Discusiones e insultos entre cubanos, en tiempo de elecciones.

A medida que se acercan las elecciones, aumentan discusiones e insultos. De un lado y otro, cada uno defiende sus principios. Algunos no escatiman oprobios y arremeten contra los que piensan diferente, incansables luchadores en contra de la libertad de expresión, acusan de comunistas, fascistas, imbeciles o comemierdas a quienes se atreven a pensar de modo diferente a ellos. Seamos cuidadosos, los próximos meses serán los más candentes; se puede defender un punto de vista sin ofender, ni pretender humillar. Es triste que esto suceda entre cubanos, los mismos que un día armamos maletas y decidimos buscar libertades y derechos. Tanto que nos opusimos a quienes nos querían imponer una opinión única y un voto unido y ahora queremos que todos piensen como nosotros, absurdos que dan pena y vergüenza. Este gran país que nos acogió sin preguntas y nos regaló libertades y derechos, defiende la libre expresión, es un derecho de todos, nadie es dueño de la verdad absoluta, porque esta no existe; es la suma de todas las verdades individuales y se conforma y enriquece con la opinión de todos.

No ofendamos, no insultemos, cuidemos el lenguaje oral y escrito al expresarnos de los que piensan diferente; un buen amigo puede estar entre ellos. Un presidente no es el país, usted puede estar en contra de un presidente, entre ellos me cuento, y amar profundamente a este país. Aquí nadie tiene el derecho de gritar en una plaza, yo soy la república, yo soy la democracia, parafraseando a uno que todos conocen. Los presidentes, para bien de la democracia y del país, pasan, cumplen su labor y se retiran, los amigos y los derechos, son para toda la vida, cuidémoslos.

No pretendamos imponer criterios y opiniones, todos emigramos buscando libertades , no copiemos a esos que criticamos y odiamos. A veces me pregunto, ¿ en qué base nitrogenada del DNA, se le coló a muchos el pequeño dictador que llevan dentro? Seamos tolerantes, en el buen sentido de la palabra. Apostemos por lo mejor del ser humano, vayamos todos a votar en noviembre, ¡TODOS! para tener presidente, Senado y congreso, electo por la mayoría y no por un grupo. Demostremos al mundo y a nosotros que sabemos hacer uso inteligente de libertades y derechos. Seamos dignos ciudadanos de este país.

La vieja práctica de los tiranos es usar una parte del pueblo para tener sometida a la otra parte”.

Jefferson

La Habana, entre sueños y memorias.

La Habana se me pierde en los recuerdos, se acomoda en memorias, descansa en mi pecho y en mi mente, segura de regresos y futuros.

Dos años sin mirarnos cara a cara, sin renovar energías y recuerdos, sin esperarme del brazo de mi madre.

Mi Habana viene a buscarme en madrugadas, aprovecha mientras duermo, no viene sola; trae a mi madre, segura de victorias y regresos. Revive mi infancia, mis sueños más brillantes; me abraza en noches solitarias.

Sabe que con mi madre como aliada, me tiene atado a palmeras, girasoles. En mis habaneras madrugadas, sinsontes me despiertan, tocororos colorean memorias y futuros, una voz dulce acaricia oídos y recuerdos. Ella revive en cada uno de mis sueños, una mano necesaria me acaricia, un inconfundible: ¡hijo mío! Ensancha mi pecho, vuelvo a ser niño, adolescente, joven, amaso mis sueño con polvo de memorias; tejo un futuro luminoso.

Ellas me esperan, vencedoras de adioses, de finales, seguras de mi fuerzas, alentando mis sueños, mis intentos. A ellas me debo.

¡Hasta siempre Rosita!

¡Ha muerto Rosita! No por esperada deja de ser menos dolorosa y terrible la noticia. Rosa simboliza toda una época del arte, arte ella misma, sentó pautas, caminos, dejó luz y aplausos a su paso por escenarios del mundo; se hizo mito e historia.

Es cierto que físicamente nos ha dejado, su alma está hoy en otra dimensión, pero su arte, su entregarse a su público en cada salida a escena, quedan con nosotros, para siempre.

Rosita, reunió, con creces, atributos y virtudes para triunfar y ser amada. Cubana por adopción y decisión, el mar, el cielo y nuestra tierra la bañaron de eternidades y ensueños. A su belleza física, sumó su belleza interior, su sencillez, su mano tendida a todo artista que la necesitara, su saber hacer y hacerlo bien. A belleza, talento, voz, Rosa sumó un carisma especial, un Ángel que hacia pequeños escenarios; su presencia en escena, desbordaba escenarios y conquistaba pueblos, los hacía suyos.

Al nacer Rosita, en extraña y única conjunción, se unieron estrellas y deidades. De polvo de estrellas configuraron su cuerpo, la Caridad del Cobre la ungió de miel y girasoles, la vistió con bata y gracia cubana , Afrodita le regaló belleza y seducción, los Ángeles le regalaron bondad y dulzura, Dios la bendijo; mientras uno a uno se abrían los pétalos de una Rosa sin final.

