¡Mamá regresó! ¡Mamá esta de vuelta!

Amanece en un barrio habanero, las vecinas cuelan el primer café  del día,  de pronto unos gritos estremecen la mañana;  !Mamá regresó,  Mamá está de vuelta! . Es Yeniley, la hija de Panchita que cuida a su madre desde haces 6 meses; cuando una caída,  se llevó su salud y su memoria.

Las vecinas se sorprenden y preocupan; Panchita hace meses que no camina. Desde la caída esta postrada, perdida en un mundo del que se niega a salir, no pudo haberse ido y regresar, todas piensan que la angustia y el dolor se han llevado la razón  de Yeniley que delira.

Nena decide preparar un jarro de tilo para llevarselo, mientras dice para si; pobrecita Yeniley, sus nervios la han traicionado, ya no puede mas y ha enloquecido.

Micaela, la santera de la esquina, agarra unas velas y dos mazos de hierbas mientras invoca a sus santos; yo le quito ese muerto oscuro que la ha poseído,  esa niña es de oro y no podrá llevársela.

Elena, catolica devota, coge un crucifijo enorme; los demonios no podrán vencerla, Yeniley no se merece perder la razon, es una gran hija, pobrecita mi niña. 

Lourdes, toma la biblia de su padre, pastor de una iglesia bautista, oraré  junto a Yeniley por que recobre su razón, el señor escuchará mis oraciones.

Cunda busca en la gaveta de la mesita de noche y coge un sobre de meprobamato; los guardaba por si me hacían falta,ayudaran a calmarla.

Todas las vecinas se reunen en el jardin de la casa de Panchita, dispuestas a ayudar a Yeniley, a no permitir que pierda la razón por la pena y el dolor.

Elena,  con su crucifijo enorme en la mano, toca a la puerta, escuchan la voz de Yeniley.

-La puerta esta abierta entren que estamos desayunando.

Asustadas las vecinas abren la puerta y entran, se encuentran a Panchita sentada a la mesa, devorando un pan con queso y una taza de café con leche. Panchita detiene su desayuno,  sonrie y saluda a las vecinas, una por una, por sus nombres. Las vecinas se sorprenden,  Panchita había perdido la mente despues de una caída y vivía  en un mundo extraño,  del que sólo salía unos instantes, a veces.

-¿Qué  es esto Caridad del Cobre? ¡Panchita ha recobrado la memoria!

-Mama regresó,  esta de vuelta, es un milagro, un sueño hecho realidad. Ya habló  con mis hermanos,  todos están felices.

Las vecinas se abrazan emocionadas; los milagros siempre conmueven y asombran.

Micaela abraza a Panchita mientras le dice. 

-Voy a comprar un ramo grande de girasoles para ponerselo a mis santos que mucho les he pedio  por ti mi vieja, ¡Que alegría verte asi Panchita!

Elena, Lourdes, Cunda y Nena, sonrien emocionadas y cada una decide dar gracias, a su manera, por el regreso de Panchita. Saben que volveran a escuchar las historias de Panchita, a pedirle consejos, a contagiarse con su risa.

Reina que pasaba y ve la puerta abierta entra.

-¿Qué es esto? Pancha sentá  a la mesa y conversando con las vecinas, como antes, esto es un milagro, ay Santa Barbara bendita, gracias San Lazaro, gracias Caridad del Cobre, gracias Dios mío. 

Yeniley abraza a Panchita y con lagrimas en los ojos les dice.

-Si, es un milagro, el milagro del amor de sus hijos que la hicimos regresar de olvidos y desmemorias, mamá esta de vuelta y con ella la alegría y la felicidad mía y de mis hermanos.

-De todos nosotros Yeny, tu madre es una santa y todos la queremos muchos, bendito sea Dios por su regreso.

¡Panchita está  de vuelta¡
Fotografía tomada de Google.

Una Rosita que vence al tiempo con sonrisas y aplausos.

Rosita, 92
Como siempre, como hace más de 75 años, basta su nombre en cartelera para convocar amigos y admiradores, para garantizar locales desbordados de públicos, aplausos y ovaciones. Rosita cumple años y los cubanos de esta otra orilla, lo celebramos junto a ella, disfrutando de esta suerte de ser parte de su historia, de nuestra historia.

Rosita pertenece a esa rara raza, en extinción, de artistas plenas, de esas que no necesitan estudios de grabación que le arreglen agudos y notas, ni padrinos poderosos para triunfar. Esa raza de artistas con mayúsculas, con atributos suficientes para arrancar aplausos a públicos y críticos. Se basta sola para imponerse en cualquier escenario y género. Lo ha demostrado en una larga carrera que suma aplausos de 4 generaciones de cubanos que la siguen y la hacen suya, que se dejan seducir por su arte y encanto, burlándose de años y de absurdos.

