Lourdes Libertad En El Divino.

Celebración de cumpleaños y Lourdes convoca amigos y admiradores en una fiesta que se anuncia divina, aquí, en El Divino.

Regala números de Lourdes Torres, internacionales, complace peticiones que cambian su guión original; ella, espontánea y vital, se regala a todos, en el gesto y la voz; se multiplica y crece en la escena.

Cada concierto de Lourdes Libertad, se convierte en fiesta de amistades y del arte. Ya nos tiene acostumbrados; su voz como la flauta del cuento, convoca amigos y afectos que se reúnen a su influjo.

Canta Parece un desatino, que acostumbró a hacer a dúo con su madre; la magia de la noche nos trae a Lourdes Torres y madre e hija unen sus voces en antológico dúo que remueve sentimientos, emociona y arranca bravos.

Canta, Todo pasa menos tú y yo me secó una lágrima, estrujo penas y sonrío Una vez se la dedique a mi madre en un escrito y Lourdita subió el video dedicandoselo a ella. Mami desde el cielo me sonríe en reafirmación que no pasa, siempre a mi lado.

Robertico, uno de los cumpleañeros hace un numero obligado con Lourdes Libertad y hace de las suyas en escena imitando a nuestra Rosita, nuestra Rosa sin final. Hiram, canta dos números y recibe aplausos y peticiones de otra. Los cumpleañeros nos regalan su arte y adornan la noche.

Lourdita, regala canciones, deja hablar al corazón, canta un numero que se torna declaración de principios y su voz alcanza un registro especial en el agudo y ya ven, me he levantado, soy la voz de un sentimiento, soy el viento, soy el fuego de Ondina Mateo.

Perdóname conciencia, en personal y excelente versión que la mora aplaude feliz, con la certeza que sigue viva en la voz, el arte y el homenaje de cada nueva versión de su canción.

Cierra con, Que hablen y así anda por la vida y el arte; aplaudiendo aún la vida.

A mi entender, al de todos los presentes, al de muchos, Lourdita se ha hecho de un lugar en el arte y el corazón de muchos en Miami, mas allá de tormentas, de gente que habla, Lourdes en plena Libertad se afianza en el corazón de la ciudad e impone su talento y huella.

La noche termina y entre besos y abrazos de despedida de amigos, queda el deseo del próximo encuentro; la certeza del volvernos a reunir a disfrutar de su arte y compartir entre amigos.

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Yo, juntando mis pedazos.

Amanecí esa mañana fatal, roto en mil pedazos. Pequeños fragmentos del que fuí, dispersos por el suelo, sin fuerzas para juntarse, distantes, sin vida, sin aliento.

Me miré a mi mismo, al que un día fuí. Se acabó todo, no hay quien junte fragmentos, polvo, partículas, me dijé en un susurro. Era yo deshecho por toda mi vida, disperso en mil pedazos .

Pasaron horas, días, continuaba en pedazos, roto, convertido en fragmentos minúsculos. Me miré temeroso de mi suerte, moví algunos pedazos, agité el polvo, busqué alientos y razones.

De pronto un rayo de luz iluminó una vieja foto, su reflejo hizo moverse a dos fragmentos, se juntaron, se negaron a andar dispersos por la vida. Será una ardua tarea, pero lo lograremos, gritaron mi memoria, mis recuerdos.

Así, al influjo de memorias, poco a poco, mis partículas comenzaron a juntarse; la historia de mi vida en cada gesto, me ayudaba a rehacerme apoyándome en recuerdos, en el amor.

Sobre el suelo quedaban grandes pedazos de mi, sin fuerzas para juntarse y conformarme, hacía falta un recuerdo mayor; un estremecimiento que los obligará a unirse, a darme forma. Su luz se hizo presencia, volví a andar de su brazo por La Habana, volvió a apoyarse en mi, a sostenerme Nos sentamos riendo en un banco, nos contamos historias. Yo miraba de reojo mis pedazos, ¡Se movían buscándose ansiosos en el espacio! Una ola gigante nos salpicó en el muro inmenso, sentí el olor de sus potajes deliciosos, su café me devolvía mis intentos. Unos niños corriendo por la calle, nos saludaron gritandonos, ¡Los amamos! Un arcoiris inmenso adornó la ciudad, el sol nos regalaba su esplendor, sinsontes, colibríes, revoloteaban entre memorias y recuerdos. El cielo azul, el mar, la brisa, un beso de ella y en un susurro,¡ Estoy aquí hijo mió!

