Mi madre

Mi madre no se ha ido, no es recuerdo, ni sombra.
Mi madre habita en versos que nacen entre flores, en palabras que invento,
en luces que me guían.
Mi madre no es pasado, ilumina futuros,
que sostiene y alienta.
Se ha hecho maga de sonrisas y sueños,
de ganas.
Como el hada del cuento, me inventa fiestas, carrozas, me viste de ilusiones, ilumina mi ruta.
Cuando nadie nos mira, se abraza a mi en silencio, me susurra al oído, sus palabras de aliento.
Mi madre, se viste de fantasma y anda por mi vida, apuntalado con luces y besos
que me animan.
Ella se niega a irse del todo y queda, para siempre, abrazada a mi vida.

¡Ábreme la puerta que Jack el destripador está en La Habana!

En la ciudad de contrastes, desigualdades y esperanzas en pausa, la tarde languidece. La cercanía del toque de queda hace a muchos apurar el paso, la ciudad se prepara para una noche más. Nena, se pone el tapabocas, cruza la acera y toca a la puerta de Micaela, como si en ello le fuera la vida o le fuera la muerte.

– Por tu vida, mi santa abre pronto que estoy a punto de un soponcio. Estamos entripaos o destripaos, decrépitas o medio muertas, pero créeme; esto está color de hormiga.

– Cálmate mujer que me asustas, ¿Qué pasa ahora? Entra y siéntate que te traigo un vaso de agua.

-Y un diazepam, si te quedan. Ya no sé si esto es una película de terror, el Apocalipsis ese que anunciaban en la biblia o los extraterrestres que se han decidido a exterminarnos.

– Ponte pa’ tu número y déjate de aspavientos mujer, ¿ Qué coño pasa ahora?

-Ya no sé si Jack el destripador está en La Habana o si los zombies le han comido el cerebro a las pobres gallinas.

– Ven acá Nena ¿Qué tú estas fumando? Yo creo que a ti lo que hay que darte un electroshock. Reacciona mujer.

-Micaela, tú no sabes na’, tú estas en el pueblo y no ves las casas. Tripas y más tripas, kilómetros de tripas están listas para ser repartidas a la población.

– ¿Tripas? ¿Y quien coño se comió la carne de tanta tripa? ¿ Cómo es eso de la tripa? Hace mucho tiempo que la carne esta perdía, vaya que a no ser que te muerdas la lengua para no gritar 4 cosas, no masticas nada. Y aparte del entripamiento anunciado, ¿qué es eso de las gallinas zombies que me dijiste?

– No sé mi santa porque el gordo ese que estaba hablando en la mesa redonda parece que le patina el coco, a lo mejor es el colesterol que lo debe tener por las nubes, pero yo lo oí hablar de unas gallinas decrépitas.

– ¿Gallinas decrépitas? Ay chica no estaría hablando de nosotras y pensarán exterminarnos. Por tu madre ahora la asustá soy yo.

– No chica, que estaban hablando de cosas que van a hacer para alimentar al pueblo.

– Alimentar al pueblo, si, cada vez que cagan cambian de idea. Lo mismo nos quieren poner a comer avestruces y cocodrilos, que nos empujan la masa cárnica y el picadillo de soya o el cerelac y cuanto invento se les ocurre. ¿Hasta cuando el cuento? Tía Tata , esta bueno ya. Lo que tienen que hacer es dejar que la gente resuelva, el tipo ese del queso, yo le hubiera dicho: un por ciento pa’ ti y otro pal gobierno y vamos a ver si el queso alcanza a tanta demanda, pero no coño que molesta que el tipo haga lo que los responsables de la “alimentación” no pueden o no quieren hacer y prefieren meterlo preso y decomisar el queso. Ahora se aparecen con las tripas de mierda esas como si uno fuera un animal y tuviera que empujarse cuanta mierda se les ocurre. No carajo que somos seres humanos y una se cansa, se nos acaba la vida entre promesas incumplidas y consignas rotas y esas tripas de mierda para lo único que sirven es para que se ahorque más de uno por incapaz, inepto y mentiroso.

– Callate mujer, habla bajito que nos vas a buscar una salación a las dos.

– No Nena, hay que hablar bien alto, hay que gritar, que hablar bajito no ha resuelto nada y ya no aguantamos más . Aquí el incapaz y el comemierda oportunista están que dan al cuello y lo único que hacen es vivir bien y cuidar el puesto. Que alguien dijo una vez que esta era la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes y no de los humildes para los dirigentes vive bien y oportunistas que sólo les preocupa llenarse la panza y que el pueblo se joda.

– Es verdad Micaela, tienes razón, una a veces entre el miedo y el intento de poner algo en la mesa, se olvida de las promesas y las consignas que se han hecho viejas y polvo. Esto es una pesadilla y ya es hora de despertar, que no tenemos otra vida de reserva para consolarnos de tanta mierda y tanta pena.

– Aquí o se ponen pa’ las cosas y to’ el mundo tira parejo o el cambio está a la vuelta del camino. Estamos cansaos Nena, cansaos de promesas y discursos que no llenan la barriga, ni el alma. Las tripas esas que se las metan por el culo, yo quiero la carne, comer, no quiero lujos en mi mesa, pero quiero que cada uno tenga en la mesa un plato digno de comida. Y que no me hablen del bloqueo que ya me la tiene pelá con ese cuento, que se pongan pa’ las cosas o cedan el paso a los que puedan resolver.