Hace aproximadamente un año en una de mis visitas a su casa en La Habana le dije que pronto celebraríamos “el siglo de Rosita”, me miro, sonrió y con su asombro de niña grande me dijo; un siglo, no, ¡te imaginas cumplir 100 años! Ambos reímos seguros que un siglo con Rosita es, sin dudas, un siglo de nuestro arte, de lo mejor de nuestros teatros. Un siglo de pasear todos los géneros por los escenarios de una Isla que la hizo suya. Es cierto que nació en New York y que a diferencias de muchos de nosotros, su ciudadanía americana es por nacimiento, no por naturalización, pero es cubana, nuestra, cubanísima, diría yo. Ha conservado en su casa, aún en momentos que las religiones eran condenadas, una imagen de La Caridad del Cobre. Cachita la bautizo con mieles y girasoles y la hizo cubana, la vistió con batas cubanas y la lanzo al mundo y a la gloria. El viejo Lázaro le agradece sus actuaciones, en pleno esplendor de su carrera, para los enfermos del Rincón, su darse a todos, sin esperar nada a cambio, solo amor. Un pueblo entero la ama y dice, nuestra Rosita, burlándose de actas de nacimientos y ciudadanías, de intentos de ostracismos y prohibiciones, a ambos lados del mar.

Coincidir en tiempo y espacio con Rosita Fornés, ser parte de esa suma de aplausos y bravos, decirle de una forma u otra; te queremos, es sin dudas un privilegio, un regalo. Nos quedan 8 años para cumplir el siglo de Rosita. Me imagino al Teatro García Lorca, al Martí, al Amadeo Roldan, disputándose entre ellos el homenaje central de esos 100 años de gloria y arte. Muchos teatros de provincias, como el Terry y La Caridad, dirán ¿y nosotros que? ¡Rosita también es nuestra! Ella nos pertenece a todos, lo sabe y disfruta. En Miami, esa fiesta del siglo de Rosita será, por derecho propio, en The Place of Miami, que bien puede reclamar como nombre; ¡El Lugar de Rosita!

A su fiesta de cumpleaños asistieron admiradores, amigos y compañeros de trabajo. Todos quisieron dejar constancia de su amor y agradecimiento, aportar su granito de arena y decirle al oído, te queremos y mucho. Reinaldo Miravalles, Miguel Gutiérrez entre muchos, se sumaron a este homenaje que fue un desfile del buen arte y el saber hacer. Un espectáculo que se extendió en el tiempo, pero que nadie quería que terminara. La magia de La Fornés, vencía una vez más al tiempo

Rosita, nos regaló 3 canciones y el público la aplaudió con el alma, recuerdos y emociones. Un bravo enorme estremeció a The Place of Miami, al finalizar su actuación. Nos quedamos, como siempre, con ganas de mas, alguien grito desde el público, ¡Balada para un loco! Los locos somos nosotros que no nos resignamos a un adiós de Rosita y la hacemos volver, una y otra vez, incansable y hermosa.

Desde el saloncito VIP de The Place of Miami, miraba a Rosita deleitarse con las canciones que le regalaban, disfrutar halagos y piropos, recibir regalos y flores. Les confieso que me asombra su fuerza, su no darse por vencida, su hacer al tiempo y los años sus admiradores. Su sonrisa tiene el raro encanto de borrar años y penas. Basta una sonrisa y vuelve a ser joven; es su misterio, su encanto, su secreto y magia. Rosita no se cansa de ser bella, de ser una Rosa sin final. La mantienen viva, la alientan en su acción e intento, el amor de 4 generaciones de cubanos que a fuerza de aplausos y bravos, de te quieros y piropos la atamos a la vida y los escenarios, iluminando nuestra escena, como un gigantesco arco iris de rosas multicolores. Nuestra estrella, La Fornés, cumple años y a un lado y otro de este mar, un pueblo le dice; gracias por existir, por ser nuestra y desde ya prepara flores, presentes y ganas para celebrar la llegada de ¡un siglo con Rosita!
rosita cumpleaños, The place of Miami

Fotografias cortesia de Robertico Morales

Cortico, un balsero abandonado.