Una explosión enorme, un estampido; yo, de nuevo conformado, ¡ yo de pie!

El matrimonio gay y la Iglesia en Cuba.

Me sorprende lo activa y preocupada que se muestra la Iglesia en Cuba, ante la posibilidad que se apruebe el matrimonio entre personas del mismo sexo; me sorprende y me parece un acto de oportunismo, total y absoluto.

La misma Iglesia que calla ante violaciones de derechos, la misma Iglesia que enmudecío cuando los sucesos del remolcador 13 de marzo, la misma que voltea el rostro e ignora todo en cómplice silencio, de pronto tiene voz y moviliza gente; protesta ante el amor, cuando no tuvo bolas de hacerlo ante el odio.

Supe de la Iglesia metodista de Marianao, que movilizó 3000 personas para protestar. Ellos que han callado ante todo, por cómplices y cobardes, de pronto estrenan voces y protestas.

Las Iglesia deben estar del lado del pueblo, ser su voz cuando pretenden callarlo. Si interpretamos la biblia y pretendemos aplicarla rigidamente al mundo actual, muchos serían apedreados y condenados a morir. Si Dios promueve el amor, cómo es posible que las iglesias promuevan odios.

Triste papel de la Iglesia en Cuba que condena un acto de amor y calló mil veces, por cobarde, oportunista y cómplice. Piden a gritos que a latigazos los saquen del templo que mancillan.

Fotografías tomadas de la página la Iglesia metodista de Mariano.

Luisa, la de Taco Bell o haciendo de abogado del diablo

Hace un par de dias, despues de las primeras reacciones, dan vueltas en mi mente dudas y opiniones. Creo que ya es hora de vestirme de abogado del diablo y dar mi opinion al respecto.

Antes, quiero dejar bien claro dos aspectos. Primero, desde el punto de vista de servicio al cliente, la actitud de Luisa es francamente condenable, segundo, no tengo en mi ser, un sólo átomo de racismo. Pertenezco al grupo de personas para los que no existen razas, ni orígenes; todos somos iguales. Sobre estos dos principios voy a dar mi modestisima opinion, sin ánimos de verdad absoluta, ni otra pretensión que expresarme libremente y aportar algo a este sal pa’fuera en Hialeah.

Todos los que tenemos un fuerte acento al hablar inglés, hemos padecido y sufrido, en más de una ocasión, que un afronorteamericano nos diga, despues de hacer gala de nuestro inglés; Yo no hablo español, hable inglés. Me ha pasado varias veces y créanme, haciendo gala de mi inglés británico, me he acercado y le he preguntado de donde es, cuando me responde que de aquí, le digo bien bajito que vayan al college a un curso de listening , porque a mi todo el mundo me entiende, por tanto el problema lo tiene usted, no yo. Hago esta aclaración, porque pienso que en este video donde hemos incinerado a Luisa, falta una primera parte. No dudo y esto son sólo suposiciones mías, que cuando Luisa respondió en inglés, los protagonistas del video le pidieran que hablara en inglés y se burlaron de su acento. Luisa, que por cierto no es tan chusma como otros que todos conocemos, terminó perdiendo los estribos y optó por hacer que no los entendía, como medio de defenderse de las burlas. En su enojo, Luisa olvidó las reglas del servicio al cliente y explotó, mal de su parte. Una buena ironía hubiera sido mejor, servir a los clientes y terminar con una sonrisa cubanisima de oreja a oreja, como quien se dio, un buen baño de quimbombo.

Nosotros, reyes del choteo hemos hecho y deshecho a Luisa, recalcó el nosotros, porque estoy seguro que si hubiera sido una haitiana, hablando en creole, la comunidad haitiana hubiera cerrado filas junto a ella y hasta manifestaciones hubieramos visto con carteles #todosomosLuisa. Ni hablar si Luisa hubiera sido mejicana, hasta programas en Univision le hubieran hecho. Nosotros no, nos gusta tanto el choteo y la guasa que fuimos los primeros en condenarla, en incinerarla, teniendo solo una visión de lo que sucedió. Allá fuimos a disculparnos y a hacer trizas a Luisa, leña pa’ ella por no hablar inglés. Entre nosotros, muchos que la incineraron, tampoca hablan inglés, pero, mejor que me calle, que no diga nada, que lo que tú sabes, yo también lo sé. Ay Rita por tu madre, tirame un cabo para terminar este escrito sin que me quemen el blog.