Su paso por la televisión, el teatro, el cine, la radio queda como constancia de versatilidad y excelencia, de ese ser estrella en géneros y pueblos. Recuerdo en una conversación que preguntó a su hermano el número de zarzuelas y operetas que había centralizado, mientras ella reía como niña traviesa que olvida éxitos y se siente ajena a luces y aplausos.

Rosita, tuvo el encanto de ser una estrella absoluta y tener la inocencia de una niña. A veces se sorprendía por la reacción del público y como niña grande decía: si yo solo hice una canción. Ese era su misterio, su embrujo, su dar arte sin pretensiones ni poses de diva, su hacerse eterna en el corazón de un pueblo. Ella vive en el corazón de ese pueblo que la hizo suya.

Cuando publiqué mi libro, se lo llevé como regalo; ella es parte de las memorias de este habanero. Me daba las gracias una y otra vez, mientras yo le decía al oído: gracias a ti por existir.

Hemos tenido el privilegio de coincidir en tiempo y espacio con Rosita, de aplaudirla, en teatros, de extasiarnos frente al televisor en esos programas que centralizó; disfrutarla ha sido nuestra suerte, admirarla, amarla, dejarnos conquistar, nuestro placer y voluntad.

Varias veces le hablé a Rosita de la celebración de un siglo con ella, una celebración que pueblos y admiradores harían suya, ella reia y me decía: 100 años, no, eso es mucho. Ella es otra más que indispensable y amada no asiste en persona a celebrar sus 100 años.

No puedo negarles que he llorado esta mañana y mucho. Con Rosita se nos va nuestra infancia y adolescencia, nuestra juventud; tenerla era como un talismán de la buena suerte que nos protegía de años y penas, nos hacia eternamente jóvenes.

Su arte, su misterio, su ser un mito, quedan, por siempre, con nosotros.

No Rosita no ha muerto, la noticia ha sido mal interpretada. Ella vive invencible y vital en el recuerdo de generaciones de cubanos, alienta en su arte, en sus éxitos. En los escenarios que hizo suyo resuenan aplausos y gritos de bravo, bravo, mientras ella vuelve a vestir de lentejuelas y terciopelo y eternamente bella y vital, se hace mito y leyenda y habita en la memoria de un pueblo que no entiende de adioses, ni partidas.

Gracias Rosita por existir y ser nuestra.

Lady Charisse, reina de la noche.

Juan nació en un humilde barrio habanero, uno de esos barrios donde no llegan delegaciones, turistas, ni esperanzas.

Juanito fue siempre un niño obediente, era muy presumido, le gustaba cuidar su ropa y estar bien peinado. Cuando su mamá se maquillaba, le gustaba mirarla. Ese ritual en que su mamá, de un ama de casa cansada, se transformaba en una mujer deslumbrante, le fascinaba; ejercía una magia especial sobre él.

Un día su mamá lo sorprendió, frente al espejo, un creyón de labios en la mano, intentando hacerse bella, como ella. No lo regañó, no lo repudió, lo sentó en sus piernas y le explicó que los hombres no usan maquillaje, le repitió la frase, el hombre mientras mas oso, más hermoso. Juanito no entendía lo que su mamá le decía, por eso lloró cuando su mamá decidió no dejarlo entrar más a su cuarto cuando se maquillaba y escondió sombras, coloretes, polvos y creyones, lejos de su alcance.

Mientras estuvo en la primaria, su vida fue más o menos normal, cuando empezó en la secundaria, fue objeto de burlas y bromas por sus compañeros; ser diferente es una carga difícil de llevar para un adolescente. Durante una escuela al campo, se hizo muy amigo de Lourdita, ella le prometió estar siempre a su lado. Lourdita era muy linda, tanto, que todos los muchachos estaban bobos con ella. A ellos les molestaban las largas conversaciones de Lourdita con Juanito, no entendían que prefiriera la compañía de ese chico que odiaba las clases de educación física y que hablaba raro y gesticulaba mucho. Un día Lourdita se hizo novia de Armando y eso los alejó un poco, pero no terminó la amistad, siguieron viéndose y compartiendo secretos y planes.

Juanito creció, cuando tenía 16 años se vistió por vez primera de mujer. Lourdita le prestó las ropas y el maquillaje. Tienes que encontrarte a ti mismo, ser feliz, aunque te cueste la vida, rompe esquemas, asúmelo, sólo así podrás ser feliz. Esa noche Juanito fue feliz, caminó por las calles habaneras, escuchó piropos, se sintió deseada y mujer.

Cuando estaba a solas con Lourdita, le gustaba doblar canciones, imitaba a Annia, a Mirta, a Maggie, Rosita Fornes era su preferida. Lourdita lo aplaudía y lo animaba, un día Armando llegó en plena función, Juanito se asustó y fue a parar la grabadora, Armando lo detuvo.

– Sigue, me gustó, deberías hacerlo con más público, tengo un amigo travesti que podría ayudarte.