– Coño Micaela que bien tú hablas, yo creo que se te ha montao el espíritu de Mariana Grajales.

– El espíritu de nuestros mambises, de nuestros héroes y mártires , se nos tienen que montar a todos, cojones, para que perdamos el miedo a reclamar derechos y cambios y hacer realidad esa patria prometida, “con todos y para el bien de todos” y no solo para el bien de algunos. Ven vamos pa’ la cocina que voy a colar un poco de café.

El sol se pone en la Habana de todos, mientras un rayo de esperanza ilumina a hombres y pueblos, se miran como quien despierta y cierran filas por un sueño.

Fotografía tomada del grupo de Facebook, Fotos de La Habana.

Hablar en nombre del exilio cubano.

Tengamos claro que el exilio cubano es diverso, disímil, nos une o debe unir, el amor a Cuba y a la Libertad. No somos una masa homogénea, estamos conformados por diferentes grupos, desde el exilio histórico, a quién admiro y respeto, aunque no comparta todos sus puntos de vista, hasta el último balsero que llegó a nuestras costas o el último caminante que cruzó fronteras; en esa diversidad radica nuestra fuerza, ese conglomerado de opiniones y acciones nos conforma y alienta, así somos.

Aprendamos a expresarnos, alguien puede hablar en nombre de una parte del exilio, alguien puede decepcionar a una parte del exilio, mientras la otra parte, tal vez mayor, lo critica o apoya. Pretender que tenemos un solo criterio, es absurdo, entre nosotros hay quienes apoyan a Trump a ultranza y quienes lo detestan y se oponen a él y a todo lo que representa. Siento vergüenza cuando las aplanadoras, reales o virtuales, salen a la “calle” y pretenden imponer criterios en nombre del exilio cubano, no me representan, ni a mí, ni a muchos. No usen más el nombre del exilio cubano para expresar opiniones personales, hace años decidimos que el voto unido y el único partido, no son la solución a nuestros problemas.

Fotografía de un collage de 2 fotografías encontradas en Google.

Una luz de esperanza ilumina un apagón habanero.

Son las 6 de la tarde, Centro Habana esta casi desierta, en la ciudad un virus hace de las suyas y Nena que pasa ya los 70s prefiere quedarse en casa. Vive sola desde que murió su marido hace 2 años. Aún guarda todos sus diplomas y medallas, hasta una foto con Fidel, cuando le puso una de las tantas medallas. Se asoma al balcón y un grito le hace mirar a la entrada del edificio.

– ¡Nena, tirame la llave!

Pancha, su amiga, viene a visitarla. Nena pone la llave entre papeles de periódico, los envuelve en una jabita y la lanza a los pies de Panchita. Nena va a abrir la puerta, el viejo y ruidoso elevador aún funciona y Panchita está al llegar.

– Ay mi santa, que ganas tenía de verte, aproveché que un vecino venía por acá y le pedí que me trajera. Mira lo que tengo aquí.

Panchita exhibe triunfal una tarjeta plástica.

– ¿Y eso qué rayos es?

– Mi tarjeta plástica para comprar en las tiendas que venden en dólares. Manolito le envio un dinero a un amigo que vive en Barcelona para que me pusiera dinero, también me puso un dinerito extra para que fueras conmigo y te compraras lo que te hiciera falta. Me lo dijo bien clarito: puse un dinero para que vayas con tía Nena a comprar. No quiero que ninguna de las dos me carezca de nada. Él desde Miami, no puede poner el dinero, por eso se lo envió a su amigo.

Nena se seca las lágrimas con la bata de casa y abraza a Panchita.

– Ese hijo tuyo es de oro, yo no tuve hijos, pero Manolito fue siempre como el hijo que nunca tuve, ese no es de los que se toman la Coca-cola del olvido, él no se destiñe.

– Déjame poner mis cosas en el cuarto, hoy me quedo a dormir contigo y mañana nos vamos de compras. También traje un paquete de café Bustelo, que me quedaba, toma y ve colando. Esta noche nos ponemos al día de todos los chismes.

Pancha va al cuarto, se cambia de ropa y se pone sus chancletas y su bata de casa, cuando sale del cuarto el olor a café inunda el apartamento de Centro Habana.

-Toma Panchita, este café huele a gloria, esto si es café.

Las amigas toman el café, como quien disfruta recuerdos, lenta y pensativamente.

– Nena, hace tiempo quiero proponerte algo, las dos estamos viejas y solas, tú eres mi única familia, creo que es hora que vivamos juntas y nos ayudemos a llevar soledades y ausencias. Vendes este apartamento, así tienes un dinero para lo que te haga falta y te vas a vivir conmigo. Esa casa enorme de Miramar se me cae encima Nena, primero murió Manolo, después se me fue Manolito, yo no puedo con tanta soledad y tanta ausencia.

– Creo que tienes razón Panchita, ya estamos viejas y visitarnos se nos hace cada vez más difícil. Te acepto la propuesta, vamos a vender este apartamento y me mudo contigo a tu casa. Tú y yo somos como hermanas, creo es lo mejor.

Nena y Panchita se abrazan, con ese abrazo especial que solo pueden darse los que se aman sin reservas, los que comparten vidas y sueños.

