Celeste Mendoza, La reina del guaguancó.

Celeste Mendoza
No pensé escribir hasta mi regreso. Un viaje a La Habana, siempre dispara nervios y ansiedades. No tengo la paz necesaria y la concentración para convocar las musas y sentarme a escribir. En este caso ha sido mi musa transoceánica, mi querida Montse Ordoñez quien, sin intención, ni propósito me revolvió en el recuerdo la figura de Celeste Mendoza.

En la página de mi musa transoceánica, encontré el link al blog de Pedraza Ginori. En el escrito que me atrapo, hablaba de las famosas “listas negras”, de la sin razón de artistas prohibidos, del ostracismo absurdo. Termine llorando la muerte de Celeste Mendoza, sola, sin poder lucir la bata cubana que se mandó a hacer para ese gran regreso a la televisión cubana que le volvieron a vetar. Sin el adiós de un pueblo despidiéndola a ritmo de rumba y guaguancó.

En ese blog descubrí que Celeste nunca estuvo presa por matar a su esposo, como decía mucha gente en Cuba. Achacándole a esto su ausencia de programas y escenarios, que el absurdo la condeno a ella y nos privó de su arte, de sus mejores años.

Como leí en otro artículo, la soledad en que murió fue tan absoluta que solo notaron su muerte cuando el olor que salía de su apartamento en Línea Y F, se hizo insoportable. Me dolió en lo más profundo esa soledad en su adiós, de la reina del guaguancó. Me imagino otro final a su vida, otra luz a su talento y arte. Si el programa estelar que Pedraza Ginori le estaba preparando se hubiera podido realizar, si hubiera lucido esa bata cubana, blanca, en su modo de dar gracias a los santos, tal vez todo hubiera sido distinto. Tal vez el alcohol le servía para olvidarse de lo que pudo hacer y ser y le prohibieron, de la bata cubana que se quedó sin hacer, sin el regreso que no fue.

Por suerte, nos quedan sus discos, sus actuaciones en películas y algunos videos, que aunque no logran atrapar del todo su actuación en un escenario, dan una idea de la grandeza de esta mulata que paseo arte y belleza por escenarios del mundo.

Leyendo sobre Celeste, supe de su amistad con Benny Moré, de las descargas que hacían en su apartamento, en el piso 18. Cerca del cielo que ganaron con su arte.

No Celeste, los grandes como tú, no mueren del todo. Todos los días tu pueblo te recuerda en tu “Fiesta brava”, paseando con “Chencha la gamba”, pidiendo “Que te perdone Dios”, en “Una rumba, echando candela”, “Pero no voy a llorar”, “Hay un poder mayor” dándole gracias a “Papá Oggún”. Te recuerdo bella y escultural, sonriendo, negando esa muerte absurda, solitaria. Vives eterna e incansable en cada solar habanero, en cada calle santiaguera, en cada rumba de cajón, en cada guaguancó que suena y resuena en esa Isla, que te coronó reina y te recuerda en tu música, vencedora de ostracismos y condenas.

http://elblogdepedrazaginori.blogspot.com.es/2014/01/television-cubana-listas-negras-y.html

Forografia tomada de Google.

Detras de la Fachada, en los 90s.

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Hace días me ronda la idea de cómo hubiera sido un programa de “Detrás de la fachada” con nuestra Consuelito Vidal y Cepero Brito en pleno periodo especial. Me imagino diálogos y situaciones y me río solo. Antes de decirles, miren para allá, quiero y debo, hacer una aclaración necesaria.

Primero un poco de historia sobre Detrás de la fachada que encontré en EcuRed.

Detrás de la fachada. Fue un programa humorístico de la Televisión Cubana realizado desde finales de la década de 1950 hasta 1987 que contó con las actuaciones de destacados artistas.
Creación
El programa fue iniciado en 1957 con transmisión semanal.
Argumento
El programa como tal se desarrollaba en un edificio de apartamentos, con distintas parejas donde se satirizaba el acontecer diario. El programa fue creado y escrito en los inicios por Marcos Behemaras y dirigido por José Antonio Caìñas Sierra, luego lo escribieron Arturo Liendo y Carballido Rey.