– De verás Armando, ¿crees que lo hago bien? ¿Me ayudarias?

– Claro Juanito, yo soy de mente abierta, por eso me hice novio de Lourdita y aunque te he robado tiempo junto a ella, nunca me opuse a la amistad de ustedes, es más, creo que eres un tipo muy valiente, te admiro.

Lourdita lo besó y Juanito, emocionado, lo abrazó.

Quince días después Juanito se presentó en una de las llamadas fiestas de diez pesos de La Habana. Lourdita tuvo que viajar a Matanzas por una novedad en la familia, no pudo estar presente para apoyarlo y ayudarlo con maquillajes y vestuario. Antes de irse lo llamó y le dijo que le había dejado un vestido en una jaba de la shopping, escondido en el portal, que pasará y lo recogiera. Juanito tuvo que improvisar maquillajes y accesorios. Con lápices de colores y desodorante en crema, creó sombras, con el betún negro maquilló sus pestañas y con el polvo de color rojo le dio color a su cara. Como accesorios se puso unos aretes de su abuela que siempre guardaba como recuerdo.

Cuando anunciaron a Charisse, la revelación de la noche, un reflector la iluminó, Juanito se sintió, la reina de la noche. Los aplausos le hicieron feliz. Cuando terminó A mi manera de Annia, una ovación estremeció la azotea donde se celebraba la fiesta, dio las gracias , hizo un gesto y comenzaron a escucharse los acordes de, Sin un reproche, de Meme Solis, por Rosita Fornes. Había copiado gestos y andares de su ídolo, lo aplaudieron de pie. Los organizadores de la fiesta anunciaron por el audio que desde esa noche Charisse era parte del elenco de las noches de La Madriguera.

Todas las noches de los sábados, en La Madriguera, el alter ego de Juanito, la deslumbrante y dueña del escenario, Charisse, complacía a su público. Juanito era feliz en escena, se sentía seguro de sí mismo. Entre aplausos bravos y los gritos de sus admiradores, se había encontrado y disfrutaba las mieles del triunfo y la seguridad que da disfrutarlo.

En 1994, una mañana Lourdita lo llamó, fue breve.

– Armando tiene una lancha, se va junto con unos amigos y yo con él, todos están de acuerdo que vayas con nosotros. Es tu oportunidad de una nueva vida, Charisse triunfará en las noches de Miami. Nos vamos mañana

Juanito no lo pensó dos veces, un si, seguro y estruendoso fue su respuesta.

Esa noche la pasó junto a su madre, la besó muchas veces y llenó sus ojos con su imagen, no sabía cuándo volvería a verla y quería llevarse su recuerdo como escudo y aliento. Su madre conversó con él; las madres tienen ese don especial, esa magia de adivinarlo todo.

– Juanito, siempre serás mi hijo del alma y siempre estaré a tu lado para apoyarte y alentarte. Quiero que sepas que cuando intenté alejarte de maquillajes y de todo lo femenino, fue una reacción para protegerte, sé que el mundo es difícil para ti, pero quiero que sepas que no estás sólo, yo estoy a tu lado y lo estaré siempre. Hay muchos subiéndose a lanchas y balsas y buscando una vida mejor en Miami, me dolería mucho no tenerte a mi lado, pero te prefiero feliz y viviendo tu vida al norte. Si decides irte, yo estaré esperándote siempre y pediré por ti todos los días, te amo mi hijo.

Madre e hijo se abrazaron entre lágrimas, en silencio, las palabras cedieron espacio a un abrazo sin final; se hicieron poesía.

En Miami, Juanito conoció a Raúl, un hombre, divorciado, con hijos, se amaron al mirarse y se fundieron en un beso que solo la muerte podría poner fin.

Raúl lo alentó y ayudó a presentarse en una discoteca gay. Seria su primera presentación en Miami. Escogió bien su repertorio, números de Rosita, Moraima, Maggie y Annia le garantizaban éxitos y aplausos en un público mayoritariamente cubano. Cuando salió a escena, saludo a Lourdita y a Armando, que no podían perderse la primera presentación de su amigo en Miami.

El dueño de la discoteca, a última hora decidió presentarlo como Lady Charisse, para darle más realce y bombo a su presentación. Entre luces y música una voz anunció el debut en Miami, de Lady Charisse, una de las reinas de las noches habaneras.

Los aplausos, el apoyo de amigos y admiradores, los gritos de bravo y de otra, otra, le abrieron el camino al triunfo; Lady Charisse, sería también, una de las reinas de las noches miamenses.

Juanito, Lady Charisse, se presentaba en discotecas y fiestas particulares. A pesar del triunfo, de sus vestidos caros, de sus maquillajes de marca, de sus accesorios caros, no olvidaba nunca su primera noche; hay recuerdos que siempre están con nosotros, como columna y aliento.

Raúl y Juanito, se compraron una casa juntos. Un buen día, Juanito decidió vestir siempre de mujer y comenzó una larga transformación, quería ser mujer. Raúl lo apoyaba, cuidaba y alentaba.

