Pastora Soler vs intransigencia revolucionaria de nuevo tipo

Hace días supe de la cancelación o aplazamiento del concierto de Pastora Soler en Miami. Desconozco quienes son los organizadores de ese concierto, la mayoría de los productores y patrocinadores de este tipo de conciertos en Miami, están en mi lista de amigos en Facebook, a muchos los conozco personalmente. Pienso que el concierto debió darse el día programado, los admiradores y seguidores de Pastora, iban a repletar el teatro, más allá de noticias y manipulaciones, los que la critican e incineran no iban a asistir, con o sin almuerzo con langosta y Mariela Castro incluida.

Años de una sola opinión, de orientaciones de arriba, de asambleas terribles, donde discrepar era un acto suicida, han cambiado el mapa genético de algunos; la “intransigencia revolucionaria” ha cambiado de posición, pero sigue viva en muchos y la aplican total y despiadamente; para ellos discrepar de su opinión, puede ser también un acto suicida.

Pastora Soler es una figura internacional, una gran cantante con un carisma especial y alguien que se solidariza especialmente con la comunidad gay. Asistí a su primer concierto en Miami y la disfruté plenamente, tengo amigos muy cercanos que la aman especialmente y siguen su carrera.

En lo personal, a mi tampoco me gustó verla en esa foto que se hizo viral y lo comenté con amigos. Hubiera preferido verla visitando los presos políticos o abrazando a las damas de blanco; nos toca a nosotros contarle de la otra cara oculta de nuestra Cuba.

Vi videos de presentadores, felices de que el concierto había sido censurado, cancelado y descargando todo el fuego posible sobre Pastora, pidiéndole que hiciera lo que ninguno de ellos tuvo bolas de hacer cuando vivía en Cuba. Así están las cosas por Miami, intransigencia total; muchos hacen lo mismo que criticaban a gobernantes, hombres y partido.

Prefiero un Miami tolerante, que critique, que tenga voz propia, pero que sepa aceptar y dar ejemplo al mundo de madurez política. Un Miami con conciencia que no olvidaremos jamás nuestras heridas, pero que sabe estar en el punto exacto de la crítica , sin extremismos, sin extrapolar al sur de la Florida, una “intransigencia revolucionaria” de nuevo tipo.

Me hubiera gustado asistir al concierto de Pastora, no estaba en mis planes hacerlo, mis amigos saben el por qué , demostrarle que los cubanos de aquí somos capaces de estar a la altura de estos tiempos. Esperarla a la salida del concierto, darle un abrazo, conversar con ella, decirle que los de acá la aman y mucho, que nos dolió verla en esa foto compartiendo tiempo y langostas con apellidos terribles, pero que a diferencia de ellos, para nosotros; discrepar no es un acto suicida.

Esperamos a Pastora Soler por estas tierras, seguros de su éxito, de su arte, confiados de un abrazo de esta otra orilla que sabrá aplaudirla y explicarle heridas. Por acá no olvidamos heridas, pero muchos sabemos reaccionar diferente al modo que trataron de enseñarnos. Bienvenida Pastora a nuestro Miami.

Fotografía tomada de Google.

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El viejo Pancho se enfrenta a su pasado.

Pancho se despertó temprano, nunca dormía más allá de las 6 de la mañana. Coló su café, encendió el radio, le gustaba escuchar Radio Reloj y mantenerse “informado”. Terminó su café y fue al baño, se miró en el espejo, allí, del otro lado, 57 años más joven lo miraba Panchito, su otro yo con sólo 18 años y vestido de alfabetizador. Dos lágrimas enormes corrieron por el rostro arrugado de Pancho, dos lágrimas cargadas de recuerdos, frustraciones y sueños rotos.