La figura central era José Antonio Cepero Brito, con la conducción y contrafigura de Mimì Cal, siendo sustituida posteriormente por Eloisa Alvarez Guedes, terminando en ese rol, Consuelito Vidal, quien comentaba y narraba situaciones que eran desarrolladas por los actores, al mismo tiempo que permanecía invisible para ellos.
Cepero Brito servía de contrafigura y Consuelito hacía los chistes. La acogida del público fue determinante en los cambios introducidos en el espacio luego de la entrada de Consuelito. Los elevados ratings mantuvieron el programa al aire por casi treinta años.

Hasta aquí la historia del programa.

Después de este poco de historia, quiero aclarar que no es mi intención poner en boca de los personajes y mucho menos de Consuelito Vidal, quien mas que una gran artista, es alguien muy cercano, querido y admirado por todos los que disfrutamos de su arte y simpatía, palabras que no pronuncio y mucho menos faltar el respeto a su memoria. Al contrario, quede este intento imaginativo mío, como un homenaje a Nuestra Consuelito, cubana 100%, ejemplo de artista con mayúsculas, mujer sencilla, de pueblo que supo colarse en nuestros hogares y en nuestros corazones, y quedar ahí, para siempre, vencedora del tiempo y de la muerte. Como ella dijo en una ocasión, se gano algo mas importante que la fama, el reconocimiento y la popularidad y es que la gente de su país, donde quiera que este, la quiera por siempre.

Si alguien desde “arriba”, hubiera dado carta abierta para poner en un programa de televisión, los comentarios y chistes del barrio, centros de trabajo, las guaguas y las escuelas, muchos de los cuales se decían en teatros y otro tipo de presentaciones, Detrás de la fachada en los 90s, hubiera sido algo así.

– Flaca hoy casi llegas tarde.
– Ay Cepero mejor no toques esa tecla, ni se como pude llegar, tengo el carro roto y ni esperanzas que me lo arreglen. Después de 3 horas esperando el camello y media hora comprimida entre la gente, casi tengo mas ganas de regresar a la casa que de hacer el programa. Cepero, por Dios, estos no son los zapatos con que yo salí de la casa, me quedan comodísimos, ¡los míos me apretaban! Pobre mujer que se fue con los míos
– Bueno con esos zapatos cómodos vas a poder hacer mejor el programa, dale que ya salimos al aire.

Muy buenas noches, aquí estamos en otro ¡Detrás de la fachada con Consuelito Vidal!

– Cepero, ¿Tú has probado la masa carnica? Yo, no me atrevo, me parece más bien el nombre de una de esas películas de terror que ponen el sábado por la noche que el nombre de algo que se pueda comer.
– Si, la he probado, ¿Te acuerdas el miércoles pasado que no pude venir y Almirante tuvo que sustituirme?
– Claro que me acuerdo.
– Bueno ese día almorcé masa carnica, lo demás, ya lo sabes.
– Pues en el programa de hoy visitaremos algunas casas habaneras a la hora de la comida. Te juro que ni muerta probare esos inventos, yo solo voy de visita, pero por si acaso, traje un pomo de Novatropin en la cartera. Mujer precavida vale por dos. Mira para allá Cepero.

En la casa de Bernabé y Monga, es la hora del almuerzo.
– Monga apúrate, no me mates de hambre, atiéndeme que por algo me case contigo por las 3 cosas; por lo civil, por la iglesia y por imbécil que fui. Hoy estoy que me fajo conmigo mismo. Tengo un hambre que me como un buey, bueno como están las cosas creo que me comeré un gato, miaaauuuuu!
– Aquí esta la comida Bernabé y no protestes.
– Monga ¿Qué cosa es esto?
– Arroz que hice con fideos picaditos y frituras de masa carnica.
– Monga, tú me quieres envenenar después de 30 años. Yo no me como eso ni obligao, porque no me da mi irrevericonsultuviri gana, prefiero comerme un pan con aceite.
– (Consuelito) Así se habla, no aflojes Bernabé, no te empujes eso por tu madre.
– Bernabé, ¿De que pan tu hablas? El que te tocaba te lo comiste en el desayuno y el aceite hace dos meses que no viene a la bodega.
– Pues me muero de hambre, un hombre que se respete no se come esa gandofía.
– Pues te morirás de hambre, y por la noche toca picadillo de soya, así que ya sabes. Hasta la semana que viene no llega el Zorro.
– ¿El Zorro? Yo creo que tú lo que tienes en el cerebro es la masa carnica esa ¿De qué estas hablando Monga?
– De los huevos chico, que son como el Zorro, vienen, te salvan y se van.
– Aparte de vieja, chistosa. Me voy pa’ la calle que en esta casa no se respeta a un hombre de verdad, no me aguanten. Estoy que me busco una salación con cualquiera.
– (Consuelito) Y yo también me voy que esto se esta poniendo color de hormiga y las frituras esas están de apaga y vámonos.

