El hombre miedoso.

Desde que nació, lo poseyó el miedo, un miedo inexplicable e incontrolable. Todo le asustaba, un temor constante hacia presa de él, sin causa aparente. Bastaba un ruido, una palabra dicha en voz alta y el hombre miedoso, corría a esconderse en si mismo. El doctor que asistió a su madre en el parto, contaba asombrado, que había sido la primera vez que un recién nacido trataba de volver al vientre de su madre, negándose a ver al mundo exterior. Tuvieron que ayudarlo enfermeras y asistentes para lograr sacar al bebe, su madre tuvo que pujar con el alma. Cuando le dieron la primera nalgada, no lloro, un grito de miedo se escucho en todo el hospital de maternidad.

Su vida, transcurrió, entre miedos y sustos. Temio a su padre, si lo oía alzar la voz o peleando, desaparecía de su vista temblando. Temio a maestros, directores de escuelas, compañeros de estudios y de trabajo. No hubo esfera de su vida social o personal, que no estuviera marcada por el miedo. Nunca tuvo novia, el miedo a ser rechazado le impidió declararse a una vecinita que amaba desde su infancia.

El hombre miedoso, nunca miro a nadie a los ojos a nadie, tal vez temía  ver la imagen del miedo reflejada en ellos. Lo peor de todo, era que su miedo se hacia contagioso, contaminaba al pueblo donde vivía. Un miedo oscuro, denso fue apoderándose del pueblo poco a poco. Un alcalde recién electo, se dio cuenta del miedo que contaminaba al pueblo, supo aprovecharse de él.  Una vez en el poder, comenzó a dictar leyes y resoluciones, limitando la libertad de los habitantes del pueblo.

Cuando hablaba en el parque del pueblo, el alcalde cuidaba muy bien las palabras que elegía y el tono en que las decía. Terminaba siempre vociferando, amenazando a enemigos inventados con su dedo índice. Aprendió muy pronto a manipular a su favor el miedo que el hombre miedoso, había contagiado a todos en el pueblo.

El alcalde, seguro de su poder, limitaba cada vez más los derechos de los habitantes del pueblo. Disfrutaba, sabiéndose temido, casi omnipotente, si alguien discrepaba, un grito lo hacia entrar en razones. Sentado en su despacho en la casa de gobierno, se sentía dueño y señor de la vida de los habitantes del pueblo.

El hombre miedoso, sufría todo esto, se sabia culpable del miedo que contaminaba a su pueblo. Por las noches, apenas dormía, el sentimiento de culpa, sentirse responsable de la situación del pueblo, lo martirizaba día y noche. Casi, sin darse cuenta él, ese sentimiento fue haciéndose mayor que el miedo que lo dominaba desde que nació o antes de nacer.

Una tarde, el alcalde, decidió reunir a todo el pueblo en el parque, desde lo alto de su tribuna, anuncio, con voz tronante, nuevas medidas que limitarían, aún más los escasos derechos del pueblo. Del medio de parque se escucho una voz, tan o mas fuerte que la del alcalde, un ¡¡Basta! Enorme estremeció al pueblo, el alcalde, sorprendido, interrumpió su discurso. Del grupo de personas corriendo a toda velocidad, el hombre miedoso, salio disparado hacia la tribuna, se basto solo para derribarla, antes que los guardias pudieran detenerlo. El alcalde alcanzo a gritar, ¡Atrápenlo, esta loco! Mientras el hombre miedoso, forcejeaba con los guardias, el pueblo, despojado de su miedo, despedazó la tribuna, atrapó al alcalde y a todos los guardias.

Todo el pueblo, se unió, llevaron al alcalde y a sus guardias lejos del pueblo, les advirtieron no volver nunca más.

Con el hombre miedoso al frente, tomando de la mano a la vecinita que siempre había amado, regresaron todos al pueblo, decididos a reconstruirlo, a comenzar poco a poco, a ser los de antes, cuando no conocían el miedo. El hombre miedoso, el mismo que un día los contamino con su miedo, les enseñó que, el amor a la libertad, es capaz de vencer todos los miedos y derribar todas las tribunas.

Fotografia de Yohandry Leyva.

7 thoughts on “El hombre miedoso.

  1. Como siempre Habanero 2000, con muy buena prosa, directa y sin “miedo”, ojalá todos nuestros hermanos en esa Isla cautiva puedan vencer el miedo y desafiar al “alcalde”. Saludos desde San Juan PR, USA Territories.

  2. Gracias por compartir José! Creo que los seres humanos cargamos con una poderosa herramienta que es capaz de hacer perder el miedo y alcanzar una vida próspera…
    Hemos sido creados con ella…Es nuestro cerebro!

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