-Ay Nena esto está de apaga y vámonos, todos los días me acuerdo de lo que decía Manolo: esto no hay quien lo tumbe, pero tampoco quien lo arregle.

– Si Pancha, mientras Pedro vivía, yo me aguantaba la lengua para no molestarlo, no quería herirlo, él amaba la revolución, su carnet del partido, sus medallas. Recuerdo unos meses antes de que le diera el infarto, estaba en el cuarto con sus medallas, sus diplomas, su foto con Fidel, tenia lágrimas en los ojos, me miró traspasando el alma y los recuerdos y me dijo: ¿en qué nos equivocamos, en que pantano nos metimos y se nos perdió el camino, dónde se nos quedaron los sueños y las promesas de igualdad? Yo no pude decirle nada, solo lo abracé mientras lloraba en mi pecho. Esas lagrimas tenían sabor de frustraciones y sueños rotos, de consignas perdidas, de discursos llevados por el viento. Desde ese día no volvió a mirar sus diplomas y medallas y la foto con Fidel, se le llenó de polvo, olvidada en un rincón. Tres meses después le dio el infarto y murió antes de llegar al hospital. Yo no he tenido valor para botar sus diplomas y medallas y a veces las miro, como quien mira un sueño que no fue, pero cuando me mude contigo no me los voy a llevar, sería una carga muy pesada, un nunca fue, que no quiero arrastrar lo que me queda de vida.

– Es duro Nena, muy duro, pero ya estamos viejas, tratemos de vivir lo que nos queda lo mejor posible. No perdamos la esperanza de un cambio, de una mejoría. Nuestra Isla sabe de conjuros y batallas y encontrará un modo de salvar el futuro. Bueno, dejemos la conversadera y vamos a preparar la comida, como decía mi amiga Fefa: para sufrir, hay que comer.

Van a la cocina, Nena prepara un congrí, mientras Pancha prepara unos bistecs de puerco que trajo y los fríe.

-Nena vigila los bistecs que voy a buscar el aguacate que se me quedó en la jaba.

La comida esta lista y las amigas la disfrutan como un banquete que anuncia cambios y proyectos.

– ¡Que rico estaba todo! Hacia tiempo no comía tanto, Nena pon el televisor que quiero ver Vivir del cuento, eso y la novela, es lo único que se puede ver.

Nena enciende el televisor y de pronto un apagón oscurece la pantalla y la noche.

– Coño otro apagón, dejame buscar el farol y encenderlo para aunque sea mirarnos las caras mientras hablamos.

Nena, regresa con el farol, lo enciende y lo pone sobre la mesa, de pronto la llama toma una forma extraña y Panchita la mira extasiada.

– Mira Nena, mira la llama de este farol.

– ¡Ave Maria purisima, Santa Barbara bendita! ¡Si es la Isla de Cuba! ¿Qué significa esto Pancha? Tú de joven tirabas las cartas y adivinabas cosas, dime qué quiere decir esto.

-Es la Isla Nena, la patria que se niega a que la apaguen y quiere seguir alumbrando el futuro de esa patria “con todos y para el bien de todos”.

Las amigas se abrazan, mientras una luz de esperanza las ilumina.

Fotografía de una obra de Michel Blazquez pintor cubano que vive en Fort Lauderdale.

El que tiene dólares resuelve y el que no, que se joda.

Nena escucha, sin abrir sus ojos, el televisor encendido con la mesa redonda donde hablan de nuevas tiendas, dolares, tarjetas plásticas y abundancia de mercancías. Nena no quiere abrir sus ojos, piensa que así, todo será como un mal sueño, lo que nunca sucedió. Hace un recuento de su vida, prefiere refugiarse en el pasado, cuando aún tenía esperanzas, cuando tenía una venda en sus ojos y creía en promesas y consignas.

Nena recuerda cuando tenía 10 años en el 65 y su tía con sus primas se fueron para el norte “revuelto y brutal”. Su padre le prohibió ir a verlas y despedirse de ellas, son traidores, le repitio una y mil veces. Nunca más supo de ellas hasta el 79, aquello de la comunidad fue el acabose, pero ella y su madre estaban felices, volver a ver a su tía y a sus primas, parecía un regalo de Navidad adelantado. Por un milagro de “arriba ” ya no eran traidoras, venían, reyes magos de nuevo tipo, cargadas de regalos y de historias. Así supo de la vida al Norte, de trabajos y logros.

Nena recordó escuelas al campo, trabajos voluntarios, guardias, domingos de la defensa, reuniones, las viejas consignas se le atragantaban; le faltaba el aire y no era por el coronavirus.

Se negaba a abrir los ojos, a aceptar una realidad que le recordaba aquel cuento del hombre que amaneció convertido en cucaracha y que su profesora de Literatura nunca supo darle una interpretación creíble. Sonó el timbre de la puerta y Nena no tuvo más remedio que abrir los ojos e ir a abrir la puerta. Del otro lado Asunción le gritaba: ábreme rapido mi santa que me voy a caer muerta redonda aquí en el portal.

Nena se levanta, arregla los girasoles que están en un bucaro sobre la mesita y abre la puerta, Asunción se le abraza y le dice entre sollozos: dime que esto no es verdad, dime que lo de las tiendas y los dolares es mentira .

Nena respira hondo, traga en seco y le dice: es cierto Asunción, es cierto, ahora lo bueno habrá que pagarlo en dólares y usar una tarjeta plástica.