– Consuelo, ¿a que olía el almuerzo de Bernabé?
– Ni olía hijo, si Bernabé se come eso, se le acaba la guapería en el barrio.
– Me imagino que se te quitaron las ganas de seguir visitando a la gente a la hora de la comida.
– Chico ¿Tú no tienes un libreto? No te hagas, me voy para casa de Manolo y Cuca, mira para allá.

Consuelito, aparece con una vela en la mano.
– Yo me meto en cada rollo, como no se me ocurrió chequear el horario de apagones antes de venir a casa de Manolo. Te lo dije Cepero que miraras si no tocaba apagón. Me imagino que esta gente ya comió, antes de que se fuera la luz.
Manolo, esta en la puerta del apartamento.
– Cuca apúrate que después se llena la azotea.
– Espérame Manolo que estoy metiendo la cazuela con los chicharos en la jaba, ¿Ya cogiste los platos, las cucharas y el pomo de agua?
– Ya cogì todo Cuca, apúrate que ahorita se te enfrían los chicharos y no hay quien se los empuje.
– (Consuelito) Esto me lo vas a pagar Cepero, te dije bien que chequearas si tocaba o no apagón aquí. Por tu madre, estoy que no veo nada, si se me apaga la vela me rompo un hueso de un tropezón y esto parece que es pa’ largo
– Manolo, no olvides dejarle la nota a la niña en la puerta que estamos en la azotea hasta las 4 de la mañana que viene la luz.
-(Consuelito) ¡Hasta las 4 de la mañana! ¿Tú oíste eso Cepero?
– Ya la deje Cuca, vamos que desde el pan del desayuno no tengo nada en la barriga.
– No protestes, te hubieras tomado el cerelac que te prepare por la mañana.
– (Consuelito) ¿Cerelac? Eso es mas bien tiza disuelta en agua, si quieres enviudar trata algo mas directo, pero no me hagas sufrir a este hombre, tú eres una desconsiderada Cuca. Yo también me voy a coger un poco de fresco en la azotea que por lo que veo, este apagón, pica y se extiende.
Consuelito sube la escalera.
– Carballido chico, tú no pudiste mandar esta gente pa’ la acera, ¡Tenìas que encaramarme en la azotea!
Consuelito llega a la azotea
– Todo el edificio esta aquí, apenas veo nada, déjame buscar un lugarcito donde acomodarme.
Se sienta, justo al lado de Bernabé, que habla solo.
– Tengo un hambre que le meto mano a lo que sea, se vuelve para Consuelito, tu estas fuera de peligro, por flaca, a ti lo que voy a darte es un beso.
La abraza y le da un beso. Consuelito se zafa y lo empuja.
– Y te beso porque me da la gana y si me dices algo, te beso otra vez, pa’ que sepas.
– Que va el otro beso se lo espantas a Monga, yo me voy, aunque me destarre por la escalera.

