Mirtha!

Confieso que no fui de sus más fieles seguidores en Cuba, aunque siempre la admire y seguí su carrera desde sus inicios. Imposible no hacerlo, su presencia y talento, sumaba fans y aplausos en nuestra isla, la hacían presente en conciertos y programas de televisión. Con virtudes y aptitudes para el teatro musical y una vis cómica indiscutible, poco a poco se sitúo entre las preferidas del público. Disfrute de ella en programas de televisión, desde  Buenas tardes, éramos todos tan  jóvenes! Hasta  en teatros, sus actuaciones en Mi bella dama y Hello Dolly, junto a Rosita Fornes, entre otras, permanecen en el recuerdo de admiradores y en la historia de nuestro teatro.

Su carrera en Cuba, fue sólida y en ascenso, siempre gozo de la preferencia de la mayoría. Sus conciertos, eran cita obligada para el gran público en La Habana. Muchos, la veían como la figura llamada a ser el relevo de Rosita, aunque el fenómeno Rosita Fornes, es algo que se da solo una vez, sin dudas, por su versatilidad y carisma, Mirtha Medina, era la llamada a seguir sus pasos; La Medina, era quien estaba mas cerca de la magia de La Fornes. Un  día, se nos desapareció. La dejamos de escuchar por la radio, sus videos, dejaron de ponerse por la televisión, vaporizada, eliminada del todo. Su decisión de abandonar definitivamente el país, con sus hijos, la condenaba a la censura total.

Siempre hay quienes se burlan de censuras y prohibiciones, quienes no creen en vaporizaciones ni olvidos forzados. En las fiestas de diez pesos, los travestis, recreaban lo mejor del repertorio de Mirtha. Así, cada noche de sábado, Mirtha salía a los escenarios habaneros, cosechaba aplausos en la distancia, seguía junto a sus fans, se burlaba de la censura, tras nuevos rostros, en escenarios improvisados.

Recuerdo un concierto de Amaury Pérez, en el García Lorca, interpreto una canción que solía hacer a dúo con Mirtha, le canto todo el tiempo a una banqueta vacía, al terminar la canción, abandono el escenario entre lágrimas. Todos, de pie le aplaudimos a él y a la amiga ausente, que la música y el afecto hacían presente.

Tengo un amigo, que adora a Mirtha; es mi artista, me dice cada vez que habla de ella, a veces lo mortifico, como decimos nosotros; le busco la lengua. En una presentación de Mirtha en The Place en junio del año pasado, se vengo de mí. Cuando me vio aplaudiendo y haciéndole un video, me dijo; es Mirtha, no es Rosita, terminamos riendo y abrazándonos, no puedo negar que esta muy bien; le dije.

Mirtha, es una luchadora, de esas personas, que no se dan por vencidas, se reinventa a cada instante. Tiene un arsenal de armas para seguir en la lucha y sabe como usarlas, no renuncia a su público, ni a su arte. En su constante batallar, desmiente la afirmación, repetida hasta el cansancio de que Miami,  es la tumba del artista cubano. Muchos, como Mirtha, se niegan a morir, aves fénix del arte, renacen cada día para su público. No tiran la toalla, siguen en el diario batallar, seguros que no hay escenario grande o  pequeño, para llegar al corazón del publico, para seguir vigentes y batallando.

De entre todas las Mirthas, me quedo, para siempre, con el ser humano que no se da por vencido, con la mujer que se burla de almanaques, muertes anunciadas y tumbas del arte. Con la artista, que se renueva a cada instante e irrumpe en la escena de Miami, inventándose, cada vez, una nueva Mirtha, con el  mismo ímpetu y fuerza con el que hace años, conquisto a su público en Cuba. Florece con nuevos colores y matices para su público que le agradece tesón, fuerzas, ganas y arte! Tal vez si alguien le pregunte, por que tanto batallar, tantas ganas de seguir, responda con la frase de uno de sus éxitos; soy así, por amor!

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