Un día, un grupo de amigos se reunió y entre tragos y chistes, uno le preguntó a Juanito.

– Cuando estas a solas contigo mismo, ¿ Qué te sientes? ¿Hombre o mujer?

Juanito lo miró muy serio, miró a su alrededor y con voz cortada por las lágrimas dijo:

– Mujer, yo me siento mujer.

Sus amigos lo aplaudieron, Lourdita lo besó. Raúl lo abrazó fuerte.

El tiempo pasó y los éxitos de Lady Charisse continuaron, Raúl a su lado siempre, pendiente de todo, de su vida y su arte.

Un día Lourdita le preguntó.

– ¿Eres feliz?

– Mucho, Lourdita, mucho, tengo mi carrera, puedo vivir como mujer, a pesar que nunca he tenido el valor de hacer la transformación total. Tengo a Raúl, su amor me hace fuerte. Nadie ni nada podrá separarnos nunca, sólo la muerte y si uno de los dos muere, sé que nos volveremos a encontrar y a amarnos en otra vida, soy feliz y mucho. Recuerdo cuando me decías que debía luchar por mi felicidad, nunca pensé tener esta vida. Estoy lejos de mi madre, pero viajo a verla con frecuencia, la cuido y ella está feliz de verme con Raúl . Dime Lourdita, ¿ Necesito algo más para ser plenamente feliz?

Lourdes y Charisse se abrazaron, más que amigas, eran como hermanas, tejiendo vidas y futuros.

Raúl llegó, saludó a Lourdita, besó a Charisse, ella le susurró al oído: ¿me amas?, él le respondió: te amaré eternamente.

Lady Charisse continuó presentándose en las noches de Miami y ustedes y nosotros aplaudiendola y alentándola. Hay gentes así, que nacieron para ser, ¡Reinas de las noches!

Aclaración necesaria.

No pretendo hacer la biografía de Lady Charisse. Una foto que ella público y un comentario de un amigo, me animaron a armar este cuento, a rendirle homenaje a la amiga. Adorné la historia a mi manera, sea esta mi intención de alentarlo a seguir y a luchar, más allá de adversidades y penas.

Gigas, limones y guarapo en un barrio habanero.

En La Habana de todos, en un barrio cualquiera, Cunda está colando café, alguien toca a la puerta.

-Vaaaaa que estoy colando.

Cunda endulza el café, lo prueba y va a abrir la puerta.

– Ay Reglita que alegría verte, hace un ratico estaba pensando en ti. Ven vamos pa’ la cocina que acabo de colar.

Cunda sirve el café y van para la sala a saborearlo, entre chismes, noticias y recuerdos.

– Mi santa te quedó especial ¿ Cómo te las arreglas para hacer un café tan rico?

-No te hagas que tú sabes que este es Bustelo, mi hermano me manda siempre. Por suerte tengo una reservita, porque con esto del virus y la suspensión de los vuelos, no ha podido mandarme en estos 2 meses. Disfrútalo, porque el de la cuota no hay quien se lo empuje.

-Este me lo tomo como la canción, despacito.

– ¿Qué tienes en esa jaba? ¿Fuiste al agro?

– Limones, mi santa, limones, que son la base de todo, donde nace un limón, mueren las dificultades.

– ¿Qué disparates tú estás hablando mujer? ¿ A Santo de qué viene esa apología del limón?

– Tú estás atrás del palo, ponte pa, tu número que te veo más perdía que la carne e’ res. ¿ Tú no sabes que la limonada es lo mejor que hay? Gira que te veo fija y ponte a hacer limonada. Ahora la última es la limonada y el guarapo. Vamos a resolver los problemas a golpe de guarapo y limón, ¿Qué te parece?

– Yo creo que a ti el susto que pasamos con los avestruces, las jutías y los cocodrilos que amenazaron darnos por la cuota te afecto el cerebro. La limonada es refrescante, pero tampoco es pa’ tanto ¿o es que acaso piensan resolver los problemas ahora a base de limón, guarapo y juguitos? Que no jodan, que si no hay limones es porque han acabado con los limoneros, como han acabado con las guaraperas. Cualquier día le pido a mi hermano que me mande un guarapo de la Yuma, pa, no olvidarme del sabor, tú sabes como es eso.

– Chica, ¿tú no ves las noticias? No sólo limón, limonada y guarapo, hasta masa de pizza nos van a dar. El guarapo y la limonada deben ser pa’ bajar la masa esa, porque será pizza con na’. ¿ Tú tienes microwave mi negra? Oí algo que la masa de pizza es sólo pa’ los que tienen microwave, los demás que se jodan.

– Cállate ya que me vas a volver loca y dejate de jodedera, que yo tengo la presión por las nubes y si me como esa masa de pizza, exploto como kafunga.

– Yo sólo quería hacerte reír mi santa, que hay sólo dos opciones: reírse o gritar y si gritas te puedes buscar lo que no está pa’ ti y yo prefiero reírme, pa’ no llorar. Oye ¿tú no tendrás por ahí un giga que me prestes? Estoy pasmá y quería ver si entraba al feisbú a ver como estaba el solar con esto de los limones y el guarapo.