Pancho se enfrentó a su pasado, recapitulo su vida, la enfrentó a su presente y se derrumbó. Se sentó en el sillón de la sala, echó la cabeza hacia atrás y dejó que las lagrimas corrieran sin freno. Lloró por cada consigna que abrazó, por cada orientación de arriba que hizo suya, por cada discurso que aplaudió. Por su mente, como una película desfilaba su vida. Recordó su apoyo a la UMAP y a la ofensiva revolucionario; miró la foto de su nieto Luisito abrazado a Tony y el llanto se hizo quejido, dolor en el pecho. Recordó las horas trabajando en el Cordón de La Habana, las horas bajo el sol, cortando caña en la Zafra del 70. Recordó su apoyo a todo, su certeza de que íbamos por el camino correcto, se levantó a tomar agua. Hay recuerdos que duelen, que se nos atragantan y hay que ayudarlos a pasar

Pancho recordó el Mariel, cuando su hermano le dijo que se iba y él lo despidió con un enorme y espantoso; ¡Para mí estas muerto!. Se levantó y volvió a mirarse en el espejo, Panchito lo miraba con ojos de reproche; su pasado le pedía cuentas del otro lado de la vida.

Sacó de la gaveta medallas y diplomas, del pecho, dolores y esperanzas rotas, se le escapó un grito de dolor. Se acarició su escaso pelo, Pancho, Pancho qué hiciste con tu vida, se preguntó a si mismo, sin escuchar respuestas. Se levantó, echó a la basura sus medallas y diplomas, rompió en pedazos una carta de reconocimiento, firmada por alguien que ya no existía.

El llanto de Pancho era incontenible; el camino correcto se había perdido de vista para siempre, se había convertido en un espejismo, un laberinto sin salida, una burla. Recordó el derrumbe del muro de Berlín, la desaparición del campo socialista, el hambre del período especial. Las mentiras repetidas hasta el cansancio. Los muertos en el mar se le aparecieron de pronto y lloró con ellos muertes y abandonos, crímenes y angustias.

Se levantó, abrio el escaparate, tomó su pistola y la apuntó a su frente; Pancho no podía con tantas equivocaciones, con tanta frustración, tanta angustia y dolor.

De pronto se abrió la puerta de la sala y entró Luisito, su nieto; iluminando la casa de sueños y esperanzas, de ilusiones por nacer.

-Abuelo, ven, deja esa pistola vieja y vamos a llamar a mi tío, ya es hora de que ustedes hablen, eso fue lo que quiso siempre mi bisabuela y no voy a esperar ni un dia más. Hace días tengo esta idea metida en la cabeza y de hoy no pasa; es hora de enmendar errores, de hacer las paces con la vida.

– Él no va a querer hablar conmigo, lo sé, fuí muy duro con él, no me lo va a perdonar.

Luisito empezó a marcar un número en su celular.

– Él se muere por hablar contigo, es hora de cerrar heridas, de dejarte de comer tanta mierda con la Revolución y el carné del partido, que si no fuera porque yo te ayudo, ya te hubieras muerto de hambre, tu retiro no alcanza ni para los mandados de la bodega. Las medallas y el carné no ponen comida en la mesa; un hermano no se cambia por un discurso. Despierta abuelo, tu ideal no existe, fue un cuento que le hicieron creer a tu generacion. Vive y manda al carajo todo lo que te impida ser feliz.

Habló unas palabras

– Si, está aquí y quiere hablar contigo.

Le pasó el teléfono a Pancho.

– Mi hermano, mi hermano, te amo, no quiero morirme sin volver a abrazarte, aunque sea lo último que haga.

Rompió a llorar, las lágrimas le limpiaban el alma y la vida.

Luisito terminó la conversación.

-Él después te llama, está muy emocionado. Yo se lo digo, va a alegrarse mucho.

– Abuelo, mi tío abuelo va a preparar viaje para venir a verte, dice que pronto te va a dar un abrazo por todos estos años separados.

Pancho se secó las lágrimas, fue al baño, se miró en el espejo; del otro lado Panchito le hizo un guiño y sonrió.

Fotografía de Yohandry Leyva, fotógrafo cubano residente en Cuba.

Yo, juntando mis pedazos.

Amanecí esa mañana fatal, roto en mil pedazos. Pequeños fragmentos del que fuí, dispersos por el suelo, sin fuerzas para juntarse, distantes, sin vida, sin aliento.

Me miré a mi mismo, al que un día fuí. Se acabó todo, no hay quien junte fragmentos, polvo, partículas, me dijé en un susurro. Era yo deshecho por toda mi vida, disperso en mil pedazos .