– Viste eso Cepero, reunión de vecinos en la azotea hasta las 4 de la mañana.
– Y con beso de Bernabé incluido, eso no estaba en el libreto. Oye esas mujeres van a matar a esos pobres hombres con esos inventos.
– Espérate un momento Cepero, yo me burlé y me reí, pero esas mujeres lo que se merecen es una medalla, vamos a estar claros. Inventar que poner en la mesa todos los días, no es fácil dímelo a mi. Mejor despide ya el programa que estamos pasados de tiempo.
– Consuelo, antes de despedirnos quería preguntarte algo, el otro día que fuimos a ensayar el programa a tu casa que olor mas rico salía de la cocina, ¿Que estabas cocinando?
– Ay Cepero por tu madre no me eches pa’lante delante de la gente. Que van a terminar el próximo domingo haciendo una cola frente a mi casa con un plato en la mano, no me desgracies la vida compadre y no te hagas que aquí el que mas y el que menos siempre consigue algo por ahí, como sea.
– Pues yo como lo que dan por la libreta.
– ¡A mi misma que te conozco! ¡Tendrás la cara dura! Mira chico, mejor despide el programa anda. Con estos zapatos tan cómodos creo que me voy ir caminando y me ahorro el empuja, empuja de la guagua.
Y eso es todo por hoy amigos, los esperamos, cualquier día de estos, en otro ¡Detrás de la Fachada!
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Santiago de Cuba, despues del huracán.

Solo la visité en dos ocasiones; de niño, con mis padres y en el año 91 con un amigo que me invito a casa de su familia. Santiago de Cuba, es una ciudad, con un encanto especial, uno lo siente al llegar. No es solo el clima, el calor o las montañas, es su gente, su gracia natural. Nuestra islita, a pesar de ser pequeña, exhibe una diferencia marcada en paisajes y ciudades. Somos, siempre lo digo, un delicioso ajiaco donde puede incluirse todo, absolutamente todo, nada nos falta, ni nos sobra.

En estos días leímos y escuchamos sobre el paso de un huracán por el Oriente de  Cuba. Las noticias hablaban de destrucción, de gentes sin casa, de muerte. Vi algunas fotos, me preocupé, les confieso que deje un margen a la duda. A pesar del video de un locutor de la televisión cubana, informando de derrumbes y pérdidas de vidas, seguía pensando que acá, exageraban el daño, como al sur, exageran lo bueno. Algo en mi se negaba a aceptar tanta destrucción, tanto dolor.

Un nuevo amigo, uno de esos amigos virtuales que aunque desconocidos, terminan compartiendo con nosotros; amigos de nuevo tipo que nos regalan la Internet y la Globalización, se excuso hace un par de noches por no haber leído mi ultimo cuento. No puedo leerlo por ahora, me decía. Allá, en Oriente, su familia había perdido su casa, estaban sin techo, incluyendo a su abuela de 90 años. Yo, que tanto me gusta jugar con las palabras, me quede en silencio, no encontraba un par de ellas para consolarlo, devolverle la paz. La realidad es aún más terrible que las noticias.

Dicen que hasta El Cobre, llego la destrucción, que el viento daño la Catedral, que se ensañó con la ciudad, pretendiendo destruirla, borrarla. Se necesita muchos más que un huracán o un cataclismo para poder borrarla, para vencer al oriente cubano. Nuestro pueblo aprendió a sobrevivir a todo, a revivir la esperanza, aunque sea lo único que nos queda.

Imagino a nuestros hermanos, levantándose de las ruinas, muchos lo perdieron todo y no saben si algún día, lo podrán recuperar. En un país todo se guarda por si algún día se necesita, amanecer sin nada, es un golpe terrible, devastador. Se que miraran a su alrededor desolados, secaran sus lagrimas y se levantaran sobre ellos mismos. Nada puede ya vencerlos, quitarles la esperanza. Se inventaran un techo y un sueño y seguirán adelante, esperando el mañana que llega, seguro y prometedor.

Una puesta de sol con Rosita.

Varias veces nos hemos encontrados, en diferentes lugares, en la Habana y en Miami. Durante años, disfrute de sus presentaciones en la televisión cubana, la aplaudi de pie en teatros habaneros. Cada uno de nuestros encuentros ha originado un nuevo escrito sobre ella, cada uno de ellos es diferente. Sin proponérnoslo, sin previa agenda, cada vez que estamos frente a frente, abordamos facetas diferentes, un nuevo ángulo del ser humano y de la artista se nos muestra. El domingo pasado, tuve otra, Cita con Rosita.