– ¿Chica tú te crees que los gigas florecen como la verdolaga? Que los gigas esos están como que embrujaos. Yo creo que ni Mandrake el mago, al frente de Etecsa, los desaparecería mejor, que lo mismo se te esfuman, que se te convierten en na’ en un pestañazo.

– No andes en esa gaveta que tiene cucarachas, que a mi se me desapareció el último. Subí una fotico al feisbú y cuando terminé tenía el saldo en negativo yo creo, tremenda salación la de Etecsa con los gigas.

– Esa gente no se quiere, dan unas explicaciones que ¡yo me quedo boba! No les entiendo nada y al final o les pagas o no te enteras de na’. Mira que yo ahorro esos malditos gigas, me da pena con mi hermano que me recarga el teléfono todos los meses, pero son gigas especiales, etecsianos, que se van cuando les da la gana. Pa’ mi que ni están bien hechos, vaya que con la escasez de materia prima por culpa del bloqueo, les falta algo para que duren más, no sé , pero ahí hay gato encerrao, huele a quemao.

Mientras Cunda y Reglita conversan, tocan a la puerta, Cunda abre la puerta y ayuda a pasar a Micaela que viene con una lupa en una mano y un termo en la otra.

– ¿Mujer que tú haces con esa lupa en la mano?

– Buscando el giga que se me perdió

– ¿Y el termo?

– La limonada, la base de todo, el principio y fin de todas las sustancias. Cuando me faltan las fuerzas me empujó un buche y sigo pa’ alante.

– ¿Tú estás hablando en serio?

– Na’ sólo jodiendo un poco que entre los gigas, los limones, el guarapo, el Coronavirus y la madre de los tomates, el que se salve queda bobo.

– Tienes razón Micaela, esto es mucho para un sólo corazón o mejor aún, esto es demasiado para un sólo giga.

Rien entre todas y Reglita recuerda sus años en un grupo de teatro y hace una parodia de una frase célebre de la película Lucía:

– ¡ Dame un giga mamá, dame un giga!

Fotografías tomadas de Google.

Avispones asesinos, coronavirus y huracanes acechando.

Cuca y María Elena han pasado horas conversando por teléfono, desde que comenzó la cuarentena. Han hablando de todo y de todos. Es su manera de paliar el aislamiento y el aburrimiento. Un buen día Cuca decide visitar a su amiga, claro está tomando todas las medidas necesarias. Cuca se prepara, con mascarilla , guantes y un plástico que le cubre el rostro, no olvida su jabita con Lysol, gel desinfectante y un spray con alcohol de 90. Se baja del auto y más parece una cosmonauta en el espacio exterior que una señora cubana de 70 años visitando a una amiga. María Elena le abre la puerta con mascarilla puesta, le indica que deje los zapatos en la puerta , dispone las butacas de la sala a 2 metros de distancia, entre las 2, una mesa con el café servido. Se saludan sin tocarse, abrazos en el aire y besos a distancia. Se toman el café y comienzan a darle a la sin hueso.

– ¿Cuca, tu estas viendo las noticias? Yo dejé de verlas, no quiero saber de otro síntoma más del dichoso virus ,que cualquier día me muero de un ataque de nervios, Ave María purísima .

– Yo las pongo solo un ratico, entre cocinar, limpiar, ver algo en Neflix y revisar Facebook, apenas me queda tiempo. Aparte como tú dices, si veo muchas noticias termino con una sirimba. Me divierto viendo Facebook, la tonga de chefs de cocina que han aparecido, esto es como un programa de televisión, “Todo el mundo cocina”

– Así mismo mi santa, ya me tienen cansá, con tantas fotografías de los almuerzos, las comidas y hasta de los desayunos. ¿ Estamos en cuarentena o estamos pasando un curso de cocina? El otro día mi nieto Jacinto, quería que le cocinara un invento que había visto en Facebook, le dije: mira comete los moros y el bistec de puerco empanizado y déjate de inventos que ya quisieran mucho probar mi sazón pa’ ponerme a inventar ahora lo que se le ocurrió a perico el cojo.

– Yo entiendo que estamos aburridos y hay mucha gente que no sabe qué hacer. Yo siempre estoy haciendo algo, que en una casa nunca se para, pero ni muerta se me ocurriría poner un video en Facebook de como hacer arroz con leche o frituras de malanga . No critico a quien lo hace, pero coño aflojen que entre los lives de los cantantes y hasta de los travestis y las recetas de cocina, una no va a tener tiempo de nada.

– Me haz hecho reír Cuca, pero no dejas de tener razón. Yo estoy un poco atacá de los nervios, ya estamos en mayo ahorita empieza la temporada ciclónica y seguimos con el virus.