Asunción se deja caer en un sillón se zafa el moño y deja caer su pelo canoso sobre sus hombres y su rostro.

– ¿De dónde cojones saco yo dólares para que Manolo pueda comer carne y se le quite la anemia? ¿ De qué valen las medallas y los diplomas que tenemos en la casa? Tú tienes a tu tía y a tus primas que siempre te han ayudado, pero yo no tengo a nadie Nena. Sabes mi orgullo siempre fue tener a toda mi familia de este lado, que mis tres hijos estaban comingo, pasábamos trabajo, pero juntos todos, nada de llamadas los domingos y visitas por el día de las madres. Te voy a decir algo que nadie sabe, en el 94 mi hijo mayor quiso irse en una balsa, es ingeniero, pero estaba cansao de pasar trabajos y que el sueldo no le alcanzara, yo lo convencí que se quedará. No quería verme como la vieja Cacha que tiene a todos sus hijos del otro lado y aunque no le falta nada y ellos vienen a verla dos veces al año, no se le quita la tristeza de sus ojos y se le aprieta el pecho cuando habla de su hijo Joseito y lo acaricia en la distancia; yo no quería que me pasará a mi. Logré convencerlo y se quedó, hoy es jefe de producción en una fábrica destartalada, pero al menos la familia esta unida.

Nena le trae un vaso de agua, las palabras se le traban en un intento de consolar a su amiga.

– Ay vieja, nada fue como nos lo prometieron, las consignas se volvieron viejas e inservibles, la esperanza se nos volvió agria y el azúcar amarga. Tanto hablar de la igualdad y hoy somos diferentes, tanto que espanta. Tú y yo hemos vivido mucho, tal vez demasiado, ya estamos retiradas, pero aún estamos fuertes, para algunos seremos una viejas de mierda, pero vamos a salir de esta como sea, Dios aprieta pero no ahoga, aunque a veces parezca que si y una crea que ya no aguanta más. Yo no quería creerlo, pero sabes qué, no me va a destruir.

La puerta de la sala está abierta , Cacha, cargando sus 90 años toca a la puerta y entra, se arregla la mascarilla y pregunta.

– ¿ Qué pasó aquí? Y esas caras de velorio.

– Asunción que se ha tomado muy a pecho lo de las tiendas en dólares y las tarjetas plásticas, hasta un vaso de agua tuve que darle. A mi me golpeó duro la noticia, pero hay que apretar el culo y darle a los pedales, no hay de otra. No quiero que mi hijo vea que me doy por vencida, quiero darle una esperanza de que no todo está perdido, si me ve destruida, no sé que rumbo tomaría.

– A mi ya nada me coge de sorpresa, la vida da tantas vueltas que a veces termina volviendo al punto de partida. Hace tiempo que se acabaron las historias bonitas y sólo quedan las de horror y misterio. Mis hijos viven todos en Miami, muchos pensaron que yo no iba a soportar la salida del país de Joseito, pero ustedes no saben que yo fui la que le dio el empujón para que se fuera. Una tarde le miré a los ojos y le dije: mi hijo, yo no quiero morirme sabiendo que te dejo de este lado, cuando cierre mis ojos quiero saberte haciendo tu sueño realidad y así se decidió aquella tarde de abril que se fue, su vuelvo pronto quedó flotando en la sala, esperándolo, multiplicándose en cada regreso, en cada llamada por teléfono. Él está lejos, pero soy feliz de saberlo bien, aquí no tenía futuro, desde su intento de salida del país cuando el Mariel, le cerraron todas las puertas y nunca mas pudo ejercer su carrera. Ahora anda nuevos caminos y yo desde aquí, iluminó la ruta de su vida.

– Ay Cacha que lindo tú hablas, pareces más poeta que tu hijo.

– Son cosas que le salen a una del alma, no se vive tanto por gusto. Y ustedes, levanten ese ánimo, nadie se va a morir de hambre aquí. Muy negras que nos la vimos en el período especial y aquí estamos y asi vamos a seguir. Que hace tiempo sabemos que la felicidad no nos la dan gobiernos , ni decretos, esa la luchamos nosotros. Dicen que vivimos momentos difíciles y yo hace más de 60 años que sólo recuerdo momentos difíciles. Que no somos iguales y que esto está de sálvese quien pueda, lo sabemos, pero también sabemos que nosotras podemos. Las madres de ustedes y yo pasamos mucho, tanto que recordarlo duele en la memoria y en el pecho y nunca nos dimos por vencidas. Si ahora nos ponen la comida en dolares y con tarjeticas plásticas, pues ya resolveremos. Aquí lo que hay que estar vivos y no renunciar a soñar y a luchar, que la vida es del carajo y lamentándonos, sólo logramos llantos y angustias. Oye Asunción pasa luego por la casa para darte unos bistecs de puerco y una jamonada pa’ Manolo, Joseito no sé como se las arregla, pero no deja de mandarme algo siempre. Vayan las dos más tarde por la casa y así les cuelo un poco de café, todavía me quedan dos paquetes de Bustelo. Vamos cambien esas caras, no dejemos que la esperanza muera, no dejemos que nos aplasten con decretos y medidas absurdas. A nosotras no hay virus, presidentes, ni partidos que nos puedan joder la vida. Levanten ese ánimo, unidas, todo es posible.