Le zumba la berenjena, como diría el conocido personaje o por eso estamos como estamos. Desunidos, sin sentido de comunidad, tirando cada uno para su lado. Sólo algunos casos aislados, comentaban que faltaba la primera parte de la conversación. Allá fuimos todos, con el hacha en mano a hacer pedazos a Luisa, por lo mal que nos había dejado ante la America de Trump. Alabao señores, nadie nos pidió disculpas.

Luisa, la de Taco Bell, es todo un personaje, tal vez dentro de 40 o 50 años, en Escriba y lea, alguien lleve su célebre frase, “aqui nadie habla inglés, esto es Hialeah” o sea un personaje historico, posterior a la revolución francesa, Luisa, la de Taco Bell.

Por el momento, Luisa esta sin trabajo, Alexandria feliz de su popularidad, de reina por un dia y nosotros mas divididos que la división.

Así las cosas, me imagino el dale al que no te dio que se va a armar con este escrito. Les juro que hasta pensé no hacerlo, pero si no lo publicaba, explotaba como Kafunga, asi que aquí lo tienen.

Unámonos, no cuesta tanto, el enemigo, nos quieres desunidos, recuerden aquelo de, divide y vencerás.

Y los dejo, que voy a comerme un pan con croqueta en Hialeah, donde la gente grita; “como me gusta hablar español”.

Aquí en mi pecho; madre y patria.

Si te olvido, si de pronto desaparecen los recuerdos, una tarde triste de domingo.

¿Qué haría por la vida sin recuerdos? ¿Donde buscar las fuerzas para andar caminos, deshacer trampas, escalar montañas?

Si te olvido, si un día amaneciera huérfano de memorias y raíces. ¿Dónde buscar cimientos, por qués y sentimientos? Pobre fantasma de mi mismo, solitario, sin rumbo, flotando en el limbo de la vida, a la deriva de vientos y tormentas.

Si cuando mire fotos y recuerdos, no me estremecen emociones, ni suspiros, si mis lágrimas y risas, sin un por qué, murieran sin nacer, fueran sólo intentos. ¿Cómo contar mi historia, cómo hablar de sueños y raices?

Por eso, no pienso en olvidarte, no podría. Estas enorme y constante, aqui en mi pecho. Habitas en mi mente, en mis intentos. Soy un producto de mi historia; costó trabajo tallarme de gigante.

Somos, al fin, recuerdos y sueños. Aunque a veces recordar duela en el pecho, siempre florecen sonrisas en el alma. Porque habitas en cada obra de la vida, en cada sueño que suspira, en cada intento. Porque sobrevivo a penas, en ellas crezco, me mejoro, tratando de ser digno de mi historia.

Acaricio mi pecho, mis memorias; aquí estaran por siempre; MADRE y PATRIA.

Una mujer se enfrenta con su vida.

Lucy nació en el barrio habanero de Cayo Hueso, en el corazón de CentroHabana. Entre escaseces, consignas y contrariedades, sus padres se las arreglaron para que fuera feliz. Única hija, creció con el amor y dedicación de sus padres. El tiempo que su padre estuvo en la cárcel por problenas políticos, no logró que ese amor y esa dedicacion por Lucy, disminuyera.

Lucy cumplió 18 años en febrero de 1980 y los celebró presentando a sus padres su novio Adrian, compañero de estudios de la Universidad. Adrian y Lucy se amaban y complementaban y sus padres aceptaron con gusto esa relación de su hija con un buen muchacho.

A mediados de Abril, La Habana y toda la Isla se estremecieron con los sucesos de la embajada del Perú y la apertura del puerto del Mariel para un éxodo masivo de cubanos en busca de una nueva vida y libertades.

Una tarde Lucy, al llegar a casa, encontró a sus padres con cara de preocupación , hablaban bajito entre ellos. Su madre la llamó y le pidio se sentaran, tenían que hablar.

-Lucy, mi hermana, tu tía Elena, viene a buscarnos en un camaronero, nos vamos todos para Miami.

Lucy, casi quedó sin palabras, sólo alcanzó a balbucear entre lágrimas.

-Yo no mamá, yo no.

Lucy respiró hondo y contuvo el llanto.

-Mamá, papá, yo los amo entrañablemente, tambien amo mi carrera, siempre soñé graduarme, ser un médico de prestigio, ayudar a todos, amo tambien este país, este barrio, no podría vivir en otro sitio. Tambian amo a Adrian y queremos casarnos pronto; hacer nuestro futuro. Yo sé que papi siempre ha querido irse, desde que salió de la prisión hace años, sólo habla de eso, pero siempre pensé ese momento nunca llegaría. No puedo pedirles que se queden conmigo, pero no me pidan me vaya con ustedes; respetemos nuestras decisiones, aunque el dolor nos destroce. Yo creo en la Revolución, es imperfecta, lo sé, pero tengo fe en ella, a pesar de lo que le pasó a papi, creo en la Revolución y quiero que mis hijos nazcan y crezcan en este país.