Pasaron horas, días, continuaba en pedazos, roto, convertido en fragmentos minúsculos. Me miré temeroso de mi suerte, moví algunos pedazos, agité el polvo, busqué alientos y razones.

De pronto un rayo de luz iluminó una vieja foto, su reflejo hizo moverse a dos fragmentos, se juntaron, se negaron a andar dispersos por la vida. Será una ardua tarea, pero lo lograremos, gritaron mi memoria, mis recuerdos.

Así, al influjo de memorias, poco a poco, mis partículas comenzaron a juntarse; la historia de mi vida en cada gesto, me ayudaba a rehacerme apoyándome en recuerdos, en el amor.

Sobre el suelo quedaban grandes pedazos de mi, sin fuerzas para juntarse y conformarme, hacía falta un recuerdo mayor; un estremecimiento que los obligará a unirse, a darme forma. Su luz se hizo presencia, volví a andar de su brazo por La Habana, volvió a apoyarse en mi, a sostenerme Nos sentamos riendo en un banco, nos contamos historias. Yo miraba de reojo mis pedazos, ¡Se movían buscándose ansiosos en el espacio! Una ola gigante nos salpicó en el muro inmenso, sentí el olor de sus potajes deliciosos, su café me devolvía mis intentos. Unos niños corriendo por la calle, nos saludaron gritandonos, ¡Los amamos! Un arcoiris inmenso adornó la ciudad, el sol nos regalaba su esplendor, sinsontes, colibríes, revoloteaban entre memorias y recuerdos. El cielo azul, el mar, la brisa, un beso de ella y en un susurro,¡ Estoy aquí hijo mió!

Una explosión enorme, un estampido; yo, de nuevo conformado, ¡ yo de pie!

El matrimonio gay y la Iglesia en Cuba.

Me sorprende lo activa y preocupada que se muestra la Iglesia en Cuba, ante la posibilidad que se apruebe el matrimonio entre personas del mismo sexo; me sorprende y me parece un acto de oportunismo, total y absoluto.

La misma Iglesia que calla ante violaciones de derechos, la misma Iglesia que enmudecío cuando los sucesos del remolcador 13 de marzo, la misma que voltea el rostro e ignora todo en cómplice silencio, de pronto tiene voz y moviliza gente; protesta ante el amor, cuando no tuvo bolas de hacerlo ante el odio.

Supe de la Iglesia metodista de Marianao, que movilizó 3000 personas para protestar. Ellos que han callado ante todo, por cómplices y cobardes, de pronto estrenan voces y protestas.

Las Iglesia deben estar del lado del pueblo, ser su voz cuando pretenden callarlo. Si interpretamos la biblia y pretendemos aplicarla rigidamente al mundo actual, muchos serían apedreados y condenados a morir. Si Dios promueve el amor, cómo es posible que las iglesias promuevan odios.

Triste papel de la Iglesia en Cuba que condena un acto de amor y calló mil veces, por cobarde, oportunista y cómplice. Piden a gritos que a latigazos los saquen del templo que mancillan.

Fotografías tomadas de la página la Iglesia metodista de Mariano.

¡El bendito día del regreso!

Había una vez, asi empiezan muchos cuentos, un pueblito pequeño, en el centro de un lago enorme. Vivían tranquilos, rodeados de agua por todas partes. Aunque querían cambiar algunas cosas, eran casi felices. Un buen día o un mal día, un grupo se apoderó de la oficina del gobernador del pueblo, empezaron a dictar decretos, prohibiciones abundantes, las consignas llenaban muros, casi amenazaban ahogar al pueblo; hacer lo que el agua del lago no había podido nunca.

La vida cambio en el pueblito del centro del lago. De pronto, construir, mejorar el pueblito dejó de ser importante para sus habitantes. Estaban agobiados de consignas y discursos, promesas y escaseces, prohibiciones e imposiciones, sólo les importaba escapar a una mejor vida; huir del pueblo se hizo obsecion y acción.

Inventaron mil formas de escapar, tantas que llenarían libros enormes describirlas. Muchos, la mayoría, cruzaron las aguas del lago enorme con lo que pudieron. Balsas construidas por ellos, botes viejos, camiones transformados en lanchas, todo servía si los llevaba al otro lado de las aguas del lago enorme.