Un gracias Concha, gracias, iluminó la tarde, mientras los girasoles de la sala apuntaban al futuro, buscando, ansiosos, esa patria “con todos y para el bien de todos”.

Fotografía tomada de Google.

Cuidado, hay un virus asechando.

Esto de la cuarentena, de evitar salidas innecesarias, del virus asechándonos un poco o un mucho que ha trastornado nuestras vidas. De pronto estar en casa es una urgencia y la vida cambia. Toca adaptarse a las nuevas circunstancias.

Con esto de la cuarentena y evitar salir por gusto, han aparecido los chefs en las redes sociales. Nos dan recetas que nadie les ha pedido, nos muestran platos que dicen ser exquisitos y que no podemos probar. No sólo tenemos chefs, también hay decoradores de interiores y exteriores que disfrutan mostrando planos de sus casas, jardines y piscinas. Nada que a falta de salidas y exhibirse en lugares caros o exóticos, han tenido que buscar en sus hogares y el día a día es una exhibición de almuerzos, comidas y desayunos que aseguran gimnasios llenos y dietas seguras cuando la vida exterior se reinicie.

Muchos artistas han contribuido a paliar aburrimientos y stress y han ofrecido conciertos virtuales. No han faltado la unión de esfuerzos y más allá de distancias y mares, dúos virtuales nos han deleitado y acariciado los sentidos.

Esto de la cuarentena no es fácil, cualquiera enloquece encerrado, pero nosotros sabemos de encierros mentales y de limitaciones múltiples. Nada puede enloquecernos, aunque algunos parezcan que ya saltaron la fina barrera entre locura y cordura. Debemos aprender a vivir en esta nueva realidad, hay que salvar la economía, pero ante todo, hay que salvar vidas humanas.

La televisión hace lo suyo, en esta complicidad por atormentarnos. Noticieros interminables, cargados con las más alarmistas noticias, en Inglés y español, a toda hora, como para que nadie escape al tormento de tener los nervios de punta y estar todo el dia, tensos, como cuerda de guitarra. Recordamos consignas obsoletas, nos miramos a los ojos, seguros y confiados, ¡resitiremos!

La Florida se ha convertido en el epicentro de la pandemia, esto preocupa y alarma, toca cuidarse y cuidar a todos a nuestro alrededor. Hay que ponerse pa’ esto, como dirían en la Habana de todos y juntar esfuerzos y voluntades para frenar el avance del virus.

El virus existe, no es un invento, ni una manipulación, es una dura realidad. Unos, por suerte, lo pasan en su casa y logran vencer malestares, otro tienen que ingresar en hospitales y otros mueren, es duro, pero real. No es tiempo para jugar a hacer de avestruz y esconder la cabeza para no ver el peligro; hay que cuidarse y cuidar a todos, por eso el uso de la mascarilla y la necesidad de mantener la distancia social, no tenemos otra opción.

Lamentablemente gobiernos locales, federales y de la nación, han cometido errores, ha faltado un liderazgo que asuma y una esfuerzos. Como diría aquel famoso personaje de Alegrias de sobremesa, por eso estamos como estamos.

No es hora de buscar justificaciones, es hora de asumir responsabilidades y hacer. Mientras, muchos disfrutan haciéndose eco de noticias falsas, sin darse cuenta que siempre hay algún desinformado que puede creerlas y aumentar el riesgo del contagio para todos. Hay que cuidarse, no hay de otra.

Seguiremos viendo los nuevos chefs en Facebook, nos obligarán a recorrer casas que nadie pidió visitar y nos mostrarán intimidades que a nadie interesan. Confío que nuestros artistas sigan colaborando con su público y sean la gota refrescante que alivia penas y stress, resistiremos, no lo duden.

Mientras tanto el personal de la salud hace esfuerzos titánicos en la primera línea de combate, sobre ellos, ejército de batas blancas, recae el peso de esta lucha sin cuartel; para ellos nuestro agradecimiento y nuestro aliento, que no desmayen, que no se den por vencidos. En ellos confiamos y descansa nuestra esperanza.

Todo esto será un día historia, recuperaremos espacios y tiempos, volveremos a abrazarnos sin miedos a contagios, sin temores. ¡Cuidémonos todos para no faltar al próximo abrazo!

Fotografía tomada de Google.

Discusiones e insultos entre cubanos, en tiempo de elecciones.

A medida que se acercan las elecciones, aumentan discusiones e insultos. De un lado y otro, cada uno defiende sus principios. Algunos no escatiman oprobios y arremeten contra los que piensan diferente, incansables luchadores en contra de la libertad de expresión, acusan de comunistas, fascistas, imbeciles o comemierdas a quienes se atreven a pensar de modo diferente a ellos. Seamos cuidadosos, los próximos meses serán los más candentes; se puede defender un punto de vista sin ofender, ni pretender humillar. Es triste que esto suceda entre cubanos, los mismos que un día armamos maletas y decidimos buscar libertades y derechos. Tanto que nos opusimos a quienes nos querían imponer una opinión única y un voto unido y ahora queremos que todos piensen como nosotros, absurdos que dan pena y vergüenza. Este gran país que nos acogió sin preguntas y nos regaló libertades y derechos, defiende la libre expresión, es un derecho de todos, nadie es dueño de la verdad absoluta, porque esta no existe; es la suma de todas las verdades individuales y se conforma y enriquece con la opinión de todos.