Cortico, salió de Cuba como muchos otros, sin pensarlo dos veces, hay decisiones que hay que tomarlas pronto, si se piensan mucho terminan apareciendo razones en contra. Cuando sus amigos decidieron lanzarse al mar en una balsa, no le hicieron preguntas, sabían que podían contar con él, lo miraron y le dijeron; ¡Nos vamos! El día de la partida ahí estaba cortico, se recostó a su amiga, espalda con espalda. Así se sentían seguros. El viaje comenzó entre olas y sustos. Hubo noches de miedo, casi de espanto, Cortico miraba a sus amigos a los ojos, transmitiéndoles su paz, su certeza que todo estaría bien. Cuando su amiga sentía miedo, lo abrazaba fuerte.

Atrás habían quedado amigos, recuerdos, hasta una novia perdida por esas calles de La Habana. A cortico solo le importaba seguir junto a sus amigos, eran su familia. Mientras hacían el viaje pensaba en todo lo que había dejado atrás, saberse junto a sus amigos lo compensaba, le daba fuerzas para mirar al futuro.

Una madrugada llegaron a la costa de Cayo Hueso. Cortico fue el primero en saltar a tierra, reconoció el terreno y espero a sus amigos, los miraba transmitiéndoles su valor. Todos se abrazaron, un LLEGAMOS enorme estremeció la noche, anticipando amaneceres y arcoíris. Llegar es, para muchos, la consolidación de sueños, el despertar a una nueva vida.

Cortico estaba feliz, la felicidad de sus amigos era suya. Los trámites fueron rápidos, el esposo de su amiga fue a recogerlos. No le gusto su mirada. Su sexto sentido adivinaba disgustos y separaciones. Su amiga y su esposo se encerraron en el cuarto al llegar a la casa. Desde la sala, Cortico alcanzo a escuchar
-¿Cómo se te ocurrió traerlo? ¡Deshazte de él, aquí no lo quiero!

Cortico, lloro en silencio, 13 años con su amiga y tendría que dejarla, abandonarla. Eso le dolía más que el saberse perdido en una ciudad que no conocía.

Su amiga salió del cuarto llorando, mientras su esposo hablaba por teléfono
– Si vengan a buscarlo cuanto antes y pónganlo a dormir, ya está viejo y nadie lo querrá.

Su amiga intento abrazarlo, Cortico, con los ojos llenos de lágrimas, se alejó ladrándole, reprochándole el engaño, la traición. Fue directo a la imagen de San Lázaro, se echó ante él, seguro que haría el milagro de encontrarle un hogar, de demorarle el sueño que le querían adelantar.
Hace días que Cortico espera el milagro que le dé nuevos amigos y un nuevo hogar.
cortico
Si alguien está interesado en encontrarle un hogar a Cortico, contactar a Juan Carlos en este email.
Jctocororo@aol.com

Lázaro, regresa a casa.

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Mis amigos saben que uno de los sitios obligados a visitar por mí, en cada viaje a La Habana es la iglesia de San Lázaro en el Rincón. Siempre voy llevando a mami del brazo, sosteniéndonos ambos, con amor y Fe.

Desde que nos bajamos del auto, sabia que seria una visita especial, algo en el aire lo anunciaba, lo presentía. Nos recibía una iglesia pintada, restaurada en su totalidad, conservando su humildad y encanto, su magia.

Por vez primera, antes de entrar a la iglesia, vimos a un hombre cumpliendo una promesa. Desde la entrada, de rodillas, avanzaba hacia la iglesia, le hice algunas fotos. Sus familiares le ayudaban. No se detuvo hasta llegar al altar, allí siguió de rodillas, dando gracias, orando, con Fe.

Cuando llegamos frente al altar de San Lázaro, mami y yo nos sorprendimos; Lázaro había cambiado su imagen. Despojado de lujos y vestiduras de obispo, prefería vestir de mendigo, humilde y enfermo, con sus perros acompañándolo. En la mano derecha el cencerro que llevaban los leprosos para anunciar su paso, la izquierda extendida, pidiendo limosna. Hasta imagine que nos decía; tarde, pero ya estoy de vuelta, este es mi lugar.

Sin dudas, esta imagen es la que buscan y veneran todos los que llegan al Rincón, cumpliendo promesas, orando con fe o conversando con Dios. Siempre digo que Dios esta en todas partes, pero por alguna razón desconocida, tal vez por su ausencia de lujos o la fe de los que la visitan; su presencia en este lugar, la siento mas fuerte, mas intensa. Es mi lugar preferido para orar, para dar gracias y de rodillas, con mami apoyada en mi hombro decir; Gracias por este encuentro, gracias por todo.

