El Folklore!

Algunos le llaman brujería, otros santería, no faltan quienes piensen es algo del demonio y se espanten ante cualquiera de sus manifestaciones. Tengo mi propia forma de llamarlo; el Folklore. Tengo amigos que dedican su vida a él, he compartido muchas veces sus fiestas y ceremonias, con orgullo y placer. Se que nada es del demonio, solo la maldad y el odio y esos habitan en cualquier religión y persona, no son patrimonio exclusivo de ninguna.

La Habana, exhibe, orgullosa y feliz, un delicioso, fresco y reinventado día a día, ajiaco religioso. El folklore, nuestro y exportado al mundo, lleva el sello cubano. Vino de África, junto con antepasados esclavos, arrancados a la fuerza de su tierra, se hizo cubano por adopción. Fundió a sus Orishas, la Caridad del Cobre, San Lázaro y Santa Bárbara. Se forjo en el crisol de nuestros campos de azúcar, tomo café cubano y decidió quedarse para siempre.

Habana de girasoles y cascarilla, de resguardos. Ciudad que guarda ocultos en congeladores, escritos en papel cartucho, nombres de enemigos, congelados para siempre. Gentes que van a consultarse a escondidas y en público, sacan un pañuelo y riegan cascarilla, casi sin darse cuenta.

La Habana, donde podemos amanecer en carnaval y terminar el día en una ceremonia religiosa. Ciudad mágica, donde todo es posible. Celebraciones de cumpleaños de santo, de tambores sonando y “muertos” bajando y hablando por bocas prestadas. Botellas de ron abiertas y un chorrito al piso, para el santo, café derramado y alguien que dice; el santo quería. Folklore, presente, aun en casas y familias que no practican la religión, folklore que se escapo a la religión y se hizo costumbre, parte nuestra.

Una de mis máximas es que dios y yo, nos entendemos muy bien, sin necesidad de intermediarios. El y yo, conversamos, soliloquio inentendible para muchos, dialogo fructífero y necesario para él y para mi. Yo se que siempre me escucha y responde con hechos, no necesita responderme con palabras, quien es dueño de todas las acciones. En su constante acercarse a Dios, los cubanos, mezclamos religiones, creencias y voluntades. Nuestra Habana, muestra, orgullosa todos estos caminos, que día a día, nos llevan a Dios. Por todos ellos, hemos transitado, seguiremos transitando una y otra vez. 

Habana de Guanabacoa, Babalaos, consultas, trabajos para lograr sueños. Ciudad donde caminan muchos vestidos de blanco, naciendo a una nueva religión. Babalaos, reunidos,dando la letra del año. Ceibas, que dan sombra y cobijan “trabajos”. Habana, folklórica y feliz de serlo, orgullosa de todos y cada uno de sus hijos.