– ¿Y qué me dices de las avispones africanos? Ya me veo con un spray de Lysol en una mano y en la otra uno de veneno para las avispas. Yo le dije a mis hijos que este día de las madres solo quería de regalo, cloro, Lysol, muchos desinfectantes, mascarillas y guantes y también spray de veneno para las avispas, mujer precavida vale por dos.

– Quién nos lo iba a decir hace 4 meses, que ibamos a estar felices si nos regalaban un spray de Lysol. El otro día fui a Navarro y pude comprar 2 pomos de gel desinfectante, estaba tan feliz como el día que me dieron la visa en la embajada americana.

– ¿Ven acá mi santa tu te enteraste de lo que dijo una periodista del noticiero de televisión en Cuba?

– ¿La que dijo que aquí había crisis de comida? A mi me dio pena con ella, caballero, si a mi no me cabe más na’ en el refrigerador. Los mercados están llenos de carne y a los que perdieron el trabajo, les han dado dinero para que compren comida. A Luisito, que trabajaba en el aeropuerto, le dieron más de 200 dólares, sólo para comida.

– Además hay lugares donde regalan comidas a las familias y a los viejitos si llaman a un número les llevan comida gratis a la casa.

– ¿ Qué viejitos mi santa, la gente de la edad de nosotras?

– Cállate mujer, yo hablo de los viejitos, nosotros somos unas teenagers al lado de ellos.

– ¡Que cara más dura tu tienes Cuca! Tu y yo ya tenemos medicare, ¡hasta cuando van a ser pollos los gallos de Menocal!

– Cualquiera que te oye piensa que nosotras aplaudimos a la Fornes, cuando se presentó en la Corte Suprema del arte, no tendremos 15, pero tampoco somos unas viejas de mierda, ahora estoy de lay off porque el hotel cerró, pero yo trabajo, voy al gym y sigo encima de la bola.

– Ten cuidao no te caigas de la bola y te partas un hueso, que a tus años, eso es una salación.

– Ay chica dejate de bobería y ponte pa’ esto, que a mi entre el coronavirus, los avispones y la temporada ciclónica , cualquier día me da un yeyo.

– ¿Quieres que te diga algo? Las noticias exageran, vaya como si quisieran tenerla a una con los pelos de punta to’ el tiempo.

Mientras conversan Maria Elena tose, ella toma lisinopril para la presión. Cuca saca el spray de Lysol y ” fumiga” la sala, se echa gel desinfectante en las manos y un poco de alcohol de 90 en la mascarilla.

– ¡Que exagerada eres mujer! Yo no tengo na’

– Hay que precaver, que aquí si no te mata el coronavirus, te pica un avispón o te lleva un huracán volando. Ay Santa Barbara bendita qué es esto, ayúdanos por tu madre.

– Cogelo con calma mujer, hay que cuidarse, tomar precauciones, pero hay que aprender a vivir con el virus. Yo creo que lo de mantenernos alejados, usar la mascarilla , no besarnos, ni tocarnos la cara, va a durar un buen tiempo. Mientras dure esto, no podemos volvernos locas. Aquí cuando no es el huracán categoria 5, es la fiebre del Nilo, pero siempre inventan algo pa’ tenernos del tingo al tango. Tú tranquilita que de cosas peores hemos salido nosotras o ¿ya se te olvidó el período especial, la neuropatía , la masa carnica, el dengue y los mosquitos persiguiendonos?

– Tienes razón mi santa, que venga la fiera que la estoy esperando, nosotras somos la que somos.

– Ves que tengo razón, hay que cuidarse, porque lo que si no es un invento es la cantidad de muertos y es mejor encerrada y aislada, que enterrada.

– Por eso yo quería venir a verte, tú me levantas el ánimo, me voy ya que está tarde quiero sorprender a mis nietos con una receta especial que vi en Facebook.

– Alabao

Cuca sale, se pone los zapatos y de la casa al carro va ” desinfectado el ambiente con Lysol , le pasa un pañito con alcohol a la puerta del auto, se despide de María Elena y se va, segura que hay vieja pa’ rato, que no hay coronavirus, huracanes, ni avispones que puedan con ella.

Fotografía tomada de Google.

Un amor vencedor de virus y temores

Pedro y Teresa se encontraron, mejor aún, chocaron el uno contra el otro en el aeropuerto de Miami.

Pedro venía de New York, la pandemia lo había atrapado en la gran ciudad. Logró vencer sus miedos y fobias y adelantar su regreso a Miami. Llevaba en el bolsillo un pomito de gel desinfectante para las manos, la mascarilla puesta y unos espejuelos enormes que cubrían gran parte de su rostro. En el maletín llevaba 3 pomos pequeños con alcohol, siempre le tuvo fobia a los microbios, esto de lavarse las manos a menudo, para él no era nada nuevo. Pedro hacía ejercicios y cuidaba su alimentación, tomaba vitaminas y todo lo que le dijeran que lo ayudaba a estar saludable, ahora, con esto del coronavirus, había incorporado algunos productos nuevos a su dieta. Pedro llevaba 2 años sin pareja, el amor se había tomado unas vacaciones con él, unas largas vacaciones, en ocasiones creía que nunca volvería a enamorarse. Con sus temores al corona virus, se alegraba de no tener pareja, de cuidar de sí mismo y no tener que responder por las acciones de otra persona. Cosas de las relaciones humanas y el amor, en tiempos del coronavirus.