Los padres de Lucy se miraron atónitos y desarmados. Cuando su padre quiso hablar, su madre hizo un gesto y comenzó a hablar.

-Mi hija, tú eres lo que mas amamos en este mundo y sin ti, nunca seríamos plenamente felices, pero nosotros también tenemos derecho a otra vida. Tu padre es abogado y desde que salió de la cárcel, trabaja en una fábrica como sereno; él no se merece esta vida, ni yo tampoco que sufro su situación y tener a mi madre y hermanos del otro lado del mar. Tienes derecho a decidir quedarte, nosotros a irnos.

Se volteo a su esposo y le dijo.

-Nos vamos Manuel, nos vamos.

Los días siguientes fueron de caras largas, ojeras profundas y ojos rojos; el llanto fue intenso y abundante en la casita de Cayo Hueso.

Vinieron a buscarlos de madrugada, eso evitó gritos, actos de repudio, golpes y ofensas. Manuel y Elena se iban sin saber cuando volverían a ver a su hija, pero decididos a todo, por recuperarla en el futuro.

Lucy quedo desolada, la fuerza del primer momento se derrumbo ante la certeza de la ausencia, el no volver a verlos hasta Dios sabe cuando. Adrian estuvo todo el tiempo junto a ella, apoyándola y tratando de llenar espacios. Al mes, dedidieron casarse, una boda sencilla, simple formalidad para que Adrian se mudara definitivamente a su casa.

Lucy se graduó de medicina, hizo la especialidad en Pediatría y la ubicaron en el Hospital infantil Pedro Borras, un lugar que llegó a amar y hacer suyo. Tuvo un hijo varón al que llamó Manuel, como su padre. Era feliz, aunque la ausencia de sus padres hacía incompleta esa felicidad; hay ausencias eternas.

Lucy mantenía constante comunicacion con sus padres y asi llamadas, cartas y fotos, ayudaban a paliar ausencias.

En el 94, cuando los Marielitos recibieron permiso para visitar la Isla, los padres de Lucy fueron los primeros en llegar; hicieron el viaje como en un sueño, mirando las fotos de Lucy y su hijo.

El reencuentro detuvo el tiempo en la casita de Cayo Hueso. Lágrimas de felicidad, risas, abrazos interminables y besos fueron abundantes; siempre son así los reencuentros felices.

Durante la visita Elena habló a solas con su hija.

-No voy a insistir, sólo quiero dejarte saber que tu padre y yo, en el momento que lo decidas, haremos todo por sacarlos a ustedes del país. Somos ciudadanos y tenemos buena posición económica, no nos sería difícil, creeme.

-Mamá volverlos a tener se compara sólo a la felicidad del día que parí a Manolito, los amo intensamente, pero sabes que amo mi profesion, mi hospital es como mi segundo hogar, este barrio que me vio nacer, es mío, este es mi lugar mamá. No te lo había dicho pero soy militante del partido, fue algo que no busqué, pero por mi dedicación al trabajo me propusieron y lo acepte; este es mi lugar y lo será siempre. Estamos viviendo un momento difícil, este período especial ha sido duro, pero seguiremos adelante, una vez mas; yo me quedo mamá.

No se volvió a hablar del tema. El adiós fue breve y desgarrador, como son siempre las despedidas, entre las gentes que se aman intensamente .

La vida seguía su curso, entre dificultades, guardias, trabajo y ausencias, Lucy trataba de no desmayar, de criar a su hijo con todo el amor del mundo, mientras se entregaba a su trabajo y a su hospital que tanto amaba.

Manolito crecía y se hacía un hombre, se graduó de inginiero industrial y lo ubicaron en una fabrica ruinosa, en las afueras de la ciudad. Allí se le fueron quemando sueños e ilusiones. Allí conoció a Luisito y el amor y los misterios de lo oculto. Lucy, entregada a su trabajo, entre guardias y reuniones no se dio cuenta de la especial “amistad”entre su hijo y Luisito.

Una noche de agosto Adrian no fue a dormir, Lucy pensó que seguro había tenido un accidente, recorrió hospitales y estaciones de policía buscándolo. Adrian se apareció en la casa a las 12 del día, le dijo a Lucy.