En esta visita vivimos un momento superespecial. Como Si Lázaro mendigo, en su regreso a casa, nos regalara un milagro, un milagro de amor y Fe. El cura, un muchacho joven, llamo a todos a sentarse frente al altar mayor, dijo una oración a la Virgen María, nos pidió que nos acercáramos para bendecirnos y rociarnos con agua bendita. Yo, entre la gente, trataba de llevar a mami cerca de él, quería que la bendijera de forma especial, cuando estuviéramos cerca pensaba pedírselo. Cuando nos acercábamos al altar, el cura vio a mami, se acercó a ella, le puso la mano en su cabeza y dijo una oración bendiciéndola a ella, a su familia, a todos sus seres queridos. Sin necesidad de pedírselo, entre todos, la eligió a ella para una bendición especial. Mami yo lloramos emocionados, por suerte pude atrapar el momento en una foto, constancia de un momento de fe y amor, de milagros y lagrimas.

Después de casi 100 años, Lázaro mendigo, regresaba a casa, él no era el único; yo también regresaba a casa. No importa el tiempo lejos, dificultades o decretos, todos terminamos regresando a casa. Mas tarde o más temprano, todos regresaremos a casa, una casa enorme donde entre milagros y sueños, construiremos esa patria soñada, “Con todos y para el bien de todos”.

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¡LAZARO!

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San Lázaro, uno de los santos mas conocidos en Cuba, suma devotos y seguidores cada año. Su día, convoca a miles, millones a rendirle homenaje y cumplir promesas.

Una tarde, conversaba con un cura, mientras esperaba el agente que lo llevaría  a recoger equipaje y tomar el auto, una persona encantadora. El agente que llego a recogerlo es muy católico, lo reconoció al instante dijo su nombre, era el párroco de la Iglesia de San Lázaro. Le comente que cada año, iba con amigos a esperar el 17 de diciembre en su iglesia, A cual vas?  Me  pregunto; la del Rincón en la 4 avenida del East. Me aclaro que no pertenecía a la iglesia católica, que ellos la respetaban y atendían. Por más que me explico, termine sin entender. Mis amigos, saben que no se mucho de religiones, de divisiones de la Fe. A veces pienso que, las religiones, como las fronteras, dividen en vez de unir.

Respeto, aunque no las practique, a todas las religiones. Siempre digo a mis amigos, que si Dios, quisiera que todos pensáramos igual, nos hubiera dado un cerebro colectivo y no uno a cada uno. Fue sabio al hacerlo, si no, padeciéramos de constantes y terribles dolores de  cabeza.

San Lázaro, santo o solo el viejo Lázaro, como le decimos con esta acostumbrada confianza nuestra de tutear a santos y hacerlos miembros de la familia, sabe que no solo el 17 de diciembre, todos los días del año, sus fieles, miran al cielo o al altar, le piden con Fe. No nos abandona, ni quiere, ni puede, es parte nuestra.

Dicen que siempre se ocupa de cumplir lo que le piden y que a la vez es celoso y estricto con las promesas que le hacen, si se le promete algo, hay que cumplirlo Hace días, una señora me decía; nunca le pido nada, tengo muy mala memoria y se que es de los que cobran las promesas incumplidas. No me imagino a un ser de luz, a un espíritu cercano a Dios, cobrando promesas incumplidas, por si acaso y por aquello de; mas vale precaver que tener que lamentar, siempre cumplo lo que le prometo. La última fue ir con un amigo ateo a dar gracias por su recuperacion, si intercedia por su vida. Una operacìon a corazon abierto y su complicacion, casi le arrebatan la vida. cuando mi amigo se recuperó le dije, vete preparando que un domingo iremos al Rincon de San Lázaro a dar gracias. no costo trabajo llevarlo; alli juntos, dimos gracias y oramos.

Lázaro, obispo o mendigo, con anillo de oro o arrastrando sus muletas, sabe que muchos le piden por problemas de salud. La fe en su interseción, es como una gran vacuna para muchos, la mejor medicina, el cocimiento exacto que cura males y alivia dolores. En su día, allá en La Habana, desde todos los lugares del país, acuden sus fieles a pagar promesas, a rendir homenaje, a pedir, renuevan votos, magnifican su Fe. He sido testigo de promesas cumplidas y renovadas, a veces me asombra la fuerza de la Fe.