Las familias se dividieron, las madres quedaron esperando regresos y soñando con vuelvos prontos, los hijos dormían besando las fotos de sus madres. Sólo el amor los salvó de morir del dolor de ausencias. Fue una época de lagrimas abundantes y pechos apretados; de mirar al cielo y pedir milagros

Los habitantes del pueblito que lograron escapar, fueron a los pueblos cercanos, allí comenzaron una nueva vida. El pueblo mas cercano a la orilla del lago enorme fue el que recibió la mayor parte de los habitantes del pueblito del centro del lago enorme. Ese pueblo mejoró y creció al empuje de los habitantes, se hizo rico y prospero. Desde allí le enviaban comida y dinero a los que se habían quedado en el pueblo del centro del lago enorme; en un intento de paliar escaseces y miserias.

Un día, siempre hay un buen día esperando en el camino, llegaron noticias que los que habían tomado la oficina del gobernador habían desaparecido sin dejar rastros. En el pueblo borraban consignas y quemaban discursos y prohibiciones. Un viento de esperanza levantaba olas en el lago enorme, salpicando futuros y sueños.

Los habitantes del pueblito, dispersos por el mundo, decidieron regresar, aportar su fuerza y esfuerzo en la reconstrucción del pueblito en el centro del lago enorme.

¿Cómo regresaremos al pueblito?

Fue la pregunta que recorrió los pueblos donde vivían los que habían escapado del pueblito en el centro del lago enorme.

¡Por el aire! Que los vientos de esperanza nos lleven de vuelta al hogar.

Comenzaron a construir globos multicolores enormes. Los pueblos se llenaron de globos azules, blancos y rojos. Todos se subieron a los enormes globos multicolores era una fiesta de alegrías y esperanzas; los hombres nunca olvidan su origen y a él vuelven en ondas de esperanza.

Los enormes globos multicolores cubrieron el cielo del lago, en una fiesta del alma y de sentimientos al vuelo.

En el pueblito del centro del lago enorme, las madres abrieron balcones y subieron a azoteas; una espera de años llegaba a su fin. En las calles la gente se abrazaba y lloraba de alegría. Regresar se hizo la palabra del día y venció, para siempre, al verbo escapar. Partir fue un verbo que nunca más dolió.

Allá en el pueblito del centro de lago enorme, poco a poco, comenzó a construirse un pueblito, “con todos y para el bien de todos “.

Fotografía de una obra de Feliz Gonzalez Sanchez , El regreso.

Luisa, la de Taco Bell o haciendo de abogado del diablo

Hace un par de dias, despues de las primeras reacciones, dan vueltas en mi mente dudas y opiniones. Creo que ya es hora de vestirme de abogado del diablo y dar mi opinion al respecto.

Antes, quiero dejar bien claro dos aspectos. Primero, desde el punto de vista de servicio al cliente, la actitud de Luisa es francamente condenable, segundo, no tengo en mi ser, un sólo átomo de racismo. Pertenezco al grupo de personas para los que no existen razas, ni orígenes; todos somos iguales. Sobre estos dos principios voy a dar mi modestisima opinion, sin ánimos de verdad absoluta, ni otra pretensión que expresarme libremente y aportar algo a este sal pa’fuera en Hialeah.

Todos los que tenemos un fuerte acento al hablar inglés, hemos padecido y sufrido, en más de una ocasión, que un afronorteamericano nos diga, despues de hacer gala de nuestro inglés; Yo no hablo español, hable inglés. Me ha pasado varias veces y créanme, haciendo gala de mi inglés británico, me he acercado y le he preguntado de donde es, cuando me responde que de aquí, le digo bien bajito que vayan al college a un curso de listening , porque a mi todo el mundo me entiende, por tanto el problema lo tiene usted, no yo. Hago esta aclaración, porque pienso que en este video donde hemos incinerado a Luisa, falta una primera parte. No dudo y esto son sólo suposiciones mías, que cuando Luisa respondió en inglés, los protagonistas del video le pidieran que hablara en inglés y se burlaron de su acento. Luisa, que por cierto no es tan chusma como otros que todos conocemos, terminó perdiendo los estribos y optó por hacer que no los entendía, como medio de defenderse de las burlas. En su enojo, Luisa olvidó las reglas del servicio al cliente y explotó, mal de su parte. Una buena ironía hubiera sido mejor, servir a los clientes y terminar con una sonrisa cubanisima de oreja a oreja, como quien se dio, un buen baño de quimbombo.