Teresa, recién llegada de Cuba, había ido a pasar una temporada con su tía y sus primas en Miami. Tere era linda como un sol, cuando reía, su sonrisa iluminaba todo a su alrededor. Graduada de Historia del arte en la Universidad de la Habana, trabajó un año en el museo de artes decorativas, aprovechó el tiempo libre que tenía para escribir poemas, quería publicarlos un día. Sus poemas y sus sueños, la acompañaban siempre, como un Ángel de la guardia que la cuidaba y alentaba. Cuando el coronavirus comenzó a golpear fuerte la ciudad de New York, decidió regresar; tenía que estar junto a su madre y su abuelita en este momento, cuidar de ellas protegerlas. Adelantó la fecha de su regreso, su tía le consiguió tapabocas y guantes y algo de alcohol, no toques nada, no te toques la cara, le repitió cientos de veces.

Tere tenía el boleto de viaje en su teléfono, su tía no quiso que tocara nada, el virus podía estar sobre cualquier superficie. Lávate las manos seguido, le repitió su tía al despedirla en el aeropuerto.

Cuando Tere iba a hacer la línea para entrar por el punto de seguridad quiso asegurarse que todos guardaban la distancia establecida, se puso sus espejuelos de sol, respiró hondo y se decidió a ocupar su lugar en la línea, a toda prisa. Justo en ese momento, se abrió la puerta de salida al lado del punto de seguridad y Pedro, nervioso, salió apurado, tenía prisa por salir del aeropuerto, sabía que el virus lo acechaba en cada rincón de ese lugar. En su nerviosismo no vio a Tere, que casi corriendo se disponía a pasar el punto de seguridad. Sucedió lo inevitable, lo que ustedes y yo sabíamos que iba a pasar desde el inicio. Tere y Pedro, chocaron, colisionaron el uno con el otro en un aparatoso y delicioso accidente. Tere, perdió sus espejuelos y el tapabocas se le zafó de un lado, Pedro dejó caer sus enormes espejuelos al suelo y solo atinó a sujetar su mascarilla, antes de que llegara al suelo. Ambos estaban enojados, furiosos y aterrados, tantas precauciones y un imbecil se cruzaba en sus caminos y los exponía al contagio fatal. Cuando Pedro iba a insultar a la mujer que casi se había incrustado en él, los ojos de Tere y los suyos se cruzaron, no hizo falta más, sobraron las palabras , se hicieron obsoletas las medidas de precaucion para evitar el contagio; el mundo se detuvo a observar a dos almas que se encontraban y se unían para siempre. Pedro se enamoró de esos ojos que lo invitaban a besarlos, Tere se apoyó en el brazo de Pedro, sin poder resistir las ganas de besarlo. De nada valieron temores y pandemias, hasta los virus detuvieron su labor para observar a estos dos que se encontraban. Pedro acercó sus labios a Tere, ella se ofreció, segura y confiada, estalló el esperado beso; un beso vencedor de temores y contagios, un autentico beso salvavida. Todos se detuvieron a observar el milagro del amor.

Disculpa, no pude evitarlo, balbuceo Pedro, yo tampoco, susurró Tere, mientras se apoyaba en el pecho de Pedro, en un abrazo sin tiempo, ni temores. Se contaron sus historias, planearon su futuro, se hicieron promesas, intercambiaron números, volvieron a besarse. Tengo que irme, mi vuelo sale en una hora le dijo Tere al oído, volveremos a juntarnos le gritó Tere. Mañana reviso los vuelos y me voy contigo a pasar este tiempo, juntos armaremos el futuro, te estaré esperando siempre le respondió Pedro. Él le regaló sus pomos de alcohol, ella limpió sus espejuelos con gel desinfectante. Se colocaron sus mascarillas y antes de separarse, volvieron a besarse; el amor hacia el milagro de salvarlos, se convertía en la vacuna protectora y necesaria, nada podría vencerlos en esta apuesta por la vida. Antes de separarse, Tere le dio sus poemas, guárdalos hasta que volvamos a vernos,le dijo, él los besó antes de guardarlos.

Pedro y Tere se juraron amor eterno, un amor que ustedes y yo sabemos que sobrevivirá a virus y pandemias, un amor de estos tiempos.

Hay encuentros así, que ni virus, ni temores pueden evitarlos.

Fotografía tomada de Google

El recuerdo y presencia de mi madre.

Mi madre es un recuerdo mayor; ¡Es el recuerdo¡ y a ella vuelvo en cada turbulencia de la vida. Ella arregla las plumas de mi alas, sopla con fuerza, alienta un nuevo vuelo. Me regala esperanzas e ilusiones, compone sueños rotos, frustraciones; me hace ser roca, hierro, acero, ¡dinamita! Luchando por la vida y por mis sueños.

