Una niña atrapada en el espacio.

Un amigo me hablo de ella, tiene solo 12 años. Es una de los tantos niños que viven en La Habana, que sufren limitaciones y escaceses. La vida, sin querer, sumo una limitacion mas; una complicacion en algo que pudo ser sencillo, obligo a los medicos a amputarle parte de una pierna. Sus ojos tristes no se resignan a verse asi. A veces toda la tristeza del mundo puede encontrar albergue en una niña. Cuando alguien la mira, trata de esconderse detras de ella misma, de pasar inadvertida.

Mira a los niños correr despreocupados y sus ojos se humedecen. No le gusta hablar de eso, quisiera ser invisible y poderse mover en el viento, escapar a miradas y ataduras. Mira al cielo y pide el milagro de tener alas.

Hasta ahora, pudo mal adaptarse a una protesis, de no muy buena calidad, que al menos le permitia moverse sin utilizar muletas ni sillas de ruedas. Dice que preferiria no salir de la casa, renunciar para siempre a ver el sol y La Habana, si tuviera que hacerlo en silla de ruedas.

Me contaron que un problema con la pieza de la protesis que ajusta con su pierna, le impide usarla ahora. La niña, se niega a ir a la escuela, no quiere que la vean asi, se abraza a la tristeza y se esconde del sol. Se refugia en las sombras para esconder su tristeza. Su padre, busco desesperadamente, en todos los sitios la respuesta fue igual; no tenemos, no hay en los almacenes. Familiares de mi amigo, al saber de la niña, le escribieron, le dieron los datos de la pieza; trata de conseguirla, le dijeron. Mi amigo hizo el intento, pero el alto precio de la pieza le impidio comprarla. Una amiga peruana, cuando supo la historia de la niña, le pidio los datos, llamo a su hija en Peru. Ahora esperamos que ella pueda conseguirla y el precio no sea muy alto. Otra amiga cubana, se ofrecio a hacer gestiones a ver si aqui, en Miami, podia conseguirse mas barata. Varios amigos nos hemos unido en el intento de dibujar una sonrisa en el rostro de Yoanet. Todos los que hemos conocido la historia, hemos tenido que desatar nudos en la garganta, sobreponernos a la angustia y a la impotencia, para unir esfuerzos y alientos. Cuando encontremos una opcion mas facil de costear, uniremos voluntades y esfuerzos. Yoanet, regresara a la escuela, nosotros, haremos el milagro!

Tal vez La Habana, en un gesto supremo de comunicacion, me hizo llegar la historia de Yoanet, sabe que despues de conocerla, no podria voltear el rostro, abandonarla. Mi ciudad, fue hasta su casa, trato de hacerla volver a la escuela, pero no pudo, no se dio por vencida, busco aliados, la quiere de nuevo en sus calles. Toco puertas, llego a amigos comunes, unidos todos, devolveremos el andar y la sonrisa a una niña atrapada en el espacio. Unos amigos desconocidos, seran las alas que con tanta fe pidio al cielo!

Una tarde de sombras y arco iris!

Hoy, me invitaron a ver una película mejicana, tenía mis reservas. Falto poco para que después de almorzar sugiriera ir al Mall o al cine. Las buenas maneras prevalecieron, por suerte, vi  una película excelente; “La otra familia”, de tema gay, refleja con rigor y respecto, un mundo que no todos se atreven a abordar.

En un momento de la trama, no se asusten, no voy a contárselas, el niño que esta viviendo con una pareja de hombres y tiene ciertas dudas, les hace preguntas. ¿Por que se besan? Uno de ellos, les responde; porque nos amamos, en el sexo, pasa como con la comida y otras cosas de la vida, a unos le gusta algo y a otros no. El niño los mira sonriente, el personaje termina su explicación; eso nos no hace mejores, ni peores, solo diferentes!

Me contaron que la película estuvo solo dos semanas en exhibición en Méjico, terminaron retirándola del mercado. Se las recomiendo. Se que van a disfrutarla mucho, dinamita tabúes e incomprensiones.

Disfrute mucho la película, pero créanme, no fue lo mejor de la tarde. Tampoco lo mejor fue  el delicioso almuerzo que preparo otro amigo. Después de ver la película, conversamos sobre diferentes temas, cine, cantantes, conciertos, flores arrojadas al suelo en la cara de admiradores atónitos, de éxitos y fracasos, de la vida. Lo mejor de la tarde, fue una historia sobre su vida  que me contó un nuevo amigo.

Salio de Cuba en los 90s, vino a vivir con su padre, un desconocido. Mi amigo, con menos de 20 años, dejaba atrás su madre, amigos y  sueños, dispuesto a empezar una nueva vida en un país extraño al lado de su padre biológico.