No ofendamos, no insultemos, cuidemos el lenguaje oral y escrito al expresarnos de los que piensan diferente; un buen amigo puede estar entre ellos. Un presidente no es el país, usted puede estar en contra de un presidente, entre ellos me cuento, y amar profundamente a este país. Aquí nadie tiene el derecho de gritar en una plaza, yo soy la república, yo soy la democracia, parafraseando a uno que todos conocen. Los presidentes, para bien de la democracia y del país, pasan, cumplen su labor y se retiran, los amigos y los derechos, son para toda la vida, cuidémoslos.

No pretendamos imponer criterios y opiniones, todos emigramos buscando libertades , no copiemos a esos que criticamos y odiamos. A veces me pregunto, ¿ en qué base nitrogenada del DNA, se le coló a muchos el pequeño dictador que llevan dentro? Seamos tolerantes, en el buen sentido de la palabra. Apostemos por lo mejor del ser humano, vayamos todos a votar en noviembre, ¡TODOS! para tener presidente, Senado y congreso, electo por la mayoría y no por un grupo. Demostremos al mundo y a nosotros que sabemos hacer uso inteligente de libertades y derechos. Seamos dignos ciudadanos de este país.

La vieja práctica de los tiranos es usar una parte del pueblo para tener sometida a la otra parte”.

Jefferson

La Habana, entre sueños y memorias.

La Habana se me pierde en los recuerdos, se acomoda en memorias, descansa en mi pecho y en mi mente, segura de regresos y futuros.

Dos años sin mirarnos cara a cara, sin renovar energías y recuerdos, sin esperarme del brazo de mi madre.

Mi Habana viene a buscarme en madrugadas, aprovecha mientras duermo, no viene sola; trae a mi madre, segura de victorias y regresos. Revive mi infancia, mis sueños más brillantes; me abraza en noches solitarias.

Sabe que con mi madre como aliada, me tiene atado a palmeras, girasoles. En mis habaneras madrugadas, sinsontes me despiertan, tocororos colorean memorias y futuros, una voz dulce acaricia oídos y recuerdos. Ella revive en cada uno de mis sueños, una mano necesaria me acaricia, un inconfundible: ¡hijo mío! Ensancha mi pecho, vuelvo a ser niño, adolescente, joven, amaso mis sueño con polvo de memorias; tejo un futuro luminoso.

Ellas me esperan, vencedoras de adioses, de finales, seguras de mi fuerzas, alentando mis sueños, mis intentos. A ellas me debo.

¡Hasta siempre Rosita!

¡Ha muerto Rosita! No por esperada deja de ser menos dolorosa y terrible la noticia. Rosa simboliza toda una época del arte, arte ella misma, sentó pautas, caminos, dejó luz y aplausos a su paso por escenarios del mundo; se hizo mito e historia.

Es cierto que físicamente nos ha dejado, su alma está hoy en otra dimensión, pero su arte, su entregarse a su público en cada salida a escena, quedan con nosotros, para siempre.

Rosita, reunió, con creces, atributos y virtudes para triunfar y ser amada. Cubana por adopción y decisión, el mar, el cielo y nuestra tierra la bañaron de eternidades y ensueños. A su belleza física, sumó su belleza interior, su sencillez, su mano tendida a todo artista que la necesitara, su saber hacer y hacerlo bien. A belleza, talento, voz, Rosa sumó un carisma especial, un Ángel que hacia pequeños escenarios; su presencia en escena, desbordaba escenarios y conquistaba pueblos, los hacía suyos.

Al nacer Rosita, en extraña y única conjunción, se unieron estrellas y deidades. De polvo de estrellas configuraron su cuerpo, la Caridad del Cobre la ungió de miel y girasoles, la vistió con bata y gracia cubana , Afrodita le regaló belleza y seducción, los Ángeles le regalaron bondad y dulzura, Dios la bendijo; mientras uno a uno se abrían los pétalos de una Rosa sin final.

Su paso por la televisión, el teatro, el cine, la radio queda como constancia de versatilidad y excelencia, de ese ser estrella en géneros y pueblos. Recuerdo en una conversación que preguntó a su hermano el número de zarzuelas y operetas que había centralizado, mientras ella reía como niña traviesa que olvida éxitos y se siente ajena a luces y aplausos.

Rosita, tuvo el encanto de ser una estrella absoluta y tener la inocencia de una niña. A veces se sorprendía por la reacción del público y como niña grande decía: si yo solo hice una canción. Ese era su misterio, su embrujo, su dar arte sin pretensiones ni poses de diva, su hacerse eterna en el corazón de un pueblo. Ella vive en el corazón de ese pueblo que la hizo suya.

Cuando publiqué mi libro, se lo llevé como regalo; ella es parte de las memorias de este habanero. Me daba las gracias una y otra vez, mientras yo le decía al oído: gracias a ti por existir.

Hemos tenido el privilegio de coincidir en tiempo y espacio con Rosita, de aplaudirla, en teatros, de extasiarnos frente al televisor en esos programas que centralizó; disfrutarla ha sido nuestra suerte, admirarla, amarla, dejarnos conquistar, nuestro placer y voluntad.

Varias veces le hablé a Rosita de la celebración de un siglo con ella, una celebración que pueblos y admiradores harían suya, ella reia y me decía: 100 años, no, eso es mucho. Ella es otra más que indispensable y amada no asiste en persona a celebrar sus 100 años.