Visito sus dos casas, allá en el Rincón y aquí en Miami. En ambas converso con Dios, oro por mi madre, mis amigos, por mí. Recién llegado a Miami, vivía muy cerca de su iglesia, una mañana en que nostalgias y situaciones me agobiaban, me senté en su iglesia, no pedía, solo lloraba en silencio. Un río de lagrimas, una tras otra mojando el piso de la iglesia, de pronto, les juro que escuche la voz de mi mama, llamarme,¡Joseito! Su voz retumbo en mis oídos y en toda la iglesia. Me levante del asiento y empecé a buscarla; no estaba. Dios y Lázaro, me trajeron su voz, como única vía para contener mi llanto, escucharla, cancelo lagrimas y revivió esperanzas, me dio la paz necesaria. Al Rincón, en La Habana, regreso, cada año, del brazo de mi madre, a pedir por amigos, a conversar los 3, seguro de mi fe y mis principios.

El Rincón de San Lázaro en la Habana desbordado de creyentes y hasta no creyentes preside cada 17 de diciembre un acto de Fe, único y especial. Aún en tiempo de religiones prohibidas, supo burlarse de prohibiciones y absurdos. Lázaro, desde su altar convoca a su pueblo que le rinde tributo y amor.

San Lázaro, Babalu Aye, el viejo Lázaro, Lázaro obispo o mendigo, al final, es igual, una vía un camino para llegar a Dios, el nombre y el traje púrpura o de harapos, es lo de menos, ìsolo cuenta la fe! Y esa, ¡es enorme!

El Rincon de San Lazaro.

Siempre digo a mis amigos que Dios y yo nos entendemos muy bien sin necesidad de intermediarios, pero ser cubano y escapar totalmente a nuestro delicioso ajiaco religioso, es practicamente imposible. He visitado muchas de las iglesias católicas y algunas de las protestantes, también alguna que otra vez fuí a ver a algun santero famoso en mi intento de adivinar el futuro y buscar soluciones inmediatas a mis problemas. Con los años, aprendí a hablarle a Dios de frente y deje de buscar la ayuda de las religiones, aunque sigo visitando iglesias, llevando flores y abriendo mi corazón a todos los caminos que me lleven a Dios. En este constante conversar y buscar a Dios, una mañana de enero, un amigo me llevo al Rincón.

Sin dudas que Dios, esta en todas partes, pero por alguna razón, siempre he sentido su presencia de una forma especial en el Rincon. Esa pequeña y humilde iglesia de las afueras de La Habana es, sin dudas, el mayor lugar de devoción de nuestra ciudad y uno de los mayores de Cuba. Dicen que San Lazaro-Babalu aye, siempre ayuda a quien le pide, pero hay que cumplirle y allá van cada año en cualquier fecha, sus fieles, especialmente en los días que rodean al 17 de diciembre. Nunca he ido en esos días en que a pie desde todos los rincones de La Habana, miles de personas, en silencio marchan al Rincón a rendir devoción y respeto al santo. Muchos amigos me han contado historias, de esas horas de caminata y espera hasta poder entrar a la iglesia, cada una de ellas con un encanto especial.

Cuando mi eterno amigo y yo, estabamos a punto de vivir la aventura de nuestro viaje a España, como puente para llegar a Miami, un día le dije; mañana, nos levantamos en ayuno y oración y nos vamos para el Rincón hasta que cierren, dicho y hecho. Solo un vaso de agua y un poco de café y alla fuimos, encendiendo velas y pidiendo, hasta que a las 4 de la tarde una monjita, nos dijo que iban a quitar el transporte en unos minutos y decidimos irnos. A la salida, vendian pan con lechón, se imaginarán que devoramos cada uno como 4 y nos supieron a gloria!

Unos días antes de nuestra salida, regresamos al Rincón, dimos gracias y pedimos protección y en medio de la paranoia que teníamos, vencimos el miedo y le contamos a la monjita, que ya nos conocia, sobre nuestro viaje. Nos dijo la oración para el emigrante y nos bendijo. La he vuelto a ver muchas veces, la primera vez que regresamos a Cuba, fuimos especialmente a buscarle, a contarle de nosotros, nuestro viaje y nuestros éxitos , le dejamos una limosna para los enfermos, nos dijo todo lo que podría comprar con aquel dinero, que nos parecia tan poco.

En cada uno de mis viajes a La Habana, he vuelto al Rincón, esa paz y cercanía a Dios, me son necesarias. En las últimas ocasiones he llevado a mami, le he lavado sus pies cansados en agua bendita. Ella, ha permanecido de pie , junto a mi, mientras me arrodillo y pido por tenerla muchos años a mi lado, por su salud, la mía y la de todos los que quiero. Nos sentamos juntos en los bancos conversamos entre nosotros y con Dios, damos gracias por cada encuentro y por todos los encuentros por venir, oramos juntos por el mañana, seguros que El, nos escucha.

Algo de la fe y la magia del Rincón, queda con nosotros para siempre, convocándonos a una próxima visita.