Nosotros, reyes del choteo hemos hecho y deshecho a Luisa, recalcó el nosotros, porque estoy seguro que si hubiera sido una haitiana, hablando en creole, la comunidad haitiana hubiera cerrado filas junto a ella y hasta manifestaciones hubieramos visto con carteles #todosomosLuisa. Ni hablar si Luisa hubiera sido mejicana, hasta programas en Univision le hubieran hecho. Nosotros no, nos gusta tanto el choteo y la guasa que fuimos los primeros en condenarla, en incinerarla, teniendo solo una visión de lo que sucedió. Allá fuimos a disculparnos y a hacer trizas a Luisa, leña pa’ ella por no hablar inglés. Entre nosotros, muchos que la incineraron, tampoca hablan inglés, pero, mejor que me calle, que no diga nada, que lo que tú sabes, yo también lo sé. Ay Rita por tu madre, tirame un cabo para terminar este escrito sin que me quemen el blog.

Le zumba la berenjena, como diría el conocido personaje o por eso estamos como estamos. Desunidos, sin sentido de comunidad, tirando cada uno para su lado. Sólo algunos casos aislados, comentaban que faltaba la primera parte de la conversación. Allá fuimos todos, con el hacha en mano a hacer pedazos a Luisa, por lo mal que nos había dejado ante la America de Trump. Alabao señores, nadie nos pidió disculpas.

Luisa, la de Taco Bell, es todo un personaje, tal vez dentro de 40 o 50 años, en Escriba y lea, alguien lleve su célebre frase, “aqui nadie habla inglés, esto es Hialeah” o sea un personaje historico, posterior a la revolución francesa, Luisa, la de Taco Bell.

Por el momento, Luisa esta sin trabajo, Alexandria feliz de su popularidad, de reina por un dia y nosotros mas divididos que la división.

Así las cosas, me imagino el dale al que no te dio que se va a armar con este escrito. Les juro que hasta pensé no hacerlo, pero si no lo publicaba, explotaba como Kafunga, asi que aquí lo tienen.

Unámonos, no cuesta tanto, el enemigo, nos quieres desunidos, recuerden aquelo de, divide y vencerás.

Y los dejo, que voy a comerme un pan con croqueta en Hialeah, donde la gente grita; “como me gusta hablar español”.

Aquí en mi pecho; madre y patria.

Si te olvido, si de pronto desaparecen los recuerdos, una tarde triste de domingo.

¿Qué haría por la vida sin recuerdos? ¿Donde buscar las fuerzas para andar caminos, deshacer trampas, escalar montañas?

Si te olvido, si un día amaneciera huérfano de memorias y raíces. ¿Dónde buscar cimientos, por qués y sentimientos? Pobre fantasma de mi mismo, solitario, sin rumbo, flotando en el limbo de la vida, a la deriva de vientos y tormentas.

Si cuando mire fotos y recuerdos, no me estremecen emociones, ni suspiros, si mis lágrimas y risas, sin un por qué, murieran sin nacer, fueran sólo intentos. ¿Cómo contar mi historia, cómo hablar de sueños y raices?

Por eso, no pienso en olvidarte, no podría. Estas enorme y constante, aqui en mi pecho. Habitas en mi mente, en mis intentos. Soy un producto de mi historia; costó trabajo tallarme de gigante.

Somos, al fin, recuerdos y sueños. Aunque a veces recordar duela en el pecho, siempre florecen sonrisas en el alma. Porque habitas en cada obra de la vida, en cada sueño que suspira, en cada intento. Porque sobrevivo a penas, en ellas crezco, me mejoro, tratando de ser digno de mi historia.

Acaricio mi pecho, mis memorias; aquí estaran por siempre; MADRE y PATRIA.