¡¡¡SOY CUBANO!!!

Para Cuba que sufre, la primera palabra… José Marti.

¿Por qué siempre Cuba? ¿Se puede ser ciudadano del mundo y seguir pensando constantemente en Cuba? ¿Es la cubania un pretexto, una palabra o fuego en el corazón? Cuantas preguntas, cuantas respuestas, aunque basta una sola, porque Cuba lo necesita o porque soy cubano y llevo a Cuba en el alma.

Conozco una persona que llego a Miami en el primer grupo de inmigrantes cubanos, llegó, creció y triunfo. Recuerdo una vez que conversábamos sobre Cuba y me decía: cierro los ojos y siento hasta el olor de mi tierra, soy guajiro, aunque lleve 50 años viviendo en una ciudad y sea un alto ejecutivo de una importante compañía. Nací en el campo cubano y no podré olvidarlo nunca.

Tengo un amigo especial que mis lectores conocen, mi amigo del exilio. Cada conversación con él, es un viaje a La Habana de los 50s. Cada viaje termina cuando las lagrimas le impiden continuar hablando, me pide perdón, nos abrazamos. Son más de 50 años sin pisar Cuba, sin andar por las calles de La Habana, su amor por su tierra, aumenta cada día. Cuba no se olvida, esta presente en cada uno de nosotros que la recordamos y exhibimos con orgullo.

Un día, conversando con un americano, me decía que nosotros somos el pueblo que grita su nacionalidad con más orgullo. Saboreamos decir, ¡soy cubano! con un deleite especial. Sin chovinismo, porque este conlleva el desprecio de lo ajeno y esto no se ajusta nosotros. Amamos a los países y a las ciudades que nos acogieron. Supimos vencer barreras de idiomas y culturales, nos integramos, pero en esa integración, no nos desprendimos de Cuba, al contrario. Cuba, fue escudo y fuerza para seguir adelante y triunfar. Nuestro amor por Cuba, es la fuerza que nos impulsa adelante, que nos distingue y alienta.

No importa el país donde estemos, en el norte o en el sur, Cuba, sigue presente y latente en nuestros corazones, cada día con mas fuerza. Nos alimentamos de ese amor por Cuba. Es como un compromiso con la patria, nos fuimos, pero para triunfar y no olvidarla nunca.

Almorzamos hoy en un restaurante ciento por ciento americano y la próxima semana, volvemos al arroz y los frijoles negros. Leemos a Sinclair Lewis y a Ernest Hemingway, pero seguimos guardando bajo la almohada a Marti, a Dulce María y a muchos más. Disfrutamos con la Streisand, Madonna y hasta con Lady Gaga, pero seguimos escuchando a Celia, al Benny y bailando casino.

Somos cubanos que es algo mas que jugar a la pelota, pegarse en el domino, tomarse una fría, aunque este caliente o decir en tono de broma, el último, que apague el morro. Ser cubano, es una mezcla rara y única, somos ciudadanos del mundo, pero llevamos en la frente, con orgullo, la estrella solitaria, la llevaremos por siempre. Aprendemos nuevos idiomas, pero seguimos alzando la voz al hablar y gesticulando. Tomamos coca-cola, pero no olvidamos el guarapo.

Ser cubano, hablar de Cuba, no es una matraquilla o letanía para consolarnos. Es un orgullo infinito, un amor sin final, por nuestra tierra. Ser cubanos, es llevar nuestra bandera en el alma, seguros que un día la pondremos mas alta que las palmas. Si un día perdemos ese amor, ese constante hablar de Cuba y evocarla, perderíamos raíces y cimientos, razones y porqués, por eso reafirmamos con orgullo, ¡Soy cubano!

Fotografia inicial tomada de Google, la del cierre, cortesia de Michel Blázquez, pintor cubano.

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¿Donde esta La Habana?

Hay ciudades que no conocen de límites, ni fronteras, se burlan a diario de la geografía. Ciudades que no pueden ubicarse en un lugar específico, no entienden de mapas y localizaciones. Son capaces de hacer suspender un examen de geografía a cualquiera que estudie por libros, a quien no conozca de sueños y fantasías. Así es La Habana, ciudad viajera, ciudad capaz de aparecer en Europa, América o África, Australia o hasta en el polo norte.

Si nos guiamos por libros y atlas, La Habana es la capital de la República de Cuba, con un sitio exacto en el mapa y población censada, contada. La Habana, no es una ciudad común, no tiene medida exacta, su población no puede contarse, se burla de ubicaciones y censos. Ciudad que se desborda, con climas diferentes y área inabarcable, población invasiva que se dispersa y asienta por el mundo.

Nuestra Habana, capital gigantesca, conoce diferentes climas y continentes. Comparte helados inviernos con Copenhagen y Montreal. Vive veranos ardientes junto a Uganda y Angola. Disfruta primaveras y otoños con Parìs y Madrid

Los cubanos en esta diáspora de más de medio siglo, hemos traído con nosotros, nuestras costumbres, religiones y sueños. Hemos cargado con la Habana, no a cuestas o en brazos; en nuestros corazones. Ciudad magnificada y soñada, que en nosotros invade y conquista al mundo. Nombrando restaurantes, tiendas, andando con nosotros, en este hacer nuestro al mundo; cubanizarlo.

En cualquier lugar del mapa mundial, La Habana comparte espacio y trata de tú, a ciudades que antes parecían lejanas, míticas. En Paris, New York, Madrid, viven y sueñan cubanos, en ellos late y respira nuestra ciudad. En cada uno de nosotros, habaneros de nacimiento o por adopción y magia, La Habana, ensancha su geografía y población.

En este, su andar y conquistar el planeta, La Habana, no se limito a ciudades famosas, en cualquier ciudad de Latinoamérica, viven cubanos. Hasta África, hemos llegado, tal vez a saludar a antepasados y decirle entre risas y nostalgias que ahora el viaje es al revés. Conozco amigos que viven en ciudades que ni el nombre sabía, perdidas en esos mapas del mundo. En todos esos sitios donde llegamos, La Habana, esta con nosotros, viajo de polizonte en la maleta de recuerdos, no necesito boleto, ni visa, se auto exportó.

En Miami, pusimos a comer arroz y frijoles negros a serios y circunspectos americanos. Los veo a diario, pilotos experimentados, que antes de viajar a Madrid o Buenos aires, pasan por La Carreta y piden su ración para llevar. Tengo amigos de todo el mundo que ya no son capaces de comenzar el día, sin un buen café cubano.

A diario, converso con pasajeros de todo el mundo, cuando saben que soy cubano, siempre me dicen; me muero por conocer la Habana. Muchos me piden consejo de la mejor forma de viajar a La Habana y conocerla. Nuestra ciudad, inunda el mundo, no se si algún igloo, exhiba orgulloso un cartel que diga; ¡Café cubano, calientito!

Donde quiera que lleguemos, vamos cambiando el entorno, dando espacio a La Habana, no pudimos traerla del todo con nosotros y la inventamos a diario, la recreamos. Ciudad sin medida exacta, dejando huellas por el mundo, creciendo en nuestros pechos y memorias. A veces, quiero recordar a mi ciudad, termino hablando de Madrid, New York. La Habana, comienza allá, junto al Almendares y no termina nunca, se multiplica y ensancha, se internacionaliza. Crece en el recuerdo y la geografía. Nuestra ciudad, existe donde quiera que vive un cubano que la recuerde y ame con orgullo. Me toco el pecho y la siento.

Fotografia de inicio tomada de Google, 2da fotografia, La paladar del son.