¿Futbol o circo romano?

futbol

Teniendo en cuenta los comentarios en las diferentes ciudades y calles del mundo. Reuniendo información sobre marchas de protestas, quejas, tasas de suicidios, llamadas al 911 y a las diferentes líneas de ayuda en todo el mundo; los principales líderes mundiales deciden reunirse. Cada uno lleva su propuesta.

El presidente ruso pide la palabra.
– En estos días del mundial de futbol nadie ha hablado de la represión a los gays en mi país, ya ni me llaman fascista o dictador, sólo hablan de goles, podemos hacer lo que queramos y ni se enteran, tengo mis planes. Este mundial ha sido una bendición. Solo escucho; GOOOLLL y aplausos y vítores, deberían grabarlos para ponerlos de fondo a mis discursos.

El secretario general de la ONU que oficia como moderador en la reunión de líderes mundiales, antes de dar la palabra al presidente de los Estados Unidos, interviene en la reunión.

– Tiene mucha razón el Sr. Presidente ruso. En estos días ya nadie se acuerda de las amenazas a la paz mundial, ni de posibles guerras. El mundo se mueve a ritmo de goles.
Tiene la palabra el Sr. Presidente de los Estados Unidos, escuchemos su propuesta.

– Como presidente del primer país del mundo quiero expresar mi agradecimiento al mundial de futbol. Hace días nadie habla del alto precio de la gasolina y mucho menos de promesas incumplidas. La gente está más preocupada contando los goles, que a los niños inmigrantes separados de sus padres, ya no me critican, este mundial es una bendición, las fakes news sólo hablan de él y me dejan tranquilo. Propongo la celebración del mundial de futbol cada 3 años y así todos los presidentes, aunque duren un solo mandato, tendrán su mundial para relajar, descansar y jugar golf.

El secretario general de la ONU, aplaude de pie la propuesta del Sr. Presidente, sumándose a las ovaciones de todos los líderes mundiales reunidos. El presidente de Venezuela pide la palabra.

– En estos días del mundial, nadie habla de los estudiantes y sus revueltas, ni se acuerdan de los supermercados vacíos y el racionamiento. Estoy de acuerdo en la propuesta de acortar el tiempo entre los mundiales, pero pienso, (¿pienso? ¡Este mundial hace milagros! ) Que deben celebrarse cada 2 años, necesitamos estos oisis, perdón, oasis políticos.

El presidente ruso se pone de pie y avanza al estrado, abrazándolo, emocionado y sorprendido de su agudeza política.

Justo cuando el secretario general de la ONU, decide poner a votación la propuesta de celebrar el mundial cada 2 años, el presidente de una islita del Caribe, que nadie sabe cómo coño logro colarse en la reunión, pide la palabra y sube al estrado.

– En estos días del mundial, yo también he vivido días de tranquilidad y paz interior. Nada de quejas por problemas con el agua o la luz. Nada de que si los salarios no alcanzan ni para comprar una botella de aceite, o que hay gente en el malecón pensando en tirarse al mar en balsas o protestando. En estos días he sentido un alivio. Creo que se hace necesario que esto ocurra más frecuente. Creo, propongo y apoyo que el mundial de futbol se celebre todos los años.

Los líderes mundiales se abrazan emocionados, con lágrimas en los ojos agradecen la propuesta de celebrar todos los años el mundial de futbol. Rompiendo el protocolo el presidente ruso y el norteamericano, corren a abrazarlo. Un mundial todos los años, exclaman felices, se acabaron las protestas, los inconformes, las huelgas, nada de gente en la calle escandalizando. Todos en sus casas o en los estadios, viendo el futbol, en vez de gritar abajo fulano o viva mengano, todos repetirán ¡Gol, gol, gol! Futbol, futbol y futbol y nada de reformas o planes para mejorar el nivel de vida o hacer algo por los cambios climáticos, futbol y ¡Que se olviden de todo pateando a una pelota!

Fotografia tomada de Google.

