerancia, de dar una nueva imagen ante el mundo y la historia. La represión, la fuerza utilizada para impedir que la marcha siguiera por Malecón estremeció a La Habana y al mundo, para vergüenza de quienes olvidan que la historia cambia y la gente se cansa de marchar sólo por orientaciones de arriba.

La marcha pudo llegar desde el Parque Central hasta el monumento a Juan Clemente Zenea, casi donde Prado llega a Malecón, a su paso los autos sonaban sus claxons y la gente los apoyaban. A muchos nos hubiera gustado ver a los agentes de la policía de tránsito, detener el tráfico y permitir el paso de la marcha por Malecón, pero no fue así, lo impidieron por la fuerza. Ante la imposibilidad de continuar la marcha y el uso de la fuerza para reprimirlos, muchos de los asistentes respondieron con una besada pública.

Decididos a nunca más ser empujados dentro de un clóset. No son juguete de nadie para ser usados a su antojo, son hombres y mujeres con una bolas enormes, decididos a hacerse escuchar, notar y ser tenidos en cuenta.

Si, La Habana se vistió de orgullo el pasado sábado y se niega a cambiar de traje.

Fotografías tomadas de la página de Taylor Torres Escalona.

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Nuestra eterna Rosa sin final.

Rosita, así, sin apellido, sin titulos ni adjetivos, no los necesita, celebra 80 años de vida artistica; es la eterna Rosa sin final de nuestro arte, de nuestra cultura e historia.

Allá, en La Habana de todos, celebran galas, homenajes, el gran teatro se hace jardín y se adorna de rosas. Dicen que será su última presentación, no lo creo, no será así. Rosita seguirá, eternamente, vistiendo de terciopelo y lentejuelas, regalando su arte y carisma en cada escenario de nuestra isla, que hizo suya, por decisión y derecho.

Rosa vive y vivirá por siempre, en escenarios y corazones de este pueblo que la ama y aplaude, que se niega a decirle adiós y la disfruta, una y otra vez, en sus vídeos y grabaciones. A quien adoran pueblos y generaciones, no los vence el tiempo, el almanaque se sienta a disfrutarla y la aplaude, le grita,¡ Bravo!

Alguien dijo que Rosita era la artista cubana más completa del siglo XX, error; es la artista cubana más completa de todos los tiempo, única e irrepetible, no tendremos otra igual. Es un fenómeno que se da solo una vez, tuvimos la suerte de de compartirla en tiempo y espacio, de hacerla nuestra; nuestra Rosita. No hay relevo, ni sucesoras; quede su paso y huella por nuestro arte como prueba del saber hacer, encantar y hacer pequeño cualquier escenario, de ser artista con mayúsculas.

Muchos crecimos admirandola, amándola con esa suerte de amor al primer encuentro. Se bastó para imponer su arte y presencia en tiempos difíciles, para no dejar de ser y siendo resultar vencedora de falsos críticos y agoreros sin sentido; su arte venció obstáculos, sin quitarse una sola lentejuela, ni una sola pluma, sin renunciar a amigos y admiradores.

Rosita es una artista intemporal, tal vez dentro de 50 años o más, un adolescente cubano se rinda a su arte y belleza y le dedique mejores escritos que estos que mi amor por ella me inspiran hoy. Porque y no lo duden, su arte, carisma y belleza nos sobrevivirán a todos y allá en los tiempos por venir, se convertirá en mito y leyenda.

En cada hogar cubano, en nuestro barrios, en cada rinconcito del caimán tendido al mar, se escucharán por siempre aplausos y bravos, convocados por su arte. En cada corazón cubano, un gracias por existir Rosita, habitará por siempre.

Fotografías tomadas de Google.

Lourdes Libertad En El Divino.

Celebración de cumpleaños y Lourdes convoca amigos y admiradores en una fiesta que se anuncia divina, aquí, en El Divino.

Regala números de Lourdes Torres, internacionales, complace peticiones que cambian su guión original; ella, espontánea y vital, se regala a todos, en el gesto y la voz; se multiplica y crece en la escena.

Cada concierto de Lourdes Libertad, se convierte en fiesta de amistades y del arte. Ya nos tiene acostumbrados; su voz como la flauta del cuento, convoca amigos y afectos que se reúnen a su influjo.

Canta Parece un desatino, que acostumbró a hacer a dúo con su madre; la magia de la noche nos trae a Lourdes Torres y madre e hija unen sus voces en antológico dúo que remueve sentimientos, emociona y arranca bravos.

Canta, Todo pasa menos tú y yo me secó una lágrima, estrujo penas y sonrío Una vez se la dedique a mi madre en un escrito y Lourdita subió el video dedicandoselo a ella. Mami desde el cielo me sonríe en reafirmación que no pasa, siempre a mi lado.