A solo unos días de su llegada, su padre descubrió que era gay, lo espero al regreso del trabajo, sus palabras fueron tajantes; no quiero un hijo maricon, recoge y vete inmediatamente de esta casa.

Afuera, nevaba intensamente, mi amigo, recogió lo poco que tenia y fue a sentarse en una cafetería cercana. Conocía  a la camarera, siempre le daba alguna Doughnut extra, estas muy flaquito, tienes que comer, le decía. Lo vio tan triste que le pregunto. Le contó su historia, vamos para mi casa, le dijo. Vivió con ella hasta que logro su independencia económica. En la actualidad los unen fuertes lazos, de esos que ni la distancia ni el tiempo pueden romper.

Pasaron los años, el padre de mi amigo enfermo, lo llamo, quería pedirle perdón. Conversaron, mi amigo, tiene un gran corazón, un corazón en el que caben todos los buenos sentimientos, hasta el perdón a lo imperdonable. Perdono a su padre, lo visita, su padre le pegunta si tiene pareja, cuando la tengas, puedes traerlo a verme, me gustaría conocerlo, le dice. Un día, conversando, le dijo; sabes no sabia que se podía ser gay y ser a la vez todo un hombre, un maravilloso ser humano, pensé que serias un monstruo y fui yo, quien termino siendo monstruoso.

Soy de los que lloran fáciles con las películas, pero las lagrimas más fuertes de la tarde, me las arranco la historia de mi amigo. Estuve unos minutos sin hablar, no podía y no quería que descubrieran la causa, ya se habían burlado bastante de mi cuando mirábamos la película. A veces, nos creemos dueños de las historias mas terribles y llega alguien con cara de ángel y nos cuenta una historia, que no podremos olvidar jamás.

Quise compartir con ustedes el recuerdo de una tarde especial, entre amigos e historias, lágrimas y risas. Una tarde, como la vida, con todos los colores del arco iris y con sombras también.

Entre dos fuegos.

En ocasiones, una persona, se encuentra, entre dos fuegos. Entre esos dos fuegos, muchas manos amigas se tienden, protegen de disparos de bandos diferentes. Bandos enemigos, unidos a pesar suyo, disparando a un supuesto enemigo común.

Existen figuras cimeras, personas comunes, seres humanos con ideas y convicciones propias, capaces de decir lo que piensan, sin temor a represalias. Siempre recuerdo los versos de Marti; Ésta, que alumbra y mata, es una estrella:
Como que riega luz, los pecadores
Huyen de quien la lleva, y en la vida,
Cual un monstruo de crímenes cargado,
Todo el que lleva luz se queda solo.
No siempre el que lleva luz, se queda solo, se alejan los falsos, los que temen a la luz, aquellos, que se sienten mejor, entre las sombras. Se suman, los que agradecen la sinceridad, la honestidad. Muchos, respetamos y admiramos a aquel, que aunque no piense exactamente como nosotros, es consecuente con sus ideas. Todos, no podemos pensar igual. Hace años, aprendimos que la unidad y lucha de contrarios, ayuda al desarrollo. El mundo, seria muy aburrido, si todos pensáramos igual.

Pablito, nos brindo sus canciones y sus declaraciones en Miami. Muchos, lo recibimos con los brazos abiertos. Fue como el reencuentro con un viejo amigo. Un amigo, que aunque no pensamos igual, nos ha regalado sus canciones, durante toda una vida. Un amigo, sin miedo a decir lo que piensa, honesto y consecuente. Alrededor de él y su concierto, sus declaraciones, surgieron polémicas, discusiones. Han pasado los días, Pablito, esta ahora, entre dos fuegos.

Un grupo de aquí, se opuso a su concierto, quería que dijera más de lo que dijo, querían poner en su boca, sus propias palabras. Cada persona dice, lo que piensa, no lo que piensan otros, pretender que alguien diga exactamente lo que queremos, es absurdo. A veces, sin darnos cuentas, se nos sale el dictador que algunos llevamos dentro y queremos imponer nuestra voluntad a ultranza. El concierto paso, la reacción de algunas personalidades y de algunas figuras oscuras de allá, no se hizo esperar. Pablito, no se incinero, ellos si pretenden incinerarlo. No citare nombres, hay hasta un articulo de un triste personaje, que intente varias veces leer y no pude, mi estomago se resistía y no tenia a mano ningún digestivo que me ayudara a digerir tanta basura.

El concierto, es un hecho, su realización; un logro mayor, un puente a la comprensión, que no podrán destruir extremistas de aquí, ni de allá. Las sombras, por más que se empeñen, no pueden ocultar la luz.