No puedo negarles que he llorado esta mañana y mucho. Con Rosita se nos va nuestra infancia y adolescencia, nuestra juventud; tenerla era como un talismán de la buena suerte que nos protegía de años y penas, nos hacia eternamente jóvenes.

Su arte, su misterio, su ser un mito, quedan, por siempre, con nosotros.

No Rosita no ha muerto, la noticia ha sido mal interpretada. Ella vive invencible y vital en el recuerdo de generaciones de cubanos, alienta en su arte, en sus éxitos. En los escenarios que hizo suyo resuenan aplausos y gritos de bravo, bravo, mientras ella vuelve a vestir de lentejuelas y terciopelo y eternamente bella y vital, se hace mito y leyenda y habita en la memoria de un pueblo que no entiende de adioses, ni partidas.

Gracias Rosita por existir y ser nuestra.

Lady Charisse, reina de la noche.

Juan nació en un humilde barrio habanero, uno de esos barrios donde no llegan delegaciones, turistas, ni esperanzas.

Juanito fue siempre un niño obediente, era muy presumido, le gustaba cuidar su ropa y estar bien peinado. Cuando su mamá se maquillaba, le gustaba mirarla. Ese ritual en que su mamá, de un ama de casa cansada, se transformaba en una mujer deslumbrante, le fascinaba; ejercía una magia especial sobre él.

Un día su mamá lo sorprendió, frente al espejo, un creyón de labios en la mano, intentando hacerse bella, como ella. No lo regañó, no lo repudió, lo sentó en sus piernas y le explicó que los hombres no usan maquillaje, le repitió la frase, el hombre mientras mas oso, más hermoso. Juanito no entendía lo que su mamá le decía, por eso lloró cuando su mamá decidió no dejarlo entrar más a su cuarto cuando se maquillaba y escondió sombras, coloretes, polvos y creyones, lejos de su alcance.

Mientras estuvo en la primaria, su vida fue más o menos normal, cuando empezó en la secundaria, fue objeto de burlas y bromas por sus compañeros; ser diferente es una carga difícil de llevar para un adolescente. Durante una escuela al campo, se hizo muy amigo de Lourdita, ella le prometió estar siempre a su lado. Lourdita era muy linda, tanto, que todos los muchachos estaban bobos con ella. A ellos les molestaban las largas conversaciones de Lourdita con Juanito, no entendían que prefiriera la compañía de ese chico que odiaba las clases de educación física y que hablaba raro y gesticulaba mucho. Un día Lourdita se hizo novia de Armando y eso los alejó un poco, pero no terminó la amistad, siguieron viéndose y compartiendo secretos y planes.

Juanito creció, cuando tenía 16 años se vistió por vez primera de mujer. Lourdita le prestó las ropas y el maquillaje. Tienes que encontrarte a ti mismo, ser feliz, aunque te cueste la vida, rompe esquemas, asúmelo, sólo así podrás ser feliz. Esa noche Juanito fue feliz, caminó por las calles habaneras, escuchó piropos, se sintió deseada y mujer.

Cuando estaba a solas con Lourdita, le gustaba doblar canciones, imitaba a Annia, a Mirta, a Maggie, Rosita Fornes era su preferida. Lourdita lo aplaudía y lo animaba, un día Armando llegó en plena función, Juanito se asustó y fue a parar la grabadora, Armando lo detuvo.

– Sigue, me gustó, deberías hacerlo con más público, tengo un amigo travesti que podría ayudarte.

– De verás Armando, ¿crees que lo hago bien? ¿Me ayudarias?

– Claro Juanito, yo soy de mente abierta, por eso me hice novio de Lourdita y aunque te he robado tiempo junto a ella, nunca me opuse a la amistad de ustedes, es más, creo que eres un tipo muy valiente, te admiro.

Lourdita lo besó y Juanito, emocionado, lo abrazó.

Quince días después Juanito se presentó en una de las llamadas fiestas de diez pesos de La Habana. Lourdita tuvo que viajar a Matanzas por una novedad en la familia, no pudo estar presente para apoyarlo y ayudarlo con maquillajes y vestuario. Antes de irse lo llamó y le dijo que le había dejado un vestido en una jaba de la shopping, escondido en el portal, que pasará y lo recogiera. Juanito tuvo que improvisar maquillajes y accesorios. Con lápices de colores y desodorante en crema, creó sombras, con el betún negro maquilló sus pestañas y con el polvo de color rojo le dio color a su cara. Como accesorios se puso unos aretes de su abuela que siempre guardaba como recuerdo.

Cuando anunciaron a Charisse, la revelación de la noche, un reflector la iluminó, Juanito se sintió, la reina de la noche. Los aplausos le hicieron feliz. Cuando terminó A mi manera de Annia, una ovación estremeció la azotea donde se celebraba la fiesta, dio las gracias , hizo un gesto y comenzaron a escucharse los acordes de, Sin un reproche, de Meme Solis, por Rosita Fornes. Había copiado gestos y andares de su ídolo, lo aplaudieron de pie. Los organizadores de la fiesta anunciaron por el audio que desde esa noche Charisse era parte del elenco de las noches de La Madriguera.