Robertico, uno de los cumpleañeros hace un numero obligado con Lourdes Libertad y hace de las suyas en escena imitando a nuestra Rosita, nuestra Rosa sin final. Hiram, canta dos números y recibe aplausos y peticiones de otra. Los cumpleañeros nos regalan su arte y adornan la noche.

Lourdita, regala canciones, deja hablar al corazón, canta un numero que se torna declaración de principios y su voz alcanza un registro especial en el agudo y ya ven, me he levantado, soy la voz de un sentimiento, soy el viento, soy el fuego de Ondina Mateo.

Perdóname conciencia, en personal y excelente versión que la mora aplaude feliz, con la certeza que sigue viva en la voz, el arte y el homenaje de cada nueva versión de su canción.

Cierra con, Que hablen y así anda por la vida y el arte; aplaudiendo aún la vida.

A mi entender, al de todos los presentes, al de muchos, Lourdita se ha hecho de un lugar en el arte y el corazón de muchos en Miami, mas allá de tormentas, de gente que habla, Lourdes en plena Libertad se afianza en el corazón de la ciudad e impone su talento y huella.

La noche termina y entre besos y abrazos de despedida de amigos, queda el deseo del próximo encuentro; la certeza del volvernos a reunir a disfrutar de su arte y compartir entre amigos.

2 Lourdes en concierto.

Cuando supimos la noticia del fallecimiento de Lourdes Torres, algunos pensaron que su hija Lourdes Libertad, suspenderia su concierto en Alfaro’s. He escuchado historias de artistas que sobreponiendose a penas y dolores han subido al escenario, se deben a su público. Lourdita pertenece a esa raza de artistas, a esos que saben de compromisos y entregas, que convierten su dolor en arte y sus lágrimas en aplausos.

El concierto en Alfaro’s de Lourdes Libertad, es ya historia. Una ovacion con el público de pie la recibio, anticipando emociones y bravos.

Agradece a todos los amigos presentes, en especial a Rosita Fornes que ilumina Alfaro’s en este, hasta siempre a Lourdes Torres.

Desde el inicio supe que sería un concierto diferente. Desde el olimpo de nuestras artes, invocando espiritus, desafiando reglas y decretos, en un conjuro cubanisimo, entre girasoles y aromas de gloria; Lourdes Torres se hizo presente en el escenario. Fue un concierto a dos voces, dos mujeres en escena, burlandose de muertes y finales, en un milagro del arte y el amor.

Entre anécdotas de su madre que Lourdes Libertad comparte entre canciones, entre notas y aplausos, nos trajimos a Lourdes Torres a escena. Tenia que ser en Alfaro’s, donde ella dijo en una ocasión que quería le celebraran sus 100 años, de la mano de su hija y del amor de muchos.

Los aplausos, los bravos, las lágrimas de emocion y las ganas de que la noche fuera eterna, fueron el premio a tanta entrega, fuerza y talento, tanto valor.

Quedan muchas canciones de Lourdes Torres por retomar, quedan nuevas entregas de Lourdes Libertad. Nos volveremos a encontrar entre aplausos y recuerdos, entre canciones y emociones, sobra voz, fuerza y ganas para seguir imponiendose en la escena miamense. Desde la gloria le alientan a seguir, a continuar. Lourdes Libertad lo sabe y acepta el reto, segura y fiel, a su medida, a su manera, ¡Como cualquiera!.

Eternamente, ¡Rosita!

Siempre insisto en la magia de La Habana, en su modo de regalarnos recuerdos y milagros; ciudad alucinante que se basta para guardar vidas y memorias y sorprendernos con regalos cada mañana, en cada rincón, como girasoles floreciendo entre palmas y ceibas.

Me levanto temprano, enciendo el televisor, la brisa de la mañana refresca y anuncia un nuevo dia en La Habana de todos. Mi ciudad se las ingenia para darme un regalo especial; Rosita en la tv cubana, un recuento de algunos de sus muchos y mejores momentos. Una pincelada de su vida y su hacer, de emociones y aplausos, exitos y flores.

Algunos kinescopios que aunque en blanco y negro, su arte y belleza le dan color y renuevan. Eternamente, Rosita.

Un desfile de canciones y arte que se me antoja un recorrer mi vida de la mano de Rosita, un desfile de la alegría, una cita inesperada, de repente en la mañana . Su sonrisa siempre ha tenido la magia de borrar años; hoy al influjo de su arte, revivos momentos guardados en la memoria como tesoros de la vida.

Magia de amor, Mentiroso y otros mas que me van llevando por su arte y mi infancia. Recuerdo noches con la familia reunida toda, frente a un viejo admiral. Mami fregando apurada para no perderse un minuto con Rosita, nosotros luchando por un mejor puesto, papi en su intocable butacon, piropeando a Rosita, extasiado en su belleza.