Apenas una semana antes, se había sometido a una operación. La llamé al mediodía, conversamos, le pregunte si podría visitarla por la tarde. No quería molestarla en su recuperación; seguro, te espero, respondió enseguida. Llegue con un amigo, esperamos unos minutos, mientras esperábamos, conversamos con Rosa María, su hija. De repente, se abrió la puerta, una sonrisa ilumino la tarde; Rosita, entro a la habitación, nos saludamos como viejos amigos. Ya no tengo que recordarle que soy un amigo de Robertico, gracias a él, que nos unió, para siempre, somos amigos. Una amistad, que me honra, que me permite guardar, entre mis recuerdos, encuentros con una figura que llena épocas, que deslumbra generaciones, con una mujer convertida en mito y leyenda, a pesar de su sencillez. Compartir con ella, es siempre, un Desfile de la alegría.

Rosita, converso de su infancia, de su paso por colegios de monjas, contó anécdotas de travesuras. Sin querer, sin intención, tocamos el tema de la religión. Ella, fue una de las pocas personas en Cuba, que en tiempos difíciles, nunca negó su religión, siempre tuvo en su casa, en un sitio de honor, la imagen de la patrona de Cuba, la Caridad del Cobre. Se confiesa católica, aunque su cercanía a Dios, es un poco mas directa, sin muchos intermediarios, un ser de luz, no los necesita.

Mirándola, uno olvida su edad. Cuando nos fuimos, le pregunte al amigo que me acompaño y que por vez primera la trataba personalmente; sentiste en algún momento la sensación de estar frente a una mujer mucho mas joven, fue capaz de lograr que la vieras como una muchacha joven? Sin vacilar me respondió; si, no se como lo logra, comienza a hablar a gesticular y  logra la magia de embrujarnos. Así es Rosita, así será siempre.

Conversamos, reímos, hasta nos canto fragmentos de canciones. Nos contó de las múltiples ofertas de trabajo que siempre tuvo. Mientras  trabajaba en España, le ofrecieron contratos en Francia e Italia que tuvo que rechazar; me hubiera gustado trabajar en esos países, nos dice. Rosita. Necesita otra vida para poder cumplir todas las demandas de trabajo que  le ofrecieron. Dice con modestia, que pudo triunfar, porque siempre tuvo trabajo, olvida que su talento, belleza y carisma, fueron los responsables de esas múltiples y constantes ofertas que recibía, que aún recibe.

Le lleve mis últimos escritos sobre ella, no vas a leérmelos? Me pregunto, uno solo, le dije. Le leí mi escrito, “Rosita, una habitación, recuerdos, fotos, historia!” se le humedecieron los ojos, cuando termine de leerlo, apretó los papeles contra su pecho y me decía;  gracias, me emocionaste! Me pidió que le leyera también “Mejilla con mejilla“, que escribí la noche que vi su película, accedí con gusto, quien podría negarse a un pedido suyo.

Mientras conversábamos, el sol se iba ocultando, sus últimos rayos la envolvían y daban un tono rojizo a la habitación. Pienso que tal vez el sol decidió ocultarse un poco antes, quiso dejarnos a solas con Rosita, iluminando la tarde.

Al irnos, como siempre, nos acompaño hasta la puerta, le di un gran beso, te quiero mucho, le dije, lo se, respondió mirándome a los ojos y me beso.

Creo que realmente Rosita, vino a traernos la primavera, su presencia en Miami, disolvió los últimos restos del invierno. Nuestra Rosita, se basta para cambiar estaciones, iluminar tardes y noches, convocar arco iris. Coincidir con ella en tiempo y espacio, una suerte, compartir con ella, escucharla hablar de su vida, de su paso triunfal por el arte, un privilegio, un regalo extra que mis escritos y mis amigos me han dado.

Mientras escribo, convocando la presencia e inspiración de Rosita, la escucho cantar, a veces, dejo de escribir, miro unos minutos sus videos, sus fotos, Rosa, se hace presente en mi habitación. Escucho una canción, “Voy a empezar de nuevo”, recuerdo cuando la estreno en el teatro inmenso de La Habana, sus palabras al publico; ustedes dirán, hasta cuando va a estar empezando de nuevo esta mujer! Mientras vivas Rosita, responden entre aplausos tres generaciones de cubanos!