Estar entre dos fuegos, debe ser incomodo, pero por mas que apuntan de un lado y del otro, no logran dar en el blanco. Muchos de ambos lados, levantan manos y voces, desvían y detienen disparos, los devuelven. El apoyo de muchos reconforta, cuando un “amigo” se aleja, es porque nunca lo fue. Si el miedo a que el fuego incinerador lo queme, aleja a alguien, lo quiero bien lejos, así se evitan puñaladas por la espalda, traiciones.

Mientras de un lado y de otro disparan, no me preocupo, se que Pablito, se decidió hace tiempo, por la luz y grito, sin miedo; Dame el yugo, OH mi madre, de manera
Que puesto en él de pie, luzca en mi frente
Mejor la estrella que ilumina y mata.

Mientras algunos se alejan, mientras recibe críticas y es centro de un fuego cruzado, el autor de Yolanda, se siente tranquilo, en paz consigo mismo. Cantó a su público del exilio, recibió el reconocimiento de figuras cimeras, al final, las cumbres, terminan encontrándose. Se saco, para siempre, del pecho, las palabras que hacia tiempo quería decir, al final, el mundo lo escucho y lo admiro aún más. Unos, le damos un fuerte abrazo, otros “un sobrio apretón de manos“, ambos bastan para ignorar ese fuego cruzado, de quienes terminan, disparándose a si mismos. Pablito, escucha los perros ladrar, sabe que cabalga seguro.

¿Existe La Habana?

“Existes porque pienso en ti, porque te nombro y mi corazón se acelera, porque te sueño aún despierto, existes porque a tu existencia, basta mi memoria, saber que un día te reencuentro y desaparecen distancias, existes, porque si asi no fuera, te juro que te inventaría”.

Existe La Habana? Ser Habana o no ser Habana? será esta la cuestión? Si la Habana no existe, ¿Donde coño nací y crecí entonces? Si la Habana es sólo pedazos de recuerdos que intento armar, ¿Será que somos al final un rompecabezas?

La Habana, es mucho mas que recuerdos, es realidad tangible y corpórea, vive en nosotros con la misma intensidad y fuerza que un día vivimos en ella. Dejamos allá pedazos de nosotros, fantasmas que deambulan por sus calles, ellos y nosotros intercambiamos historias, la andamos juntos,  la mantenemos viva, la amamos y la llamamos nuestra con fuerza multiplicada.

Si un día terrible, nuestra Habana se convirtiera en sólo un recuerdo, si desapareciera de golpe, nosotros, junto con ella, desapareceriamos lentamente; sin pasado, sin su presencia, seríamos sombras vivientes, solo sombras.

Nuestra ciudad y saboreo con un gusto especial el llamarla mía o compartirla y decir nuestra Habana, es mucho mas que un montón de recuerdos buenos o malos, tampoco será nunca unos cuantos montones de basura o escombros o unos huecos inmensos en el asfalto. Podrá estar a oscuras por horas y no perderá su brillo, su luz natural, se basta a si misma para conservarse hermosa y eterna en espera de tiempos mejores.La Habana no pertenece a gobiernos o partidos, ella, como Cuba, es nuestra.

El punto no es donde fui más feliz, si alguien esta gozando aquí o llorando allá o viceversa, si al final somos uno sólo y lloramos o reímos juntos y La Habana, nuestra Habana comparte y multiplica nuestras lagrimas y risas.

Amar, recordar a La Habana, no es amar piedras o vivir de recuerdos, es amarnos a nosotros mismos. Nuestra ciudad, no es los contratiempos o malos ratos que pasamos, no confundo ni cargo jamas mi Habana con culpas ajenas, la declaro inocente de penas y tristezas causadas por terceros o cuartos.

Por suerte, nadie puede desaparecer a La Habana por decreto, aunque existan quienes insistan en llamarla sólo un recuerdo y hasta duden de su existencia, ella esta ahí y aquí, en nosotros y en ellos, dandonos sombra y calor a los que la amamos y a los que creen que la olvidan. Se sobra Habana para todos y tendremos Habana para rato, ¡para siempre!  Si un día desapareciera, pido desde ahora el privilegio de irme junto con ella, de hundirme para siempre con el Malecon y el Capitolio, cuando un cataclismo gigante decida eliminarla.

No, La Habana no es sólo pedazos de recuerdos, ni un rompecabezas gigante que intentamos vanamente armar, como consuelo de nostalgias y ausencias. No es nuestro primer beso de amor ni un orgasmo perdido en un derrumbe o en un parque, La Habana, somos nosotros, los de aquí y los de allá, ¡nuestra propia sangre! Ella lo sabe y se inventa amaneceres y futuros en esa patria prometida, “con todos y para el bien de todos”.