– Ven, siéntate, tenemos que hablar. No quiero engañarte, tengo otra mujer y quiero vivir junto a ella, es enfermera y las guardias juntos y el roce diario terminaron por juntarnos. Tú, no te mereces que te engañe, me voy con ella Lucy, te amé, pero el amor se acabó, tanto amor a tu trabajo, no te dejo ver que me perdías. Entre reuniones del partido, guardias y llamadas a todas horas del hospital se perdió nuestro amor. Eres una gran mujer, pero amo a Yeny y me voy con ella.

Lucy contuvo el llanto y apreto los puños para contener rabias y despechos.

-Vete cuando quieras, llevate todo lo tuyo, hasta el polvo.

Cuando Adrian se fue, Lucy lloró, lloraba por el amor perdido, por ausencias y decisiones, lloró hasta la noche que regresó Manolito del trabajo y se controló para no preocuparlo.

Una mañana, Lucy asistio espantada al derrumbe del hospital que tanto amaba, en esas ruinas, estaba también, parte de su vida. La reubicaron en el pediátrico de CentroHabana, pero nada fue como antes. Ese no era su hospital, nunca lo sería. Solo su profesionalismo impidió que nadie notara su desamor al lugar.

Una noche, al llegar Manolito del trabajo, le dijo a Lucy las palabras malditas; ven siéntate, tenemos que hablar.

-Mami, tú eres todo para mí, pero tengo 26 años y no hay futuro para mi en este país. He decidido irme del país, ya hablé con mis abuelos y van a mover cielo y tierra para sacarme. Cuando esté allá me casaré con Luisito, lo sacaré y viviremos en Miami, en una vida nueva.

-Tú y Luisito son amantes y yo en el limbo. Te vas mi hijo, no puedo pedirte que te quedes conmigo, no sería justo, sólo quiero lo mejor para ti y respeto tu decisión, aunque mi corazón se me rompa hasta casi detenerse, ¡Te amo hijo mío! .

Madre e hijo se abrazaron, se fundieron en uno; separarse fue un nuevo parto para Lucy.

Por primera vez, Lucy llamó al hospital para decir que estaba enferma y no podía ir a trabajar.

Pasó el dia sola en la casa, por la tarde salió a caminar y llegó hasta el Malecón, se sentó en el muro inmenso y repasó su vida. Decisiones frustaciones, ausencias, pasaron por su mente, volteo el rostro y vio su barrio que amenazaba derrumbarse, miró al mar y pidió consejos; no podía con tanta pena en el alma. Comprendió, de golpe, lo que antes se negaba a ver, buscó en su cartera un carnet rojo que le pesaba como plomo y sin pensarlo, lo arrojó al mar. Se desnudó de promesas y consignas, de mentiras y discursos; se parió a si misma en acto supremo de entrega a una nueva vida.

Cuando llegó a la casa, ya Manolito estaba atareado en la cocina, lo llamó.

-Ven hijo, sientate, tenemos que hablar. ¡Llama ahora a tu abuela, ahora mismo, dile que yo también me voy, que ya no aguanto una ausencia más!

Fotografía de Alberto Maceo.

¡Es primavera!

Es primavera y tú no estas, tal vez ni existes, para compartir versos y flores. No hay una mano que me extienda girasoles, ni besos que me animen al camino, pero sabes, es primavera y me regalo flores en tu ausencia. Estreno aromas y suspiros.

Es primavera anuncian en la tele y muchos le dan la bienvenida. Es primavera gritan y en sus almas, un eterno invierno los habita.

¡Mamá es primavera! Grito con la esperanza que me escuche. Ella sonríe desde La Habana, siempre lo es cuando tú y yo estamos juntos, susurra a mis oídos. No me anuncies estaciones hijo mío, dime solo el día del regreso. Ese día tendremos flores y sinsontes; estrenaremos primaveras los dos juntos, burlandonos de anuncios y reclamos.

Es primavera en el arbol del patio, en la sonrisa del niño, en el azul del cielo. Es primavera y alguien entierra a sus muertos y añora el olvido del invierno. El naranjo se muere de vergüenzas, alguien usa su color y lo degrada.

Es primavera, los jóvenes lo saben y marchan a su encuentro, sin miedos, sin tropiezos. Reclamos y discursos, palabras como puños, acciones, aseguran eternas primaveras; dibujan enormes girasoles, apuntando al futuro y libertades.

Es primavera mi amor ausente y no te necesito. Mamá me espera, los jóvenes me alientan y flores de sueños y esperanzas se bastan; estallan anunciando eternas primaveras.