El recorrido por su extenso e intenso hacer, cierra con dos números cumbres en su hacer. El comediante en el Guzmán, con el teatro inmenso de la Habana de pie, aplaudiendola y aclamandola, como aclaman los pueblos a sus diosas. Siboney en el festival internacional de Varadero, Rosita de blanco, juvenil, bella y cubanisima recreando la canción y obligando a una enorme ovación. Aún recuerdo al dia siguiente, al llegar de la escuela, a mi hermana menor, con un grupo de amigos, comentaban emocionados la belleza y la actuación de Rosita. Asi ha sido siempre Rosita, vencedora del tiempo, sin final, ganándose el aplauso de nuevas generaciones, de todo un pueblo; ese es su misterio, su magia y hechizo.

El nombre de Rosita en la televisión, su arte y belleza se me antoja símbolo y emblema de nuestra cultura. Recuerdo sus recitales en el Amadeo Roldan, su La Fornes tridimensional, que durante semanas desbordo el teatro inmenso de La Habana, sus actuaciones en el Musical y en el Lorca. Su historia, es la historia de nuestros teatros, de nuestra televisión, de casi un siglo de nuestra cultura que Rosita prestigia e ilumina, es eternamente, ¡Rosita!

Fotografías tomadas de la pagina de Alfredo Alvarez.

Una Rosa en la intimidad.

Rosita la hacienda1
No se embullen con el título que no voy a develar secretos íntimos sobre Rosita. Solo quise jugar con la invitación que recibí el viernes en la noche para asistir a una cena íntima con Rosita Formes. Solo asistirían las personas vinculadas de un modo u otro a las actividades de Rosita en la ciudad en el mes de febrero, en ocasión de su cumpleaños. Será algo muy íntimo, me dijeron.

Como tantas veces, La hacienda, la casa de Alfredo y Jose, abría sus puertas para recibir amigos e invitados a una noche especial, a su voluntad y esfuerzo, agradecemos esta noche. Siempre le digo a mis amigos que compartir con Rosita, es una suerte de privilegio. Ella nos permite ser parte de la historia, de su historia, que es nuestra, de todos los que la amamos y queremos.

Converse con ella, volvió a agradecerme mi escrito, me conto anécdotas de su vida. A pesar de nuestros múltiples encuentros, siempre le queda algo por decir. Su vida artística de 75 años es todo un tesoro de hechos y esfuerzos, de hitos y glorias. Junto a ella, compartieron la noche, su hija, algunos de los artistas-amigos que la homenajearon en The Place of Miami y los más cercanos amigos y admiradores. Todos con un propósito, regalarle unas horas de felicidad a una Rosa sin final, hacerla feliz. Esa voluntad y acción, multiplica la alegría de los que la quieren y aman.

Más allá de las interminables sesiones de fotos, de sus historias, de mimos y halagos, la magia de la noche estuvo en el amor, en hacer revivir recuerdos e inventarnos escenarios y momentos que la hicieron soñar. Momentos que lograron borrarle años y penas, que la hicieron reír y evocar.

Malena Burke, Annia Linares, Lourdes Libertad, Samuel Calzado y Mimí Pérez Michel, improvisaron una descarga-homenaje a Rosita. Hicieron dúos con ella, le regalaron canciones, hasta la hicieron guarachear en reafirmación absoluta de su burlarse del tiempo, ella le hace guiños y termina seduciéndolo. En sus palabras de agradecimiento Rosita reafirmaba cuanto significa para ella el amor y el aliento de todos los que la queremos; “por ustedes estoy viva”, dijo emocionada, mientras años y dolencias se batian en retirada, sin fuerzas para enfrentarse a tanto amor.

Un momento especial fue cuando su fiel amigo y admirador, Robertico, le regalo un popurrí de algunos de sus éxitos, demostrando que es, sin dudas, su mejor imitador. Créanme que disfrutaba de su actuación y a la vez no me perdía las expresiones de la cara de Rosita, que reía y revivía momentos, que disfrutaba su actuación a plenitud. Little Jose, nuestro imitador de las estrellas, le regaló una de sus imitaciones, que Rosita y todos nosotros disfrutamos y aplaudimos.

La noche terminaba, los amigos y Rosa, se despedían y en el aire quedaban las ganas de celebraciones multiplicadas, de homenajes próximos, del seguro y esperado siglo con Rosita. Imagino dentro de ocho años, una noche similar, con Rosa sonriente y feliz, sonriendo y retando al tiempo, haciéndose eterna en el amor.

Rosita, una noche intima

Fotografias de Alfredo y Jose y Robertico Morales.