¡Balseros!

 

Cuando apenas tenia unos días de estar en Miami, escuche  por vez primera la palabra “balsero” en tono despectivo. Modo de algunos de clasificar a un grupo de inmigrantes cubanos, en una categoría inferior,  sin razón,  ni análisis, sin amor al hermano. Pude contenerme, pero todo tiene un limite y el mío, a veces, la injusticia lo acorta aún mas. Cuando escuché como por 5ta o 6ta vez “es  un balsero”, en ese tono despectivo que hería mis oídos y principios, me volví y pregunte el por qué de tanto desprecio a los balseros. Por qué ese tono, ese énfasis, como si fueran inferiores, solo  por haber venido en balsa. La respuesta, absurda e irracional, fue como una bofetada a los principios: son gente que no tienen familiares o amigos aquí, jamás hubieran calificado para una visa, ni nadie pagaría por traerlos, tu viaje, por ejemplo,  costo casi diez mil dólares, es diferente.

Siempre he creído que  todos somos iguales, mas allá de posiciones económicas, nacimiento o talento. Lo único que puede diferenciar a un ser humano de otro, es el bien o el mal que haga durante su vida. Ser bueno  o malo, es la única clasificación que acepto. Aún en esta clasificación, hay matices. Nadie es del todo malo, tampoco nadie es del todo bueno.

Me molesta e indigna esa supuesta “aristocracia miamense“, capaz de despreciar a alguien sólo por la vía utilizada para llegar a este país. Conozco muchos que vinieron reclamados por familiares. Muchos que a los 3 días exhibían orgullosos su residencia. Eso no los hace mejores, más cultos o  talentosos. Me alegro por ellos, al final me alegro por todos los que han podido llegar a este país. Por todos los que se lanzaron a la conquista de un sueño. Cada vez que un hombre hace realidad un sueño, la humanidad entera, debería celebrarlo,  aplaudirlo, nos mejoramos como raza, la única que existe; la humana.

Me demoré muchos años, entre mi primer intento de salida del país y mi llegada a Miami. No tuve el suficiente coraje para lanzarme en una balsa a desafiar tormentas, tiburones, hambre y un sinfín más de peligros, me faltaron las bolas para hacerlo.

Recuerdo una vez en La Habana, un amigo me dijo que esa noche se tiraba en una balsa. A las doce de la noche apague todas las luces del cuarto, hasta el reloj digital, corrí las cortinas de las ventanas. En esa oscuridad absoluta, imagine a mi amigo en medio del mar, enfrentándose a lo desconocido. Sentí miedo y admiración por él.  Aquí he conversado con muchos que vinieron en balsa. Es cierto que son diferentes, tiene unas bolas gigantescas, son gente cojonuda. Mujeres y hombres que no se detuvieron ante el miedo, lo dominaron y vencieron en aras de la conquista de un sueño. Ahí esta su única diferencia, su valor y coraje. Todos tenemos el derecho de amar la libertad y luchar por ella con uñas y dientes.

Al final, ser mejor o peor, solo depende del corazón, de las ganas de hacer. Cuanta gente talentosa, universitarios, escritores, médicos, se lanzaron un día al mar en una balsa, persiguiendo un sueño. A muchos el mar, los guarda para siempre, testigo silencioso de aventuras y sueños rotos. Por todos ellos, estamos obligados a triunfar, a ser mejores, a unirnos. Desde el fondo del mar nuestros hermanos muertos nos convocan a abrir los brazos para recibir y ayudar a los nuevos balseros.

Cuba, nos dijo un día adiós, mientras susurraba  un vuelvan pronto. Agito una mano al viento, con la otra, se apretaba fuerte el corazón. Cuando nos perdimos en el mar o en el aire, seco sus lágrimas con un vuelo de su bata azul, blanca y roja, miro al cielo y madre al fin!  Dijo;¡Dios mío, protégelos todos son mis hijos!

Fotografia tomada de Google.