Ella es mi sostén, columna gigantesca, es mi pasado, mi hoy; es mi mañana.

En tiempos turbulentos, repasó en la memoria sus palabras, adivino su consejo, su acariciarme de nuevo en la distancia. Ese susurro suave que borra penas: todo estará bien mi hijo. En sus ojos adivino luz, ¡futuro! Desde la gloria me acaricia.

Ella es luz, esperanza, su recuerdo y aliento es mi columna.

Cuando fallan las fuerzas, cuando la angustia y el temor aprietan fuerte y mi pecho duele; repasar sus memorias me libera, me ilumina sueños y mañanas.

He repasado sus fotos tantas veces, revivido momentos de alegría. Desde otra dimensión ella me cuida y me obliga a ser fuerte, indestructible.

Ella habita en mi memoria, en mis letras, lleva un libro de antorcha entre sus manos; vive en mi pecho, segura de victorias, amaneceres.

Me esfuerzo en ser digno de su ejemplo, imbatible y seguro, desafio tormentas, no las temo. Ella me toma de la mano, asegura triunfos, apuntala sueños y esperanzas.

Gracias mamá por tu presencia, por guiarme a la luz en medio de la noche, por no dejarme vencer, por la constancia, por reinventarme. Por ser este dulce recuerdo que se basta, para hacerme invencible en la tormenta.

Volveremos a juntarnos.

Desde lejos, sin vernos, nos hablamos,

un nuevo tipo de saludo nos sorprende.

Revisamos memorias, adivinamos futuros, hacemos planes, hablamos de y armamos el mañana

Despedidas que aseguran regresos, un adiós sin apretón de manos, un cuenta conmigo en el aire; un te quiero inmenso, sólido, tangible.
Andamos a escondidas, no contamos hasta 10, la cuenta es larga. Nadie quiere que el mortal lo encuentre y se cierran rejas con candados.
No vengas, no visitas, un yo me quedo en casa, recorre el mapamundi.
Los amigos se juntan en la distancia, planean el futuro, se preparan, cierran filas; un enorme, ¡esto no podrá vencernos! Se dibuja en el cielo del presente y el mañana sonríe desde lejos.
Muchos somos el muro que proteje a abuelos y a los padres, hay que contar con todos, para siempre
Es una guerra sin cuartel, sin retroceso, el mundo está sitiado y no da un paso atrás; el invisible no podrá vencernos.
Dos hacen el amor entre las sombras y aseguran los niños del mañana. Muchos aseguran la victoria y entregan hasta su vida en el intento.
Florecerán girasoles en el mañana, arcoíris iluminarán la ruta del futuro. Un abrazo inmenso, un beso enorme, nos esperan a la vuelta del camino.

¡Venceremos!

Sobrevivir, desafío y acción.

Una noche cualquiera, dos brindaban en silencio, no dijeron salud, dinero y amor, sin ponerse de acuerdo su brindis fue; salud, sobrevivir, sobrevivir. No estábamos preparados para esto, no lo esperábamos, comenzó allá en la lejana China y así lejano nos parecía. El primer mundo se sentía seguro y miró compadecido al lejano oriente. De pronto los números comenzaron a asustarnos y el miedo al virus y a la muerte, pretendió cambiar la sonrisa en mueca y la esperanza en espanto. La luces se fueron apagando y las calles quedaron desiertas; el virus no distinguía clases sociales, ni partidos políticos.

Tal vez es hora de repasar historias, de mirarnos por dentro y de tender manos, de proteger a los ancianos y salvar el futuro. De entender que moda, carros del año y mansiones, fronteras, portaaviones y misiles , se vuelven obsoletos cuando está en juego la vida del planeta.

El planeta apaga sus luces, la gente se encierra en sus casas y espera, todos esperamos. Un ejército de batas blancas lucha contra el enemigo común, no hay generales al frente de las tropas, no hay tanques apuntando al RNA del virus. Son solo médicos y enfermeros los héroes del momento y a ellos miramos, con esperanza y agradecimiento, con aplausos que resuenan en el mundo.

Es tiempo de meditar, de pensar, todos, como familia, venceremos, lo sabemos, no es el fin. Seremos mejores al final, lo mejor de nosotros saldrá fortalecido. Hoy somos el mundo, no importan países, ni partidos, todos contamos en este instante. Hoy no pienso en mi Habana, en mi Isla, al sur de recuerdos y sueños; hoy me duele el mundo, al final eso somos, ciudadanos de mundo.

Hizo falta un virus para borrar fronteras, para decirnos que no importa si eres demócrata o republicano, socialista o de derecha, al final somos seres humanos en esta suprema batalla por el futuro y la vida.

Sobreviviremos, no lo duden, el mundo se pondrá de pie y seguirá su rumbo. Que nos quede la enseñanza que somos uno, que las fronteras las hicieron los hombres y los partidos los inventamos nosotros.

Al final volveremos a sonreír y la esperanza estallará en arcoiris, no lo duden.

Fotografía tomada de Google