Todas las noches de los sábados, en La Madriguera, el alter ego de Juanito, la deslumbrante y dueña del escenario, Charisse, complacía a su público. Juanito era feliz en escena, se sentía seguro de sí mismo. Entre aplausos bravos y los gritos de sus admiradores, se había encontrado y disfrutaba las mieles del triunfo y la seguridad que da disfrutarlo.

En 1994, una mañana Lourdita lo llamó, fue breve.

– Armando tiene una lancha, se va junto con unos amigos y yo con él, todos están de acuerdo que vayas con nosotros. Es tu oportunidad de una nueva vida, Charisse triunfará en las noches de Miami. Nos vamos mañana

Juanito no lo pensó dos veces, un si, seguro y estruendoso fue su respuesta.

Esa noche la pasó junto a su madre, la besó muchas veces y llenó sus ojos con su imagen, no sabía cuándo volvería a verla y quería llevarse su recuerdo como escudo y aliento. Su madre conversó con él; las madres tienen ese don especial, esa magia de adivinarlo todo.

– Juanito, siempre serás mi hijo del alma y siempre estaré a tu lado para apoyarte y alentarte. Quiero que sepas que cuando intenté alejarte de maquillajes y de todo lo femenino, fue una reacción para protegerte, sé que el mundo es difícil para ti, pero quiero que sepas que no estás sólo, yo estoy a tu lado y lo estaré siempre. Hay muchos subiéndose a lanchas y balsas y buscando una vida mejor en Miami, me dolería mucho no tenerte a mi lado, pero te prefiero feliz y viviendo tu vida al norte. Si decides irte, yo estaré esperándote siempre y pediré por ti todos los días, te amo mi hijo.

Madre e hijo se abrazaron entre lágrimas, en silencio, las palabras cedieron espacio a un abrazo sin final; se hicieron poesía.

En Miami, Juanito conoció a Raúl, un hombre, divorciado, con hijos, se amaron al mirarse y se fundieron en un beso que solo la muerte podría poner fin.

Raúl lo alentó y ayudó a presentarse en una discoteca gay. Seria su primera presentación en Miami. Escogió bien su repertorio, números de Rosita, Moraima, Maggie y Annia le garantizaban éxitos y aplausos en un público mayoritariamente cubano. Cuando salió a escena, saludo a Lourdita y a Armando, que no podían perderse la primera presentación de su amigo en Miami.

El dueño de la discoteca, a última hora decidió presentarlo como Lady Charisse, para darle más realce y bombo a su presentación. Entre luces y música una voz anunció el debut en Miami, de Lady Charisse, una de las reinas de las noches habaneras.

Los aplausos, el apoyo de amigos y admiradores, los gritos de bravo y de otra, otra, le abrieron el camino al triunfo; Lady Charisse, sería también, una de las reinas de las noches miamenses.

Juanito, Lady Charisse, se presentaba en discotecas y fiestas particulares. A pesar del triunfo, de sus vestidos caros, de sus maquillajes de marca, de sus accesorios caros, no olvidaba nunca su primera noche; hay recuerdos que siempre están con nosotros, como columna y aliento.

Raúl y Juanito, se compraron una casa juntos. Un buen día, Juanito decidió vestir siempre de mujer y comenzó una larga transformación, quería ser mujer. Raúl lo apoyaba, cuidaba y alentaba.

Un día, un grupo de amigos se reunió y entre tragos y chistes, uno le preguntó a Juanito.

– Cuando estas a solas contigo mismo, ¿ Qué te sientes? ¿Hombre o mujer?

Juanito lo miró muy serio, miró a su alrededor y con voz cortada por las lágrimas dijo:

– Mujer, yo me siento mujer.

Sus amigos lo aplaudieron, Lourdita lo besó. Raúl lo abrazó fuerte.

El tiempo pasó y los éxitos de Lady Charisse continuaron, Raúl a su lado siempre, pendiente de todo, de su vida y su arte.

Un día Lourdita le preguntó.

– ¿Eres feliz?

– Mucho, Lourdita, mucho, tengo mi carrera, puedo vivir como mujer, a pesar que nunca he tenido el valor de hacer la transformación total. Tengo a Raúl, su amor me hace fuerte. Nadie ni nada podrá separarnos nunca, sólo la muerte y si uno de los dos muere, sé que nos volveremos a encontrar y a amarnos en otra vida, soy feliz y mucho. Recuerdo cuando me decías que debía luchar por mi felicidad, nunca pensé tener esta vida. Estoy lejos de mi madre, pero viajo a verla con frecuencia, la cuido y ella está feliz de verme con Raúl . Dime Lourdita, ¿ Necesito algo más para ser plenamente feliz?

Lourdes y Charisse se abrazaron, más que amigas, eran como hermanas, tejiendo vidas y futuros.

Raúl llegó, saludó a Lourdita, besó a Charisse, ella le susurró al oído: ¿me amas?, él le respondió: te amaré eternamente.

Lady Charisse continuó presentándose en las noches de Miami y ustedes y nosotros aplaudiendola y alentándola. Hay gentes así, que nacieron para ser, ¡Reinas de las noches!

Aclaración necesaria.

No pretendo hacer la biografía de Lady Charisse. Una foto que ella público y un comentario de un amigo, me animaron a armar este cuento, a rendirle homenaje a la amiga. Adorné la historia a mi manera, sea esta mi intención de alentarlo a seguir y a luchar, más allá de adversidades y penas.