Mirtha!

Confieso que no fui de sus más fieles seguidores en Cuba, aunque siempre la admire y seguí su carrera desde sus inicios. Imposible no hacerlo, su presencia y talento, sumaba fans y aplausos en nuestra isla, la hacían presente en conciertos y programas de televisión. Con virtudes y aptitudes para el teatro musical y una vis cómica indiscutible, poco a poco se sitúo entre las preferidas del público. Disfrute de ella en programas de televisión, desde  Buenas tardes, éramos todos tan  jóvenes! Hasta  en teatros, sus actuaciones en Mi bella dama y Hello Dolly, junto a Rosita Fornes, entre otras, permanecen en el recuerdo de admiradores y en la historia de nuestro teatro.

Su carrera en Cuba, fue sólida y en ascenso, siempre gozo de la preferencia de la mayoría. Sus conciertos, eran cita obligada para el gran público en La Habana. Muchos, la veían como la figura llamada a ser el relevo de Rosita, aunque el fenómeno Rosita Fornes, es algo que se da solo una vez, sin dudas, por su versatilidad y carisma, Mirtha Medina, era la llamada a seguir sus pasos; La Medina, era quien estaba mas cerca de la magia de La Fornes. Un  día, se nos desapareció. La dejamos de escuchar por la radio, sus videos, dejaron de ponerse por la televisión, vaporizada, eliminada del todo. Su decisión de abandonar definitivamente el país, con sus hijos, la condenaba a la censura total.

Siempre hay quienes se burlan de censuras y prohibiciones, quienes no creen en vaporizaciones ni olvidos forzados. En las fiestas de diez pesos, los travestis, recreaban lo mejor del repertorio de Mirtha. Así, cada noche de sábado, Mirtha salía a los escenarios habaneros, cosechaba aplausos en la distancia, seguía junto a sus fans, se burlaba de la censura, tras nuevos rostros, en escenarios improvisados.

Recuerdo un concierto de Amaury Pérez, en el García Lorca, interpreto una canción que solía hacer a dúo con Mirtha, le canto todo el tiempo a una banqueta vacía, al terminar la canción, abandono el escenario entre lágrimas. Todos, de pie le aplaudimos a él y a la amiga ausente, que la música y el afecto hacían presente.

Tengo un amigo, que adora a Mirtha; es mi artista, me dice cada vez que habla de ella, a veces lo mortifico, como decimos nosotros; le busco la lengua. En una presentación de Mirtha en The Place en junio del año pasado, se vengo de mí. Cuando me vio aplaudiendo y haciéndole un video, me dijo; es Mirtha, no es Rosita, terminamos riendo y abrazándonos, no puedo negar que esta muy bien; le dije.

Mirtha, es una luchadora, de esas personas, que no se dan por vencidas, se reinventa a cada instante. Tiene un arsenal de armas para seguir en la lucha y sabe como usarlas, no renuncia a su público, ni a su arte. En su constante batallar, desmiente la afirmación, repetida hasta el cansancio de que Miami,  es la tumba del artista cubano. Muchos, como Mirtha, se niegan a morir, aves fénix del arte, renacen cada día para su público. No tiran la toalla, siguen en el diario batallar, seguros que no hay escenario grande o  pequeño, para llegar al corazón del publico, para seguir vigentes y batallando.

De entre todas las Mirthas, me quedo, para siempre, con el ser humano que no se da por vencido, con la mujer que se burla de almanaques, muertes anunciadas y tumbas del arte. Con la artista, que se renueva a cada instante e irrumpe en la escena de Miami, inventándose, cada vez, una nueva Mirtha, con el  mismo ímpetu y fuerza con el que hace años, conquisto a su público en Cuba. Florece con nuevos colores y matices para su público que le agradece tesón, fuerzas, ganas y arte! Tal vez si alguien le pregunte, por que tanto batallar, tantas ganas de seguir, responda con la frase de uno de sus éxitos; soy así, por amor!